En su conferencia matutina, el presidente anunció que Estados Unidos enviará más de 2 millones de dosis de vacunas. También se refirió a la situación de seguridad en Veracruz.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Viernes 19 de marzo de 2021 13:29
En su conferencia de este viernes, realizada en Coatzacoalcos, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que el gobierno de Estados Unidos ayudará en la inmunización contra el COVID-19 enviando 2,700,000 dosis de vacunas de AstraZeneca. El acuerdo se habría llevado a cabo por medio de una llamada telefónica en enero realizada en Monterrey.
"Vamos a dar amistad y cooperación a EE.UU. a cambio de las vacunas contra el coronavirus", declaró. Asimismo, afirmó que el gobierno ya tiene contrato con la farmacéutica AstraZeneca es posible hacer el envío de las 2,700,000 dosis.
Aunque ninguna fuente del gobierno lo ha aceptado, la prensa estadounidense ha puesto por delante que la "amistad y cooperación" del acuerdo significa enviar a la Guardia Nacional como en tiempos de Trump para frenar la migración atendiendo las recientes y explícitas exigencias de "Jim Crow" Joe Biden. La subordinación de México hacia la Casa Blanca se mantiene ya sea el presidente del "vecino del norte" un demócrata o un republicano.
Sobre la seguridad del estado de Veracruz, el informe se hizo en compañía del gobernador Cuitláhuac García Jiménez (quien llegó con la coalición Morena-PT-PES), anunciando que su gobierno "se une y se suma al Acuerdo Nacional por la Democracia", un pacto mediante el cual los gobernadores de las entidades se comprometen a mantenerse "horizontales" (es decir, sin interferencias) en el proceso electoral, así como "vigilar" el ejercicio de la democracia.
Ante los cuestionamientos de la oposición y el conflicto que recientemente tuvo el presidente con el INE, la respuesta que pretende es, si bien cuestionar el papel del organismo autónomo como alfil del PRI, mantener las funciones del mismo y cooperar "asistiéndolo" en el transcurso de la jornada electoral para intentar desmarcarse de las administraciones previas que permitían el despliegue de aparatos clientelares (como las famosas "despensas" del PRI).
Es así que AMLO pretende reforzar su papel de árbitro de la política mexicana —por si el uso de las conferencias de prensa diarias no fuera razón suficiente— manteniéndose de palabra "al margen" pero coordinándose con los gobernadores para "vigilar" las elecciones e intentar apuntalar al INE, dejando que éste se reduzca a un mero órgano que avale del proceso.
En las cuestiones de seguridad, Eduardo Redondo Arámburo, subsecretario de Marina, afirmó con una serie de gráficas que la cantidad de homicidios en la entidad se ha mantenido a la baja. Frente al reciente asesinato de exalcaldesa de Cosoleacaque y su hija, el presidente afirmó que se trató de un feminicidio. "Ahora está bien pintada la raya entre delincuencia y autoridades".
Y es que la afirmación no es menor, ya que Veracruz fue gobernada por el priísta Javier Duarte, cuyo gobierno se caracterizó por tener nexos con el cártel de los Zetas y usarlos como cuerpos paramilitares para acosas a activistas y periodistas. La entidad se volvió una de las más peligrosas para ejercer dicha profesión.
Frente a la descomposición social, la solución del presidente es la que ha planteado ya en Puebla, Veracruz, la península de Yucatán y demás entidades: megaproyectos. "Lo que queremos es que se atienda el sur-sureste para que haya crecimiento parejo", dijo. Es así que anunció que continúa la construcción de refinería Dos Bocas, así como también rehabilitar las refinerías de Minatitlán y Salina Cruz. En esta última localidad destacó un plan para modernizar y desarrollar ese puerto, así como el de Coatzacoalcos.
Sobre la reciente renuncia del líder sindical Carlos Romero Deschamps al frente del sindicato petrolero, AMLO afirmó que "no se va a despedir a ningún trabajador petrolero. Se le van a garantizar sus prestaciones y que va a haber mucho trabajo. Está habiendo trabajo, hay muchas oportunidades porque se está invirtiendo en la industria petrolera. Son muchas acciones las que se están llevando a cabo. No va a faltar el trabajo".
Sin embargo, la realidad es que, más allá de los dichos y de la reforma que AMLO envió al congreso, que ha generado reticencia por parte de sectores del imperialismo y las empresas del sector, no se pone en cuestión el fondo de la política energética impulsada por los gobiernos neoliberales. Ello implicaría la renacionalización y estatización de las empresas y áreas del sector que fueron privatizadas por los gobiernos anteriores, una medida que AMLO no pretende hacer.



