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Alcances y límites de la política en cultura de la 4T

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El presupuesto de cultura de 2019 a 2022 ha sufrido duros recortes. ¿Es suficiente el impulso de programas de cultura comunitaria para evaluar que la cultura es una prioridad para el gobierno de la cuarta transformación?

Jueves 13 de enero | Edición del día

Desde hace décadas la cultura ha enfrentado un salto en la elitización a consecuencia de las políticas neoliberales implementadas por los diversos gobiernos en turno.

Es así que el impulso de la política de cultura comunitaria a cargo de la Subsecretaría de Desarrollo Cultural, bajo el acenso de la cuarta transformación, ha sido un paso importante para que los sectores vulnerables puedan acceder a la cultura. Sin embargo, aún enfrenta dos aspectos que limitan su acceso para el conjunto de la comunidad que sufre precarización, descomposición y degradación en sus colonias.

En primer lugar, enfrenta un duro ajuste presupuestario, producto de la política de austeridad republicana, en 2019 se disminuyeron más de mil millones de pesos, en 2020 se redujo casi un 40 % en subsidios, gastos de operación y otras actividades culturales, a pesar de que la Subsecretaría de Desarrollo Cultural tuvo una asignación de 1,836 millones 244,409 pesos en contraste con el año anterior de 97 millones 140,535 pesos. Para el 2021 el recorte ponía en riesgo los programas culturales y rumbo al 2022 tuvo un aumento real del 3.62% que quedo en 15 mil 028 millones 490 mil 017 pesos, sin que esto se reflejara en un aumento significativos a los programas de cultura comunitaria.

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La reciente publicación de las Reglas de Operación del programa Talleres de Artes y Oficios Comunitarios (TAOC), es una muestra de ello y se ha convertido en un termómetro de la nueva oleada de despidos y de una agudización en las terribles condiciones que se avecinan, puesto que en el caso de los monitores se muestra una significativa reducción en el número de puestos, además, las ministraciones para monitores, que hasta diciembre de 2021 habían sido de 12,000 pesos, se redujeron a 6mil pesos, así como el aumento de la jornada de actividades.

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En segundo lugar, la creación de estos nuevos empleos con la figura de facilitadores de servicios que son beneficiarios de una beca, implica la contratación de decenas de artistas, profesionistas, artesanos, docentes y trabajadores culturales bajo un esquema de contratación que no reconoce la relación laboral, ni garantiza la estabilidad en el empleo, construyendo un ejercito de precarizados que son utilizados para realizar actividades ajenas al sector cultura, como actividades de proselitismo en las encuestas casa x casa en favor de la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum y apoyo logístico en las jornadas de vacunación sin equipo de protección, ni esquema de vacunación en las primeras participaciones.

Una política cultural desde la voz de sus trabajadores

Como trabajadores de los diversos programas culturales comunitarios defendemos críticamente estos proyectos, puesto que su eliminación u movilidad selectiva a SECTEI implica un retroceso en materia de derechos culturales, toda vez que implica la eliminación de estos programas que buscaba generar actividades culturales y artísticas en las colonias más precarizadas.

Así que el hecho de que hayamos arrebatado su permanencia a cargo de la Secretaría de Cultura, no necesariamente nos deja en las mejores condiciones, ya que nos sigue ubicando en el mismo lugar en el que nos encontrábamos cada año, bajo la incertidumbre de la inestabilidad laboral sin ninguna certeza de poder continuar en los programas.

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Ahora bien, el anunció de reestructuración es una escalada en el ataque contra nuestras condiciones, cuyo fin era la eliminación de la única área destinada a generar actividades para el pueblo pobre, lo cual muestra que la cultura como derecho para las grandes mayorías no es una prioridad para el gobierno de la 4T.

Esto a pesar de que nos encontramos en una situación pandémica, que no solo nos ha arrebatado la vida de miles de familias trabajadoras, sino que además ha implicado secuelas en nuestros organismos y un fuerte deterioro en nuestra salud mental. En este contexto definitivamente la cultura podría ser una herramienta poderosa para enfrentar diversas adversidades sí, realmente contara con un presupuesto de emergencia al servicio de las necesidades la comunidad y plenos derechos laborales para todos sus trabajadores.

Por tanto, decenas de trabajadores venimos exigiendo, continuidad para todas las y los que fueron parte de los programas este año y estabilidad laboral. Es importante que también avancemos por defender el derecho a que se nos otorguen plenos derechos laborales y contratación basificada, no podemos quedarnos bajo la calidad de beneficiarios por el miedo a que no nos tomen en cuenta para continuar en los programas sociales.

Asimismo, consideramos que la defensa y la profundización de los Programas de Cultura comunitaria solo la podemos llevar adelante las y los trabajadores precarios de los mismos, junto a las y los usuarios que han visto en nuestra labor una posibilidad de ejercer sus derechos culturales. Por ello, exigimos que las Reglas de Operación de los Programas Sociales sean elaboradas de forma conjunta con las y los compañeros que trabajamos en ellos durante estos años previos y que sabemos cuáles son las necesidades de las poblaciones que atendemos.

Para conquistar nuestras demandas es necesario que todas las y los compañeros de los distintos programas nos encontremos unidos impulsando una asamblea general para coordinar las discusiones y resolutivos de las asambleas de cada Programa, que también nos permita votar un plan de acción unificado que nos permita luchar con mayor fuerza para que no nos derroten por separado.

El 10 de enero se llevó a cabo una asamblea con más de 100 trabajadores de cultura comunitaria y PILARES por zoom. Te esperamos en la siguiente asamblea que será el 14 de enero a las 20:00hrs.

Impulsemos una gran movilización unitaria por la continuidad en los programas con plenos derechos laborales, sin despidos, ni rebajas salariales para el próximo 17 de enero de Bellas Artes a las oficinas del Gobierno de la Ciudad de México a las 16:00hrs. ¡Sumemos fuerzas!





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