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26 de agosto de 2022 Twitter Faceboock

Cultura
“Cuando siente el boom de este perreo intenso”: una historia del reggaetón
Josefina García | Trabajadora de call center y estudiante

De los barrios marginados hasta todas las discotecas del mundo, este género combina las tensiones entre las expresiones espontáneas de la juventud, las necesidades de la industria de la música y los discursos de la calle.

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El 24 de julio de 2019 en Puerto Rico, en las escalinatas de la Catedral de San Juan, ocurrió un hecho inédito que sería reflejado por los medios con frases como “El perreo intenso acaba de comenzar”. Esa noche, tuvo lugar una convocatoria llamada “Perreo combativo”, donde una masa de jóvenes se juntaron a bailar reggaetón frente a la iglesia. Esta formaba parte de las acciones contra el Gobernador Ricardo Roselló, quien confirmó su renuncia unas horas después. Es que hace semanas se venían desarrollando múltiples movilizaciones donde participaron sindicatos, intelectuales, artistas y jóvenes de los barrios que paralizaron al país. Allí confluyeron distintas demandas ligadas a la crisis económica y al aumento de la deuda externa, pero también un repudio generalizado a comentarios por parte del Gobernador, discriminatorios y homofóbicos entre otras cosas, que se habían filtrado.

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La noche en que se conquistó la renuncia del Gobernador, sonó reggaetón en toda la isla. Este género que ya tiene más de 20 años y que sigue cruzado por un montón de tensiones: su orígen en los barrios más marginados, la censura, y las nuevas tecnologías que habilitaron nuevas formas de circulación y difusión. El éxito industrial que lo llevó a sonar en todos los boliches del mundo y que permitió que algunos de esos artistas ahora vivan en mansiones. Después de algunas décadas de escuchar reggaetón es posible afirmar que el escenario es bastante complejo y merece una reflexión acerca de cómo este género que fue perseguido en sus inicios, hoy es la expresión de muchos jóvenes alrededor del mundo tanto en las fiestas como en las calles.

“Esta es la música con que los jóvenes se identifican”

Es importante pensar que en los años 90’, empezó a ser mayor el sector de la sociedad puertorriqueña que vivía de trabajos informales, muchas veces ligados al mercado clandestino. Si bien había una pobreza estructural en el país, esta se había profundizado después del avance neoliberal. En esos barrios marginados convive la tan heterogénea comunidad afrolatina. Allí se escuchaba reggae, dancehall, dembow traídos de Jamaica, Panamá y República Dominicana, y el Hiphop, recién traído de Nueva York. Este último llegó de la mano de Vico C, también llamado “el filósofo”, pionero en el rap en habla hispana que dedicó gran parte de sus canciones al cristianismo. En esta heterogeneidad, producto de la migración, es que nace el reggaetón. Aunque también por ese motivo es que no se podría hablar de un género unitario [1], ya que surge de la fusión de diferentes géneros, y hasta el día de hoy experimenta nuevas fusiones como con el indie o el flamenco. Por esto mismo no hay tal cosa como un “reggaetón puro”.

Esta fusión identitaria, producto de la migración, aparecía en todo su esplendor en la escena nocturna del Underground. Allí se vinculaba un enorme sector de la juventud, proveniente de estos barrios. Iban a una discoteca llamada “The Noise”, que fue la cuna del género, donde pasaron por primera vez figuras como DJ Playero. Este fue de los primeros en armar “beats” de aquello que más adelante fue llamado reggaetón. Los raperos hacían freestyle sobre esas bases, jugando con el doble tiempo. Para hacer esto, se utilizaban equipos baratos, incluyendo desde pistas genéricas de un teclado “Casio”, a una caja de sonidos 808 (que ya había tocado su fama en la década anterior) y más recursos del estilo, que cabe señalar, estaban al alcance de la mano. La tecnología para crear y hacer circular el género era bastante precaria y aún así la hacían sonar muy bien. En este sentido, “The Noise” era también un centro de difusión y comercialización del nuevo género. Ahí se vendían cassettes primero, y CD ’s después. Sin tener que acceder a un mega-estudio, los músicos podían dar a conocer masivamente su arte de esta manera ya que era fácil crear muchas copias y hacerlas sonar en cualquier lado. El rumbo de estos cassettes llegaba hasta los barrios afrolatinos de Nueva York.

