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Termina el semestre, sigue la lucha por la educación

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La UNAM está próxima a terminar su tercer semestre en modalidad virtual, pues la mayoría de los Consejos Técnicos han anunciado que el siguiente semestre se implementará un sistema híbrido. Te compartimos nuestro balance de este año y te invitamos a leer las elaboraciones que hicimos a lo largo de él.

Jueves 2 de diciembre de 2021 | Edición del día

Precarización, adeudos y despidos para docentes

La pandemia destapó, tanto en la educación pública como en otros ámbitos, una serie de contradicciones y carencias a nivel nacional e internacional y la UNAM no fue ninguna excepción. Por lo contrario, el semestre pasado, el movimiento #UNAMNoPaga irrumpió en lo que parecía sería un ciclo escolar sin altercados y con pasividad, denunciando los adeudos de salarios y la precarización de los y las docentes de asignatura.

Los atrasos en los pagos o los adeudos de semestres completos son una problemática vieja; tampoco es nueva la precarización, que ha impuesto peores condiciones laborales para el 70% de la planta docente(contratada por asignatura) de la máxima casa de estudios: contratos semestrales, un régimen de competencia individual para adquirir derechos laborales y sueldo que rondan los 1,500 pesos mensuales, son la realidad de las y los profesores de asignatura en la UNAM.

«Para conocer más sobre el Trasfondo de la precarización docente en la UNAM, checa esta nota»

Lejos estuvo la Rectoría de resolver las demandas de docentes y estudiantes pues, de la mano de las direcciones de las facultades, desató una oleada de despidos a profesores y profesoras que habían participado del movimiento, dando continuidad a una política de vaciamiento de los sectores críticos y de izquierda en la universidad para facilitar la aplicación de políticas privatizadoras y la continuidad de un régimen profundamente antidemocrático.

«Conoce nuestro balance del movimiento #UNAMNoPaga y las que consideramos fueron las principales lecciones, acá: #UNAMNoPaga: Con despidos no hay diálogo»

No es deserción escolar, es expulsión

Las penurias de una universidad pública con una tremenda desigualdad de condiciones entre la burocracia dorada y la comunidad, no solo se extremaron para los docentes durante la pandemia, según las propias autoridades, hasta noviembre del 2020, 7 mil 700 estudiantes abandonaron sus estudios. Esto sin contar a aquelles que únicamente metieron baja temporal o que sin hacer ningún trámite dejaron sus clases, aspectos que de considerarse dispararían las cifras de la llamada “deserción escolar”.

Frente a un fenómeno nacional (e incluso internacional) en el que decenas de miles de estudiantes abandonan sus estudios, en la Agrupación Juvenil Anticapitalista, nos negamos a seguir hablando de “deserción” como si se tratara de una decisión voluntaria que responde a condiciones particulares. Lo que estamos presenciando es un proceso de expulsión de la juventud de bajos recursos de las escuelas, pues son aquellos sectores que deben elegir entre comer y estudiar los que se ven obligados a dejar la universidad o el bachillerato, estén o no en las cifras oficiales. Esto, en los hechos, es un avance en la elitización de la educación.

«Por nuestro derecho a la educación: que nadie quede fuera»

Regreso a clases presenciales y antidemocracia

Para el semestre 2022-2, todo apunta a que volveremos a la presencialidad que, definitivamente, hace falta, pues la virtualidad implicó el aislamiento social y una importante subida de padecimientos emocionales y mentales, además de tener que tomar clases en condiciones que, en la mayoría de los casos, no son propicias para estudiar. Y ni qué decir de quienes simplemente no tienen los recursos tecnológicos para las clases virtuales.

Sin embargo, es preciso preguntarnos ¿quiénes volverán a las aulas y quiénes no? ¿En qué condiciones regresamos estudiantes, docentes y trabajadores? Los fallecimientos de familiares, los despidos y recortes salariales durante la pandemia, hicieron que muchísimos jóvenes tuvieran que dejar de estudiar o malabarear el trabajo con la escuela. Con el encarecimiento de la vida, que implicó que se incrementará en un 40% la población sin posibilidad de cubrir la canasta básica, será aun más difícil que las y los jóvenes puedan elegir continuar sus estudios por sobre el trabajo. Una vez más, es la juventud trabajadora a la que se le niega el derecho a la educación.

Las autoridades universitarias decidieron tardarse un poco más que la educación básica para imponer el regreso y, supuestamente, hacerlo más seguro. La solución es implementar lo que se conoce como educación híbrida, es decir combinar la modalidad presencial con la virtual.

Este “gran descubrimiento” -que en realidad es una política que pretende aplicarse desde hace años para reducir los costos de la educación pública- salva a las autoridades y al gobierno de incrementar el presupuesto destinado a construir más planteles, facultades, escuelas y salones de la mano de contratar más planta docente, para reducir los tamaños de los grupos con excusa del hacinamiento, al mismo tiempo que incrementando la matrícula y garantizando el acceso irrestricto a la educación.

«No te pierdas nuestra declaración: Estudiantes de la UNAM exigimos un regreso a clases seguro»

El regreso a clases, debe ser decidido por la comunidad universitaria de forma democrática, al igual que el resto de aspectos como el presupuesto, la construcción de infraestructura, los contenidos curriculares y todo aquello que hace a la vida universitaria. La UNAM debe ser gobernada, no por un puñado de funcionarios con sueldos millonarios que responden a los intereses del empresariado nacional y extranjero.

«La antidemocracia en la UNAM, más vieja que el Neoliberalismo»

Llega el final de un semestre más y de la época virtual, sin embargo, la precariedad y la exclusión de la educación se mantienen y continúan profundizándose al calor de una crisis sanitaria que ha sido descargada una vez más sobre los hombros de las familias trabajadoras, las mismas a las que desde hace décadas se busca arrebatar el derecho a la educación.

Quienes formamos parte de la Agrupación Juvenil Anticapitalista nos organizamos porque la educación superior no sea un derecho para unos cuantos que pueden costearla, sino porque se garantice el acceso a ésta para toda la población que lo requiera, y consiguiendo instituciones donde no haya precarización ni persecución política por medio de despidos.

Se acaba el año, pero la lucha en defensa de la educación y por la democratización de la universidad continúa. Queremos invitarte a dar esta pelea con nosotres, en unidad con las y los trabajadores de la educación y todos los sectores, que no solo es por una universidad distinta, sino por una sociedad donde la educación no sea un herramienta más del capital para profundizar las desigualdades sociales, bajo la perspectiva de luchar, en clave revolucionaria, por una sociedad sin explotades ni oprimides.

«No faltes a nuestra Preposada contra la precarización y en defensa de la educación»





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