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Red Internacional

Acuerdo Post-Brexit: La Unión Europea y Reino Unido “reinician” sus relaciones formando una nueva Asociación Estratégica

El pasado 19 de mayo se anuncio un nuevo acuerdo entre la Unión Europea y Reino Unido tras la primera cumbre bilateral UE-Reino Unido desde el Brexit. Un acuerdo en materias de defensa, seguridad, economía y migración.

Roberto Bordón

Roberto Bordón @RobertoBordon13

Viernes 23 de mayo de 2025 Edición del día

La cumbre bilateral entre la Unión Europea (UE) y Reino Unido el pasado 19 de mayo fue el escenario de una nueva Asociación Estratégica entre ambas partes. La primera reunión de estas características desde el Brexit ha permitido un “reinicio” de las relaciones entre ambas partes que han pactado en materias como defensa, migración, energía y productos agrícolas.

Keir Starmer, primer ministro británico, anunció junto a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y a Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, el nuevo acuerdo entre Reino Unido y la Unión Europea. Un compromiso que trata de consolidar las relaciones entre ambas partes tras la ruptura que supuso el Brexit y que se enmarca en el incierto escenario internacional actual.

El acuerdo recoge compromisos en defensa y seguridad incluyendo la participación de Reino Unido en reuniones de alto nivel como los Consejos Europeos para valorar políticas de seguridad. Así como la participación de este país en ejercicios de gestión de crisis bajo las directrices de la política de la UE de Seguridad y Defensa. Más importante aún, Reino Unido podrá participar en el programa europeo de inversiones en defensa (SAFE), aún en desarrollo y que contempla 150.000 millones de euros de préstamos para adquisiciones conjuntas. Y, también se contempla la participación conjunta en misiones militares así como la cooperación e intercambio de información sobre ciberseguridad y otras amenazas de guerra híbrida desplegada por otros países como Rusia.

Esta Asociación Estratégica también incluye acuerdos que amplían durante doce años el acceso a aguas territoriales británicas a las flotas pesqueras europeas. Y, permitirá la exportación de productos agrícolas británicos sin controles y certificados al mercado común europeo siempre que dichos productos sigan la normativa europea.

Un tercer bloque recoge la posible participación de Reino Unido en el mercado de energía interno de la UE para lograr “a estabilidad de los flujos energéticos” y la seguridad energética común”.

Por otro lado, ambas partes tratarán de eliminar barreras a la migración de trabajadores jóvenes y a facilitar la posibilidad de intercambios de estudiantes. Si bien, acompañado de una restrictiva política en términos de tiempo que se pueda permanecer, requisitos de visa y número de personas que puedan acogerse a dicha posibilidad.

Por último, se reafirma un compromiso por ambas partes en materia de “seguridad” y control de fronteras para cooperar en políticas represivas contra migrantes “ilegales”. Así como un mayor intercambio entre agencias dedicadas al control de fronteras.

Acuerdo en un mundo incierto

Esta Asociación Estratégica se firma en un contexto internacional repleto de incertidumbre donde el mapa de esferas de influencias se está reorganizando. La UE teme perder su capacidad como polo imperialista en este contexto y negocia con un Reino Unido que se enfrenta a dificultades similares.

Si bien, las dificultades para el compromiso con dirigentes filtrando a la prensa que se trata de un acuerdo de ultimísima hora y las reacciones posteriores a este muestran la complejidad del reordenamiento internacional. Por un lado, Starmer ha defendido el No a la reincorporación al mercado común europeo a pesar de las críticas de un sector parlamentario contraponiendo el haber firmado acuerdos comerciales con Estados Unidos y la India. Por otra parte, el Partido Conservador y Reform UK (extrema derecha) le critican haber cedido a Bruselas en la negociación, es decir no haber sido lo suficientemente duro en un contexto electoral pésimo para el Partido Laborista (partido de Starmer).

Mientras tanto, medios y analistas señalan el escepticismo de las autoridades europeas sobre el futuro del acuerdo teniendo en cuenta el peso de las formaciones políticas contrarias a la UE en Reino Unido. Un acuerdo que además habría generado disensiones internas entre países miembros de la UE por las concesiones. Y que, precisamente por su fragilidad tampoco termina de convencer a ciertos sectores de la burguesía británica.

Quizás lo único en que sí estaban de acuerdo ambas partes sin mayores matices es en el discurso belicista y de seguridad. Con el convencimiento de aumentar la represión a las trabajadoras migrantes y alimentar la industria de la guerra. Ya que aunque los capitalistas discutan sobre sus negocios siempre tienen claro que el precio de la crisis lo deben pagar los trabajadores.


Roberto Bordón

Andalucía

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