En esta discoteca se lo vio por primera vez a Ramón Ayala, mejor conocido como Daddy Yankee, y allí es donde el artista mencionó por primera vez la palabra “Reggaetón”, a la que antes se le decía “raggamuffin”, “melaza”, “underground”, o directamente “dembow”, basado en la canción de Shabba Ranks, que era un exponente del Dancehall en Jamaica. El estilo que se hacía en esa época se puede escuchar en su primer álbum de estudio No Mercy (1995). Allí aparece este reggaetón “primitivo”, donde se nota que el rapero es un animador de la fiesta. Algo de este clima en el barrio se puede ver en algunas de sus letras también, como en “Raza Unida”: “Si tú eres boricua/ Brinca, salta, al ritmo así de esta clave/ Que se meneen en Panamá/ Porque cuando el ritmo empieza, nunca van a parar/ Que levanten la mano en Nueva York/ Porque dicen que las nenas ahí bailan mejor/ So, en Costa Rica no se quedan atrás/ Los mexicanos también quieren bailar/ Los colombianos no se van a quitar”. Es decir, en esta fusión migratoria que gobernaba la noche boricua había un fuerte componente de identificación afrolatina.

Las letras, además de representar esto, también hacían referencias explícitas al sexo y la violencia que se vivía en los barrios. No solamente con las palabras, sino que también se utilizaban sonidos de sirenas y gatillos, o gemidos. En las canciones se hablaba de una sexualidad menos subordinada a los mandatos del amor romántico y más conectada con el deseo, que incluye lo corporal. Hay un nivel subtextual que es importante pensar en este sentido que tiene que ver con el baile. A diferencia de géneros anteriores que en la isla eran muy importantes como la salsa, donde era el varón el que llevaba el ritmo, aquí el rol activo del baile lo tienen las mujeres. Son las mujeres las que se ponen en el centro de la pista y bailan sin titubeos. Algo de esto refleja La Materialista (de República Dominicana) en “La chapa que vibran” ya que en el videoclip aparecen solo mujeres, y ningún varón que “anime” el baile, y además los desafía: “no te ponga’ bruto y baila”. Se ubican corporalmente otorgándole otro sentido a la música, de tal manera que no es para el mero placer de los varones [2]. El contenido de las letras y quién las canta cambiaría mucho con el correr de los años y con las intervenciones del movimiento de mujeres en todo el mundo.

Sin embargo, como dice Mell Rivera [3], el verdadero problema con este contenido ocurrió cuando el reggaetón comenzó a circular por fuera de estos márgenes sociales. Mientras el género ganaba cada vez más adeptos, también sumaba enemigos. Por un lado, la iglesia evangélica, encabezada por el grupo Morality in Media, que lideraba el pastor Milton Picón Díaz. Este criticaba la obscenidad del género, y pidió una investigación por parte de la policía que tuvo como consecuencia hacia el año 1995 distintos allanamientos, donde se confiscaron cassettes. Pero la iglesia no era la única entidad que perseguía e intentaba censurar al nuevo género. El Estado puertorriqueño promovía estos allanamientos y perseguía a los jóvenes de los barrios que parecieran “reguetoneros”. También se llevaron adelante distintas investigaciones a las discotecas donde pasaban reggaetón. En el artículo “Pal Mundo: el mundo académico ante el reggaetón de los noventas pa’ acá”, Mell Rivera explica que:

“las críticas al reggaetón se articulan, de una manera resumida, a partir de un discurso de la obscenidad/pornografía y un discurso que busca dictar cual es la verdadera Puertorriqueñidad con P mayúscula. (Entiéndase no el reggaetón, porque es muy ‘sucio’ y tiene demasiada influencia yanqui.) Todo esto en aras de defender una ‘juventud puertorriqueña’ (entiéndase una juventud blanca, de clase media pa’arriba, con ciertos valores).” [4]

Es decir, la crítica también estaba vinculada a la construcción de una identidad nacional oficial de Puerto Rico, ligada a hombres blancos y adinerados que no tenían nada que ver con la vida del barrio. Unos años más tarde saldría la canción de Eddie D “Censurarme por ser rapero” que era un cuestionamiento a ese establishment blanco y rico. Allí contestaba algunas cosas que vale la pena citar: “Muchos me miran como si yo fuera un tipo sin arreglo/ Como si nunca antes hubieran visto un negro/ Como si fuera un delincuente/ Como si con el lápiz y con mi libreta yo matara gente”; “Tal vez mi música no sea sana/ Pero yo no me invente ni el sexo, ni la marihuana/ Pa’l carajo los que nos critican/ Esta es la música con que los jóvenes se identifican” y “¿Cómo puñeta vo’a hacer algo positivo?/ Si todo lo que veo es negativo/ Si hablo mis vivencias/ Dicen que promuevo la violencia/ Por lo visto la democracia es a conveniencia”.

