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Red Internacional

El debate sobre el carácter neoliberal de la UNAM, no ha cesado desde que el pasado jueves López Obrador afirmó que la universidad se ha derechizado.

Miércoles 27 de octubre | 12:01

Pero ¿qué implican los planes neoliberales aplicados no solo en la “Máxima casa de estudios”, si no en las universidades de América Latina? Revisemos las principales características:

  •  1) Organismos internacionales creados con el fin de apaciguar las relaciones económicas entre los distintos países como son el FMI, el BM y la OCDE, condicionan la posibilidad de aplazar el pago de las deudas de los países dependientes - en este caso los latinoamericanos- a cambio de aplicar una serie de políticas y reformas que hacen de estos países más prometedores para la inversión privada extranjera.
  •  2)¿Qué hace de un país dependiente más antojable a los ojos del gran capital imperialista? Reducción de los costos de producción, lo que implica entre otras cosas, mano de obra barata. Lo cual evidentemente no producen las universidades que en cambio tienen egresados con licenciatura, o de posgrado que resultan sobrecalificados para darle vida a las cadenas industriales.
  •  3) Entonces, a los organismos internacionales y a la lacaya burguesía nacional, no les interesa invertir en mayor educación, cuanto menos puedan gastar, mejor. Efectivamente la matrícula universitaria ha crecido en las últimas décadas, pero hay que ir más lejos y entender qué tipo de educación se ofrece. La gran mayoría de las universidades creadas en el último periodo, pensemos en los Tecnológicos del Estado de México o las propias Universidades del Bienestar (UBBJ), están destinadas a cumplir la demanda laboral de la industria que hay en la región donde se construyen, o bien son las conocidas “escuelas patito”, que son privadas y muchas veces ni siquiera cuentan con posibilidad de certificar a sus egresados, lo cual no está demás decir, es también el caso de las UBBJ.


  •  4) Pero esto no es todo, el rezago educativo y la llamada “deserción escolar” son un fenómeno cada vez más acuciante en el país y la región. Para el 2016 solo el 17% de las personas entre 25 y 64 en México tenían estudios universitarios, siendo que el promedio de los países de la OCDE es de 36% (los más bajos son China e Indonesia con 10% e Israel el más alto con 50%), tan solo el 1% de población en este rango tiene maestría y menos del 1% cuenta con doctorado. Un dato más: de 7 personas que entran al bachillerato, 5.2 lo terminan, 3.8 entran a la licenciatura y tan solo 2.7 egresan. ¿Por qué? Porque ni el Estado ni las universidades garantizan por la vía de los hechos el derecho a la educación
  •  5) No solo hay un gasto ínfimo por estudiante (3,320 USD en comparación con el promedio de 11,231 USD en los países que pertenecen a la OCDE) sino que los trabajadores de la educación a nivel nacional, son un sector altamente precarizado. En universidades como el IPN tienen personal subcontratado, lo mismo sucede en el IEMS (instituto creado por López Obrador cuando era gobernador del entonces DF), los docentes tienen salarios miserables que en la propia UNAM pueden ser de hasta 1,500 pesos mensuales (esto si tienen la suerte de recibir su cheque). Además en muchos casos no cuentan con sindicalización y hay una profunda división de formas de contratación- esto seguro les suena a la famosa flexibilización laboral del neoliberalismo.
  •  6) Se abrieron las puertas a la inversión privada, que claramente no invierte desinteresadamente, sino para tener influencia sobre qué se investiga y qué no, que se enseña y qué no y de últimas para lucrar con la educación convirtiéndola cada vez más en un negocio. Un gran ejemplo es el nuevo Pabellón de la Biodiversidad en CU de la UNAM, no solo es una iniciativa que le permite al gran inversor, Carlos Slim lavarse la cara de etnocida, sino que resulta, el magnate aprovechó para abrir un Sanborns al interior del edificio.
  •  7) Por último, es claro que estás políticas no se aprobaron solas, las autoridades universitarias juegan un rol clave para aplicarlas. Por eso las estructuras antidemocráticas que gobiernan las universidades son una pieza fundamental, pues permiten mantener a las cúpulas doradas enquistadas en las direcciones y rectorías. Nos dicen que su rol es inminente para el desarrollo de la vida universitaria, pero su rol es meramente político. El caso más grave es probablemente el de la UNAM, pero ninguna se salva, es el ejemplo de la UACH, de la UDG, de la UAS, del IPN y de la UPN por mencionar algunas.

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    Ahora que hemos repasado las particularidades del neoliberalismo en la educación, podemos decir con total seguridad que el PRI, que lleva enquistado en la rectoría de la universidad es sin ninguna duda el responsable de “neoliberalizar” la UNAM.

    Sin embargo, es necesario preguntarnos qué tan consecuente es la crítica de López Obrador. Desde el inicio de su mandato declaró a la educación superior y media superior como obligatoria y dijo que universalizaría este derecho, para eso creó las “100” Universidades del Bienestar, sin embargo, a la fecha no hay claridad sobre cuántas se construyeron. Lo que sí hay son docentes y estudiantes que se han movilizado contra la precariedad de las escuelas donde a los docentes no se les reconoce como trabajadores.

    La recientemente aprobada Ley General de Educación Superior, promulga la “gratuidad y obligatoriedad” de este nivel educativo siempre y cuando alcance el presupuesto. Adivinen qué, el presupuesto destinado a este rubro para el 2020 es de 0%.

    La 4T declaró a la educación como sector esencial para abrir las escuelas y ahora presiona a las universidades para sumarse a la reapertura. Pero ¿qué tan esencial es la educación para el gobierno si la imposición de la virtualidad y ahora de la vuelta a las aulas ha dejado a millones sin el derecho a la educación porque el raquítico presupuesto no permite garantizar condiciones que permitan el estudio?

    El embate priista a las normales rurales, no ha cesado con la 4T, el presupuesto se les recortó el año pasado en un 95% y se les quitó la oportunidad de pasar directamente a ser docentes de la SEP a pesar de haber sido formados para ello. Las contrataciones de los y las maestras de educación básica son ahora temporales gracias a la Reforma Educativa de la 4T.

    No solo es que le dejaron a López Obrador un país ya neoliberalizado y saqueado que no puede revertirse de la noche a la mañana -y al parecer tampoco en tres años- sino que a pesar de la retórica y los programas de apoyo del gobierno, el ataque neoliberal a la educación continúa.

    La defensa de la educación y de la UNAM y la lucha contra los planes neoliberales, solo la podemos hacer efectiva con la unidad de docentes, trabajadores y estudiantes, exigiendo un aumento urgente al presupuesto educativo de por lo menos el 10% del PIB, con impuestos progresivos a aquellos que se han beneficiado de convertir a la educación en un negocio, como Carlos Slim y Salinas Pliego y delfín del pago a la deuda externa que perpetúa el FMI, la OCDE y el BM. Luchando por la nacionalización de las universidades, bachilleratos y escuelas para que funcionen bajo el control de sus trabajadores, docentes y estudiantes y centralizando todo el sistema educativo.

    Acabar con los planes neoliberales implica tener docentes y trabajadores basificados y acabar con las contrataciones que los hacen pelear por ascender de manera individual, que ganen salarios acorde a la canasta básica. Implica también garantizar becas universales que no discriminen por calificación a los estudiantes, por transporte, dormitorios y comedores gratuitos y por el acceso irrestricto a la educación.




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