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19 de agosto de 2022 Twitter Faceboock

Encuentro de Trabajadores
La situación de la educación y de las y los trabajadores del sector
Sulem Estrada, maestra de secundaria | Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Ponencia presentada en el Foro-Encuentro “Reforma Laboral, Precarización y Derechos de las y los Trabajadores”.

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Estamos por concluir uno de los ciclos escolares más difíciles en décadas, pues la imposición del regreso a clases presenciales en plena pandemia ha traído consigo no solo riesgos para nuestra salud y la de nuestros alumnos y alumnas, sino una carga de trabajo intensificada producto del rezago educativo que arrastran, esto aunado al alargamiento del calendario escolar, con el que, sin ninguna justificación pedagógica, impusieron tres semanas más de labores que además también agregaron al calendario del siguiente ciclo escolar.

A pesar del discurso de revalorización del magisterio, la educación pública continúa bajo un importante ataque donde los derechos de las y los docentes en todos los niveles educativos, y particularmente en el sector privado, están cada día más mermados.

Cuando López Obrador estaba en campaña electoral prometió abrogar la reforma educativa. Esto no sucedió, sino que la nueva reforma que decretó le dio continuidad a la anterior en buena medida. Si bien se eliminó la evaluación de permanencia, la reforma de la 4T mantuvo un régimen laboral de excepción que sigue fomentando la desigualdad salarial para el gremio a través de las evaluaciones meritocráticas del USICAMM, que son parte de las “recomendaciones” que los organismos financieros internacionales han impuesto a la educación en el país.

El próximo ciclo escolar nos enfrentaremos a un Nuevo Marco Curricular; en el cual no fuimos tomados en cuento, pues aunque se llevaron a cabo supuestas asambleas, a las que las y los maestros de base ni siquiera fuimos convocados, cuando somos nosotros quienes padecemos todos los días la precaria situación de las escuelas, el recorte cada vez mayor de los contenidos educativos, la falta de personal docente, de apoyo, médicos y psicólogos, así como personal de UDEEI suficiente, el hacinamiento en las aulas, la falta de presupuesto, la violación a nuestros derechos laborales, y un largo listado de condiciones que degradan la educación pública.

Si bien el marco curricular tiene una retorica grandilocuente y el contenido aparenta ser una propuesta a “izquierda” de los anteriores, que parte de una crítica al modelo educativo neoliberal, ésta no puede sino estar acompañada de acciones que se encaminen hacia ese cambio de raíz y eso es de lo que ha carecido este gobierno, pues ha sido un gobierno que se niega a escuchar nuestros reclamos, que ha profundizado la precarización laboral, que ha reprimido a las y los docentes por luchar, por lo que resulta difícil pensar que pueda emanar de ahí una propuesta verdaderamente radical y trasformadora.

Por otro lado, frente al aumento en la inflación y la carestía de la vida, que ha llegado a sus niveles más elevados de los últimos años, necesitamos salarios que como mínimo cubran el costo de la canasta básica -alimentaria y no alimentaria- y aumenten automáticamente por encima de la inflación. A pesar de haber anunciado con bombo y platillo el aumento salarial al magisterio para la mayoría de nosotros el aumento fue solo de entre 200 y 300 pesos quincenales, lo que en los hechos significa una disminución de nuestro poder adquisitivo y no un aumento como nos quisieron hacer creer.

La precariedad laboral en el magisterio aumenta a pasos acelerados. Vemos con mayor frecuencia la intención de eliminar los derechos laborales de los maestros y maestras, como con los docentes del PRONI, a quienes niegan la relación laboral al darles el estatus de beneficiaros de un programa social. Lo mismo pretenden hacer ahora con los docentes donde apliquen el Horario Extendido - que sustituirá a las escuelas de Tiempo Completo- a quienes, se les remunerará económicamente por fuera de su salario a través de un apoyo económico equivalente a 60 pesos la hora con recursos del programa La Escuela es Nuestra.

Muchos de estos problemas están relacionados con la política de “pobreza franciscana” que el gobierno federal viene aplicando en todos los sectores que tienen que ver con derechos sociales como lo es salud y educación. Sin un aumento al presupuesto al sector educativo será imposible atender los problemas del sector por lo que urge luchar por aumentarlo, los recursos para ello pueden obtenerse dejando de pagar la deuda externa, imponiendo impuestos progresivos a los grandes empresarios y reorientando el gasto destinado a las fuerzas armadas.

Se ha demostrado una y otra vez que no se puede seguir esperando un cambio favorable de este gobierno que decía querer revalorizar al magisterio y ha hecho todo lo contrario. Ningún gobierno nos ha regalado nada en el pasado, ni nos lo va a regalar ahora, todo lo que tenemos lo hemos conquistado con lucha.

Necesitamos organizarnos en cada escuela para democratizar nuestro sindicato desde abajo y convertirlo en una herramienta que responda a nuestros intereses como trabajadores y defienda nuestros derechos y la educación pública. Para ello pensamos que es necesario poner en pie una gran corriente de maestras y maestros antiburocrática, combativa, que esté de lado de las y los trabajadores y que retome la mejor tradición del magisterio democrático.

Asimismo, necesitamos democratizar las escuelas, pues sigue habiendo una estructura vertical que a través de los directivos y de las demás autoridades educativas impone un control burocrático y reprime cualquier expresión de descontento.

Para conquistar todo esto, necesitamos unirnos con el conjunto de los trabajadores que están padeciendo condiciones similares, por eso es tan importante este espacio. Pensamos que la manera de lograr una solución favorable a nuestras necesidades y demandas es impulsar la movilización más amplia posible, basada en nuestra propia fuerza como parte de la clase trabajadora. Por eso necesitamos un plan de lucha conjunto, para dejar de luchar por separado.

El magisterio debe prepararse para, junto a los sectores más explotados y oprimidos de la sociedad, arrebatarle al gobierno cada una de las conquistas que hemos perdido y luchar por más. El rol que las maestras y maestros podemos jugar es muy importante, como se demostró en el sexenio pasado cuando el magisterio inundó las calles contra las reformas estructurales.

 
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