Pero a partir de estos escándalos, el Estado no logró que se dejara de escuchar este género. Al contrario, ganó mucha más visibilidad. Las persecuciones estatales fueron cubiertas por medios internacionales importantes en el mundo de la música como MTV y CBS. De todas maneras, a raíz de esta situación algunos músicos procedieron a “ablandar” sus letras. Entrando a la década de los 2000, el género se fue adaptando a las expectativas del mercado con temáticas más románticas. También, algunos artistas incorporaron temáticas antidrogas ligadas al cristianismo. A la par de esto, las fronteras del reggaetón se fueron expandiendo, pero no será hasta el año 2004 que conquistará el éxito mundial.

“Pa’ ustedes pa’ que se lo gocen”

Anteriormente, Daddy había sacado el disco que mencionamos y Elcangri.com (2002) junto a Nicky Jam. Algo de la producción de este se puede ver en el documental “Nicky Jam: El ganador”. Con un título a tono con la era del internet, este álbum producido por un sello independiente engloba distintas canciones que vienen de la improvisación y aún así empezaron a entrar en las listas de Billboard. En él ya había varios clásicos como “Ella está soltera” y el “Interlude”, posteriormente conocido como “La combi completa”.

Pero, en el año 2004 apareció una canción que entraría a conquistar todas las discotecas principalmente de Estados Unidos y después del resto del mundo. Una canción que llegaría a ser la número 1 de los Billboard. Cantada por Daddy Yankee y producida por los Luny Tunes, “La gasolina” fue el batacazo por el que el género ganó fama mundial. En el disco Barrio Fino habían también canciones con Zion y Lennox y Wisin, con quien ese mismo año hacen la canción “Saoco”, que homenajeó Rosalía en su último álbum Motomami.

Los Luny Tunes llevaron la producción de música a otro nivel. Con los pocos equipos con los que contaban en los primeros años hicieron un aporte muy importante al tratamiento del audio digital. Mostraron la relevancia de la producción musical en la composición de canciones, donde no da lo mismo qué preponderancia o grosor tiene el bajo que se escucha, el repiqueteo de un redoblante o de un platillo. Además de participar en “La gasolina” produjeron otros hitos de la época: El abayarde de Tego Calderón y The last Don de Don Omar. Dos discos muy significativos para comprender esta etapa. El de Tego conservaba en esta época el humor contestatario de los barrios, por lo que incluía dentro de él estilos más raperos o salseros, como en “Plante bandera” que dice: “Yo se que no te gustó/ Que yo plantara bandera/ Pero a lo hecho, pecho/ Tambien yo tengo derecho”. Pero también formaba parte del álbum “Pa’ que retozen”, que incluye uno de los lemas que motorizan al reggaetón: “Esto es pa’ ustedes, pa’ que se lo gocen”.

Entre otros músicos de esta época saltan a la fama Chencho y Maldy de Plan B que también trabajaron con Luny Tunes. También Hector y Tito y El Fother. Además empezaron a conocerse otras mujeres que habían sido fundadoras del género como Ivy Queen y Glory. Por otra parte, surgían otros más románticos como La Factoría o Eddie Lover que venían de Panamá. Aunque también se mantenía en pie el malianteo desde el orígen del género que relataba vivencias callejeras. Si bien todavía circulaban los CD ’s en aquella época que posibilitaron su venta oficial y clandestina a través de la copia, para el año 2005 nace Youtube que será uno de los principales medios de difusión del reggaetón.

“La calle es de nosotros”

Con el correr de los años, al contrario de apagarse, el reggaetón pasó por nuevos desarrollos. Se fue expandiendo su carácter fusionado por el mundo, por los estilos, y por los discursos. Bad Bunny incluye letras que parecen escritas por Morrisey o Ian Curtis, como “Lo siento, bebé” o “Vete”. También están los que vuelven al “reggaetón original”, con una especie de “renacimiento” como hace Tokischa profundizando el estilo del Dembow. Además, sus letras tuvieron censura como “Perra” en Colombia. En una entrevista con Nicky Jam, en referencia a “Desacato escolar”, ella dice que "se ofendió el Ministerio de Educación porque yo hable de vivencias de la escuela que no son bien vistas, pero son reales”. Sus canciones incorporan discursos de la diversidad y la libertad sexual. Así lo dejó en claro también el Conejo Malo cuando sacó “Yo Perreo Sola” en cuyo video se ve la frase “Ni Una Menos” que fue el grito de las manifestaciones del movimiento de mujeres. En este sentido, se incorpora Miss Nina en el sur del continente y en Europa está Rosalía, que amalgama este género con el flamenco como en “Con Altura”, “Candy” (con referencia a Plan B) o “Diablo”. Ayer mismo, en su recital en Argentina, Rosalía cantó con el pañuelo verde puesto. También artistas argentinos se incorporan, con temáticas ligadas a la protesta social, como en el caso de Nathy Peluso que en “Sana sana” habla contra el FMI.

