La prensa armando un supuesto escándalo. La DC amenazando con expulsión del partido. ¿Es realmente una sorpresa histórica el apoyo de Eduardo Frei a la candidatura de Kast? Los antecedentes de las posturas de Frei y sus principales políticas durante su gobierno hablan por sí mismas.
Viernes 28 de noviembre de 2025 Edición del día
Recientemente, parte del debate político en torno a las elecciones presidenciales se desplazó al apoyo que dio el ex-presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle a la campaña de José Antonio Kast. Al ver los medios, casi pareciera que este apoyo fue algo repentino que tomó por sorpresa a todo el mundo reformista. Pero si indagamos brevemente en la historia reciente, nos daremos cuenta rápidamente que esto no es ninguna sorpresa.
Hace poco más de 3 años, Frei se definía por la opción del Rechazo en el Plebiscito de Salida de 2022, a contracorriente -igual que ahora- de la decisión del partido democratacristiano (DC). La misma farsa que se repite hoy, sorpresa e indignación del mundo concertacionista y democratacristiano en general. Frei argumentaba que la propuesta de nueva constitución desequilibraba poderes, pero en realidad su objetivo siempre fue apuntalar el neoliberalismo en Chile.
Solo un par de años antes de aquel plebiscito, teníamos al mismo Frei defendiendo el acuerdo de rapiña capitalista del TPP-11. O también defendiendo ese mismo año su legado privatizador frente a las protestas de osorninos. Protestas que eran en contra de la empresa que en ese entonces tenía la concesión del agua potable y servida, ESSAL, por un derrame de petróleo.
Incluso tenemos el año 2001, en el que Frei intercedió para no dejar que Pinochet fuera juzgado en Inglaterra, lo que se tradujo finalmente en impunidad para el dictador. 22 años después en televisión, Frei nos quiso hacer creer que esto lo hizo por la “soberanía del país”. Un descaro absoluto.
Si retrocedemos a los años 90, década en la que Frei fue Presidente, podemos ver a un gobierno que se dedicó sistemáticamente a la privatización de los recursos nacionales. Desde el cobre con la privatización de parte de Codelco, hasta las fuentes de generación de la energía eléctrica, pasando incluso por recursos tan vitales y estratégicos como el agua. Todo esto se privatizó bajo el gobierno de Frei, complicidad de la Concertación mediante.
Por lo anterior, en el más importante de los sentidos, hay una continuidad entre la política de Frei y la de Kast: apuntalar los pilares del neoliberalismo en Chile. Siendo así, ¿a quién le puede sorprender las posiciones de este dinosaurio de la política?
Pero esto no se limita solamente a Frei. Sobre la DC, y dejando de lado su show sobre el cese de derechos partidarios para Frei, no hay que perder de vista su historia política. Una historia de instigadores del golpe de estado, representantes del imperialismo norteamericano en Chile y colaboracionistas de la dictadura militar. Recordar cómo, durante el gobierno de la Unidad Popular, la DC hizo bloque con la derecha golpista y con el empresariado para ser oposición al gobierno y desestabilizar al país, mediante boicot, acaparamiento y enfrentamiento contra trabajadores organizados.
El proyecto de la DC es burgués y contrarrevolucionario, hecho para alejar franjas de masas de posiciones revolucionarias o reformistas. Este papel de la DC ha sido muy relevante en la historia política del país, el que no se nota actualmente porque ha colapsado al igual que el resto del centro político. Esta es la clase de partido al que candidatos del mal menor, como Jara, siempre han querido agradar, modificando los programas políticos para contar con la bendición de estos defensores del neoliberalismo.
Personajes como Frei Ruiz-Tagle y partidos como la DC son entidades que nada bueno pueden traer para las mayorías trabajadoras de nuestro territorio. Cualquier intento de comprometerse con esta gente, de hacer acuerdos o alianzas, significa cooperar con las burguesías explotadoras y que se apropian de los recursos naturales de nuestro país.
Solo organizándonos en nuestros lugares de trabajo y rompiendo decididamente con estos agentes del imperialismo, o con quienes los reemplacen, podrá generarse una fuerza de la clase trabajadora, independiente del empresariado, y que pueda enfrentarse al avance de la ultraderecha. El camino que lleva a la derecha, tiene una parada llamada DC. El camino para la organización popular jamás pasará por partidos como la DC, y mucho menos por personajes tan nefastos como Eduardo Frei Ruiz-Tagle.
Seba R.
Docente de geociencias.




