El pasado 3 de junio a 10 años del gran grito por Ni Una Menos, las calles de San Rafael siguen resonando con su eco.
Viernes 6 de junio de 2025 Edición del día
Se cumplió una década desde que miles de mujeres y diversidades coparon las calles de todo el país exigiendo que dejen de asesinar mujeres por el sólo hecho de serlo. Y aunque han pasado los gobiernos los femicidios quedan, por eso la resistencia sigue en pie de lucha . En San Rafael decenas de mujeres, trabajadoras, estudiantes y jubiladas recorrieron las calles del centro al canto de "¡Señor, señora no sea indiferente, nos matan a las pibas en la cara de la gente!" y este es un grito potente que abarca múltiples reclamos y exigencias. Porque como denunciábamos desde aquel momento con la agrupación Pan Y Rosas, los femicidios son el último eslabón de una larga cadena de violencias psicólogicas, físicas, económicas e institucionales entre otras, que afecta principalmente a las mujeres pobres y al colectivo LGTBIQ+ por ser los sectores más vulnerables en este sistema desigual de opresión y explotación.
En diálogo con La Izquierda Diario Susana Viñuela una enorme artista y activista por los derechos humanos nos decía "Esta marcha es clave para las mujeres y el colectivo LGTB. Con este gobierno, estamos perdiendo muchos derechos y no podemos retroceder. Por eso, siempre vengo a las marchas, para apoyar y ayudar a que no demos ni un paso atrás”.
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También conversamos con Luz estudiante y actualmente desempleada ella nos decía "Con el gobierno actual, las mujeres enfrentamos una mayor carga debido a la quita de derechos, desigualdad salarial y falta de oportunidades". Aún así reafirmaba su compromiso de seguir en la lucha y "haciendo frente a lo que se viene".
Agustina estudiante de abogacía nos contaba que era su primera marcha y que " me siento emocionada y a la vez triste, porque no es una celebración, sino una lucha por una causa que nos afecta a todas. Aunque hay un gran retroceso en los derechos de las mujeres en lugar de un avance, vamos a seguir luchando".
Alejandra una trabajadora social estatal que hace años sale a las calles junto a Pan y Rosas y el PTS nos hablaba de la importancia de marchar el 3 de junio, como hace 10 años, ante el deterioro inminente de las condiciones de vida, políticas y sociales. Ella particularmente hizo un llamado a "las mujeres que ya hemos liderado muchas luchas, tenemos que unirnos y ofrecer resistencia para frenar la situación actual de conjunto, encontrando puntos y estrategias en común".
En diálogo con Cecilia, trabajadora de la gastronomía y militante de Pan y Rosas y del PTS en el Frente de Izquierda, nos da una perspectiva amplia y destaca que la lucha se ha expandido globalmente, abarcando mucho más que sólo la violencia de género.
"Hoy, también exigimos el derecho a la jubilación para las mujeres, especialmente tras las políticas de ajuste del gobierno actual de Javier MIlei y los partidos tradicionales que han eliminado la moratoria previsional por ejemplo".
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La marcha también es por "Ni Una Menos sin vivienda, ni una menos sin trabajo, ni una menos sin educación ni salud" y en apoyo a jubilados y jubiladas que se manifiestan cada miércoles.
"La clave es poder unificar las luchas para recobrar la fortaleza y poder conquistar nuevos derechos, pero además defender los que nos quieren quitar. Hay un hartazgo que se está expresando en las calles y que de a poco pero insistentemente está empezando a recobrar esa fuerza que algunos creen perdida pero que está más latente que nunca".
Estos testimonios revelan que la obscenidad de los ataques del gobierno, los funcionarios cómplices, los medios afines y el capital concentrado; comienzan a ser casi inversamente proporcional a lo que se despierta por abajo.




