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18 de agosto de 2022 Twitter Faceboock

Manga
Hasegawa Machiko y Sazae-san
Juan Manuel Diaz

En el presente artículo se presenta de manera breve el trabajo Hasegawa Machiko, la primera mangaka que destacó en la creación de mangas con una mirada femenina y distinta para la época. Con su título Sazae-san revolucionó la manera de presentar personajes femeninos y la manera de presentar temas políticos. Una adelantada a su época que reflejó su idiosincrasia en el manga de la posguerra.

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Si Tezuka Osamu fue el padre del manga moderno, Hasegawa Machiko, sin duda, sería la madre. Una de las primeras mujeres en la industria del manga y definitivamente la más influyente en la historia del medio. Creó su propia historieta titulada Sazae-san, un título del tipo yonkoma, historieta conformada por cuatro paneles por lo general de género cómico; la cual narraba el día a día de Sazae-san, una ama de casa viviendo en la posguerra de Japón. El título se lanzó en 1946 y terminó en 1974, siendo uno de los más longevos en la industria.

El personaje de Sazae sería una mujer un tanto liberada que representaría la mujer japonesa de la posguerra. Una mujer, en palabras de Hasegawa, que decide su propia vida en lugar de esperar a que le den órdenes. En ese sentido Hasegawa es una autora adelantada a su tiempo. Mientras las producciones culturales de la época buscan una suerte de identidad y espíritu de la época. Las películas de los últimos años de los 40 como Waga seishun ni kuinashi (No hay vuelta atrás en nuestra juventud) de Kurosawa Akira y Anjō-ke no butōka (Baile en la casa banjou) de Yoshimura Kozaburo, así como otras tantas cintas se volvieron símbolos del inicio de una nueva era, producciones que buscaron encontrar una nueva cultura visual y de una identidad distinta al ideal nacionalista del periodo imperialista japonés.

Sin embargo, mientras otro tipo de cultura visual estaba haciendo sus exploraciones, Hasegawa lo tenía claro: la mujer debía ser otro tipo de mujer para otro tipo de sociedad. En muchos números de la historieta, Sazae prefiere estar con su caballo que representar a la mujer sumisa y obediente que se espera de la mujer japonesa. Además, es mandona y controla su hogar. El choque entre la personalidad de Sazae y las visiones conservadoras de sus vecinos es el origen de los chistes y comicidad del manga. Ante el escándalo de otros personajes, Sazae se declara abiertamente feminista y forma parte de un grupo de liberación femenina. Con todo, Hasegawa no hace un manga profundamente político, aunque en muchas ocasiones Sazae hace comentarios políticos pero manejados en tonos ligeros y cómicos.

Para la propia autora, el manga trata sobre la felicidad en las cosas pequeñas y cotidianas. En el último número de Sazae-san, lo declara la misma protagonista al estar preparando el desayuno para su familia. Por lo que se genera un balance entre los comentarios políticos y la dinámica familiar gestándose lo que Hasegawa llamó como “el modelo de familia japonesa moderna”. El matrimonio entre Sazae y su esposo Masuo, quien es el modelo del salaryman occidentalizado, forman una interpretación del núcleo familiar japonés que se está transformando en el periodo de posguerra. Sazae, aunque use un kimono es considerada por su madre como poco femenina y se preocupa que no pueda conseguir matrimonio, el destino final de toda mujer japonesa, a la protagonista no le interesa mucho esto pero encuentra en Masuo a un compañero despreocupado, tranquilo y poco dominante, lo contrario a lo que se esperaría del jefe de casa japonés.

Una mujer dominante y un hombre pasivo parecen ser la nueva disposición de relaciones al interior de una nueva forma de ser familia en Japón a partir de 1945. Es evidente, una vez acaba la guerra, empieza a desaparecer una sociedad japonesa y comienza a nacer otra. Hasegawa lo tenía claro y fue una de sus preocupaciones a lo largo de su obra. Mientras otros autores apenas comenzaban su exploración, Hasegawa entendía el papel de la mujer en el nuevo Japón y la configuración de una nueva familia. Con el tiempo, Sazae-san es considerado como un parteaguas en la cultura visual japonesa por tratar de manera distinta el papel de la mujer. Actualmente, el manga y sus interpretaciones en series de tv, anime y radio son considerados como un retrato nostálgico de la época dorada que fue el Japón de entre 1950 y 1970.

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