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17 de mayo de 2021 Twitter Faceboock

"PARO" POLICIAL
Los policías no son trabajadores
Oscar Castillo

El pasado 22 de marzo la policía de Oaxaca se movilizó exigiendo mejoras salariales y laborales, abrimos un debate necesario sobre el rol de la policía.

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El 22 de marzo la policía estatal de Oaxaca después de cuatro días de paro movilizó a todos sus elementos en una marcha exigiendo aumentos a su salario y a sus prestaciones. El gobernador del estado José Murat abrió una mesa de diálogo para atender sus peticiones ya que como él dijo los policías “representan a la fuerza pública”.

Este hecho da pie a discutir sobre el papel que juegan los cuerpos policiales en nuestra sociedad y si merecen la solidaridad de los trabajadores o de los sectores organizados.

En primera instancia nos enfrentamos a la demanda concreta de los policías: mejores condiciones laborales, en el terreno económico y en el material, piden ser dotados de mejores equipos para realizar sus funciones.

Que un policía tenga mejores condiciones para realizar sus funciones se traduce en armas nuevas, patrullas nuevas, mejores contratos y el respaldo legal del gobierno por si tienen algún problema.

Pero... ¿Qué hace un policía?

Los trabajadores conocemos bien las funciones de los policías, rondan nuestros barrios buscando una presa para extorsionar, un joven, un vendedor, un pacheco.

Buscan a quien le puedan sacar algún beneficio, generalmente dinero y si el desafortunado que se cruza en su camino no tiene, lo remiten a la delegación para cubrir la cuota diaria de arrestos. Cobran la renta en el punto de venta de droga, el bar clandestino, el hotel de trata; esos negocios que todos saben en donde están pero que pagan puntuales el soborno con el comandante y así nunca tienen problemas.

Las organizaciones populares en Oaxaca conocen bien las funciones de los policías, pues fueron policías los que se dedicaron a acosar intimidar y violentar el movimiento de la Comuna de Oaxaca en el 2006 en el cual hubo desapariciones, tortura y asesinatos a manos del gobierno del estado.

Los pobladores de Atenco conocieron bien las funciones de la policía cuando la madrugada del 3 de mayo del 2006 entraron con orden de violar a las mujeres y golpear hasta el cansancio a quien se encontraran en su camino. Ese día fue asesinado Alexis Benhumea, estudiante de economía.

Los estudiantes de Ayotzinapa conocen bien las funciones de la policía, los normalistas de Guerrero han sido blanco de las balas percutidas por policías en distintas ocasiones. El grado más crudo de la violencia que han padecido por la fuerza pública es la desaparición de los 43 normalistas la noche del 26 de septiembre de 2014, en donde murieron seis personas y desollaron el cuerpo de Julio César Mondragón.

Los profesores organizados conocen bien las función de la policía cuando son replegados, golpeados y detenidos por pedir mejores condiciones laborales. Fue la policía quien desalojó del Zócalo capitalino a miles de profesores, el viernes 13 de septiembre de 2014, por oponerse a la Reforma Educativa.

Quienes siguen las noticias escuchan una y otra vez que las bandas del crimen organizado están integradas por policías o tienen algún tipo de nexo con la policía. Todos sabemos qué hace la policía. Y claro, cuidan puertas, torniquetes, entradas a lugares públicos y hacen de semáforo.

Los policías no están de nuestro lado

El que les den mejores condiciones laborales a los cuerpos policíacos implica que tengan mejores armas para golpear o intimidar a quien se les haya ordenado que golpeen o intimiden, ya que el principio básico del policía es obedecer sin chistar.

Una institución podrida desde sus entrañas como la policía, creada y organizada en torno a la corrupción y el soborno, en donde la cadena jerárquica se encarga de que todos reciban algo de la mordida de tránsito, la extorsión o el “trabajito”; está lejos de ser una solución para la violencia generada por el atraso y la miseria.

La descomposición social generada por el capitalismo no va a terminarse con más policía o condenas más severas, ya que su principio de "justicia" persigue y castiga al pobre. Las cárceles del mundo están llenas de miserables mientras los delincuentes de cuello blanco pasean impunes por las calles.

El objetivo de la policía es cuidar que se realicen los grandes negocios, mantener la imagen de estabilidad social por medio de la fuerza y la intimidación en contra del que se quiera organizar o rebelar.

Los policías no son trabajadores pues sus actividades no producen ni generan riqueza, son los perros guardianes del capital a las órdenes del amo en turno y como buenos canes su obediencia y sumisión hacen que ataque a quienes estén en contra de los intereses del amo.

Las demandas laborales de los policías están en contra de los trabajadores y el pueblo pobre que son quienes padecen de forma más cruda la violencia y la impunidad policial.

Hasta este momento ningún cuerpo policial en México se ha negado a reprimir alguna protesta social, han violado, torturado y asesinado a placer de quien da las órdenes. Los policías no merecen la solidaridad de nadie, ni tienen lugar en las organizaciones de los trabajadores.

 
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