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CULTURA.Emily Dickinson: la poesía y el encierro

Tiempo estimado 5:22 min


El confinamiento es uno de los ingredientes que ha caracterizado nuestra cotidianidad desde hace ya varias semanas. Esto con motivo de la actual crisis sanitaria que ha cambiado casi por completo el rumbo de nuestras rutinas, a pesar del erróneo esfuerzo de los distintos gobiernos de mantener la cotidianidad con medidas como las clases en línea o el famoso home office.

Jueves 23 de abril de 2020 | Edición del día

Sin embargo, a pesar de que la cuarentena ha funcionado como medida de prevención, también ha provocado grandes riesgos en la salud mental de los ciudadanos, que se expresan con el aumento del estrés, ansiedad y depresión, así como desmoralización e incluso pensamientos catastrofistas.

Resultado no únicamente del confinamiento, sino de una necesidad de “productividad” hermanada a las medidas ya mencionadas de continuidad de la “normalidad” en nuestras vidas, misma que es impensable en un panorama como el actual. Al mismo tiempo que una perpetua incertidumbre respecto al qué pasará después de la crisis.

La juventud es uno de los sectores más afectados por este fantasma de perenne compañía, que agobia con incesantes pensamientos en torno al abandono, al prejuicio social, o peor aún, la constante percepción de la falta de compañía ante el enfrentamiento a la crisis.

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La poesía, la eterna compañía

La poesía es un bien milenario, que se hace presente en incontables momentos de nuestras vidas, desde la agonía de un corazón roto hasta ímpetu que acompaña a las revoluciones. Es el producto de una ensalada de emociones, desde las más agrias hasta las más dulces, con palabras correctas para cada uno de los matices entre estas dos, y por qué no, una amiga en este encierro.

Uno de los ejemplos más conocidos es la poetisa Emily Dickinson, originaria de Amherst, Massachusetts, proveniente de una familia puritana en 1830. Quien no solo vivió en el confinamiento gran parte de su vida, sino que su obra cuenta con alrededor de 1800 poemas, siete de ellos publicados en vida. Considerada por Harold Bloom, como parte de los seis pilares de la poesía norteamericana junto con Walt Whitman, Wallace Stevens, Robert Frost, T.S. Eliot y Hart Crane.

Se desconocen los motivos de su encierro, sin embargo el siglo XIX representó una época poco favorable en torno a la independencia de la mujer, por lo que elegir el confinamiento le permitió escribir y sumergirse en su poesía, develar lo invisible, leer a su elección pero sobre todo desarrollar su propio pensamiento.

Sus relaciones eran limitadas, pues siempre vivió en casa de sus padres, y más adelante casi únicamente en su habitación, de la cual salía bastante poco y con una actitud taciturna. A pesar de que a través del telégrafo y la correspondencia se comunicaba con sus amigos más cercanos.

Dentro de los temas que aborda en su obra están la vida, el amor, la muerte y la inmortalidad, que expresa con vasta claridad, valiéndose de su capacidad de síntesis, en donde nos devela a través de versos simples todo un universo.

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El desmoronamiento no es
Acto de un instante
Una pausa esencial
El deterioro y sus procesos
Son como organizadas Decadencias.
Primero Telarañas en el Alma
Una Película de Polvo
Agujero en el Eje
o Elementales Óxidos-
La Ruina es ordenada –un trabajo diabólico,
consecutivo, lento-
Ningún hombre cayó en un solo instante
Deslizarse –es la ley que rige el Choque

La poesía, terreno de libertad

Emily nos demuestra que en ocasiones los cánones de estilo están hechos para ignorarse, lo demuestra con su estilo, el cual se dice es “entrecortado y flexible”, que a pesar de las correcciones, mayormente realizadas por Thomas Higginson -un crítico literario y pastor abolicionista- mantuvo su forma de “versear”, saltándose normas sintácticas e intercalando misteriosos guiones.

Esto provocó que múltiples veces se intentara “corregir” sus poemas y por tanto eran publicados “corregidos” y no como habían sido escritos originalmente.

Otra de las cosas que la caracteriza es la falta de publicaciones en vida, pues a Emily no le interesaba publicar. Sin embargo, después de su muerte su hermana menor Vinnie, en una visita a su habitación, en la que Emily pasó gran parte de su encierro, encontró parte importante de sus poemas, que junto con las correspondencia que mantenía con algunas personas y poemas que había enviado a sus amistades más cercanas, compone casi la totalidad de su obra.

La poesía, así como la literatura, son terreno de libertad, tanto en su escritura como en su lectura. Hoy más que nunca, los libros, la pluma y el papel representan algunos de nuestros más fuertes aliados en contra de la cuarentena y todas sus repercusiones en campo de nuestra salud mental.

¿Qué más intrigante qué hacer visible aquel universo que nos deja el estar solos con nosotros mismos?

Ensueño

Para fugarnos de la tierra
un libro es el mejor bajel;
y se viaja mejor en el poema
que en el más brioso y rápido corcel
Aun el más pobre puede hacerlo,
nada por ello ha de pagar:
el alma en el transporte de su sueño
se nutre sólo de silencio y paz.





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