Por otra parte, en distintas revueltas en América Latina, hay artistas que decidieron participar de las protestas, logrando darle visibilidad internacional. En las manifestaciones de 2019 en Puerto Rico, Bad Bunny estaba por grabar un disco en Miami, pero lo suspendió momentáneamente: “Voy a poner pausa a mi carrera, no tengo mente para hacer música, voy para Puerto Rico, hay que salir todos los días a la calle, no podemos darle la espalda al pueblo”, dijo en ese momento. Allí se hizo presente junto a Nicky Jam, Wisin y Residente, y otros que apoyaron en las calles y en las redes sociales, como Daddy Yankee. Compusieron el hit de la rebelión que fue “Afilando los cuchillos”, aunque en el momento de la renuncia del ex presidente, “La gasolina” retumbaba en las calles, en esa noche de “Perreo combativo”.

El apoyo o la falta del mismo a las protestas en los distintos países latinoamericanos, fue motivo de discusiones entre diversos artistas, como ha quedado claramente expuesto entre Residente y J Balvin después de varios posteos y varias barras. Este último, mientras eran las protestas en Colombia contra Iván Duque, estaba especulando si realizaba su show o no. Luego de las críticas del público dijo: “Yo digo no a la reforma, pero no al vandalismo de los que se aprovechan de la situación para hacer daño, robar a personas o destruir como excusa de la marcha”. El caso contrario en esas circunstancias, fue el de la “Bichota” Karol G. Además de hacerse presente en las movilizaciones declaraba a través de su cuenta de Twitter: “Mi alma y corazón están con mi país, con la esperanza de que la lucha, la voz y la sangre que se ha derramado, tenga eco y genere un cambio”, y también “Empatía: ‘Luchar aunque no te falte nada porque a algunos les falta todo’ No a la Reforma Tributaria”. Además, en la tapa de su disco KG0516 incluye una bandera de Estados Unidos rota.

Talentos de barrio

Con esta pequeña ilustración es interesante pensar cómo efectivamente alcanzó el éxito mundial el reggaetón. Por un lado, la puja de discursos de los barrios alrededor de necesidades básicas insatisfechas, persecución policial o libertad sexual, que aparecían en las letras. Con el correr de los años incluso el mismo género modificó estos discursos, donde por ejemplo, las mujeres que antes tenían su rol activo sobre todo a nivel del baile, lo fueron expresando también en sus letras, como se ve actualmente. Por otra parte, los modos de circulación que fueron de la mano de las nuevas tecnologías y que habilitaban una mayor extensión incluso que la que podía proveer la radio o la televisión.

Todos estos elementos se combinaban con una industria de la música que necesitaba incorporar nuevos discursos e identidades para explotar nuevos nichos comerciales. Las empresas discográficas ya no podían manejarse con los estereotipos “rígidos” que había promovido durante el siglo XX, sino que necesitaban dialogar con las expresiones espontáneas de la juventud a la vez que aprovechaban los innovadores métodos de circulación que desde el barrio se habían utilizado, propiciados por el avance de la tecnología e internet. A su vez, esta necesidad se fue adaptando a lo largo de los años a los nuevos movimientos que surgían desde abajo. Esto explica que por ejemplo, muchas de las letras que se escribían en el inicio, como la de “Latigazo” (Daddy Yankee), hoy no puedan encontrar asidero en el gran público, pero sí “Ella perrea sola” que incluye el grito del movimiento de mujeres, y que la industria necesita incluir para ser más rentable. Aquello que el Estado quiso censurar y no pudo, la industria le otorgó una importante publicidad. Uno de estos mecanismos fue promoviendo el género fuera de sus ámbitos de orígen. Hoy en día, excede completamente a los barrios marginales, ya que también puede sonar en una fiesta de gente rica. Parte de esta ampliación es la diversidad de realidades que existen entre los artistas, donde conviven jóvenes de esos barrios y otros que llevan vidas de lujo. Además, la Industria tiene propiedad intelectual sobre el trabajo de muchos músicos para garantizar una difusión mucho más masiva.

Los modos de expresión del reggaetón ponen de manifiesto la identificación de grandes franjas de la juventud con el género en todo el mundo. En cada lugar del mundo hay jóvenes que son Talentos de barrio, pero que no pueden dedicarse a la música por esos mismos problemas que plantean las letras así como la falta de tiempo libre para experimentar el arte. Esos mismos jóvenes que participaron de las revueltas contra sus gobiernos, pidiendo mejores condiciones de vida y que como en Puerto Rico, cuando tiraron a Roselló, bailaron La Gasolina.

 
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