Juventud

CORRUPCIÓN EN LA UNAM

¿Acatlán me encanta? El Director Justo y sus anomalías en la Facultad

Recientemente salieron a la luz investigaciones que desnudan distintas anomalías y desvíos de recursos en la administración FES Acatlán

Martes 7 de mayo | 13:21

Una vez más la FES Acatlán destaca a nivel nacional, y no, no es en materia de educación, deporte, investigación o cultura, los tópicos que la sacan a relucir son las irregularidades administrativas, académicas y presupuestales bajo los dos años de gestión del director Manuel Martínez Justo.

La noticia no es nueva

Es sabido que las universidades son una caja de resonancia del contexto en el que desenvuelven, fungen como bastiones de poder y son disputadas par los poderes facticos. Dentro de ellas los partidos políticos reproducen el actuar que llevan a cabo en su cotidianidad: elecciones fraudulentas, usurpación de puestos, corrupción, malversación de fondos, compadrazgo y chapulinaje, desvío de dinero, inseguridad, censura y represión son sólo algunos de los ejemplos.

La UNAM y todos sus planteles no están exentos de esa dinámica y como muestra de ello destaca la Facultad de Estudios Superiores Acatlán. Una de las facultades que no solo resalta por tener el mayor número de matrícula y de carreras impartidas sino también por la cantidad de anomalías que existen durante cada administración.

Dentro del plantel la comunidad de docentes, trabajadores y estudiantes tiene bien sabido que con cada administración la dinámica es la misma: imposición desde rectoría, nombramiento de personalidades de sus respectivos grupos políticos en los puestos (no importa si no cumplen con los requisitos, mucho menos si no tienen las capacidades), ingreso de docentes afines a intereses y hostigamiento a los no gratos, desvió de recursos, relación estrecha con políticos de las municipalidades, chapulinaje en los cargos.

Anomalías a la luz de los medios

Si bien muchos hechos y acontecimientos son sabidos por la comunidad, la mayoría de veces se opta por no externarlos ni denunciarlos, puesto que también es del conocimiento general que las autoridades hostigan y toman represalias contra quien se atreve hablar, sin importar si se es docente, estudiante o trabajador. Sus medidas de coacción y aleccionamiento aplican de igual forma para todos.

Recientemente distintos medios de comunicación han sacado a la luz la podredumbre de la actual administración que el director de la FES Acatlán, Manuel Martínez Justo, encabeza.

En varios artículos se muestra ampliamente las distintas anomalías que existen en su gestión de carácter administrativo, académico y presupuestal. En cuanto al cargo del director hace alusión al incumplimiento de requisitos para ocupar el cargo de director y a la inexistencia de documentos oficiales que avalen sus títulos académicos.

Por otro lado las investigaciones muestran que en cuanto a su administración las irregularidades también están presentes en hechos como la contratación de 190 docentes con un número semejante de despidos y con 11 demandas laborales levantadas: donde los estudiantes reportan que dentro de los profesores que fueron despedidos varios eran destacados por tener un perfil crítico. A su vez se destaca que dentro de los círculos de funcionarios del director sólo el 32.7% cuenta con cedula y que muchos de ellos ostentan cargos académicos con los que no cuentan.

También se señala que Manuel Mártinez modificó la estructura organizacional (por fuera de protocolos) dando puestos de coordinadores a secretarios y creando otros cargos. Existiendo casos de funcionarios utilizan su puesto para obtener beneficios personales a través de realizar actividades dentro de las instalaciones de índole académico, culturales o deportivas sin que el dinero haya ingresado a la UNAM.

En cuanto a el presupuesto se comenta que la ASF (Auditoría Superior de la Federación) encontró que en el caso de Acatlán existe falta de documentos comprobatorios de 13. 4 millones de pesos en nóminas y pagos injustificados de otros 1.9 millones.

Organización para la democratización

No es hasta que la comunidad se organiza que existen las fuerzas para cuestionar fuertemente el actuar de las autoridades, prueba de ello fue el diálogo que se tuvo el semestre pasado con el Director Manuel Martínez Justo, en el contexto del movimiento contra la violencia porril y por la democratización.

En él los estudiantes organizados cuestionaron varias de las anomalías que hoy salen a relucir, un espacio en donde Justo salió fuertemente cuestionado, siendo que a pesar de todo el aparato político que desplegó (cual priista en campaña), prefirió abandonar el espacio cuando más cuestionado y acorralado estuvo.

Los estudiantes y la comunidad en general tenemos la suficiente fuerza para frenar el acoso, seguimiento y persecución que existe dentro de nuestros planteles, para arrancarles de las manos el control de las escuelas a esos burócratas enquistados. Y no con el fin de poner a otra persona o grupo que repita la misma podredumbre, sino con la gran posibilidad de verdaderamente democratizar nuestra universidad, convirtiéndola en un espacio en donde estudiantes, docentes y trabajadores sean quienes decidan libremente el rumbo que quieran llevar.






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