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24 de junio de 2021 Twitter Faceboock

MAGISTERIO
Promoción horizontal docente: una trampa para profundizar la precariedad en el sector
Sulem Estrada, maestra de secundaria | Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Iniciaron los preregistros para el Programa de Promoción Horizontal por Niveles con Incentivos en Educación Básica 2021 ¿Qué es y qué podemos esperar las y los docentes de este programa?

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El pasado 5 de marzo se emitieron las convocatorias de las autoridades educativas de las distintas entidades federativas para la inscripción al Programa de Promoción Horizontal por Niveles con Incentivos en Educación Básica 2021, a través del cual miles de docentes esperan mejorar sus precarios ingresos.

¿Qué es este programa y qué podemos esperar de él las y los docentes?

Para entender el carácter que tiene este programa es necesario recordar que la reforma educativa de López Obrador aparentemente cambió la visión de evaluación docente al eliminar el examen de permanencia. Sin embargo, las modificaciones al artículo tercero del gobierno de la 4T no eliminaron el contenido neoliberal impuesto por la reforma peñista, ni en el terreno educativo ni en el terreno laboral. Así, la temida Ley del Servicio Profesional Docente, se sustituyó por la Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros donde se establecen los mecanismos de ingreso y promoción de las y los docentes.

En esta ley se plantean dos tipos de promoción que puede obtener un docente, la promoción vertical, que es aplica para una función directiva o de supervisión. Por otro lado, se encuentra la promoción horizontal que implica obtener estímulos económicos por un tiempo determinado. Ambas promociones se llevan a cabo mediante un proceso de selección que incluye distintos aspectos.

En primer lugar, se establece una serie de requisitos que hay que cumplir para poder acceder al programa. Entre estos requisitos se encuentran ostentar un nombramiento definitivo, desempeñar la función que corresponde a su categoría, cubrir el perfil, grado o asignatura que imparte, tener dos años de servicio con nombramiento definitivo, y tener un mínimo de 12 horas frente a grupo.

De entrada, estos requisitos ya dejan fuera de la posibilidad de acceder a miles de maestros que ostentan claves interinas, como es el caso de todos lo que cuentan con código 95 y llevan años esperando ser basificados y poder obtener un nombramiento definitivo. O quienes no desempeñan la función que les corresponde según su nombramiento, al tener que atender “las necesidades del servicio” que les imponen sus directivos.

Asimismo, para poder ingresar al programa es necesaria la aplicación de un “instrumento de opción múltiple”, o sea un examen estandarizado, de conocimientos y aptitudes. Este requisito es el que mayor puntuación otorga para el ingreso al programa -120 de 330 puntos- por lo que de no “aprobarlo” será imposible acceder.

Por la vía de los hechos, este programa evidencia que los derechos laborales de las y los docentes – como contar con un salario remunerador – en realidad continúan limitados por las evaluaciones. Así, nos vemos obligados a acceder a este tipo de programas al no contar con un salario que satisfaga nuestras necesidades, pues el que tenemos la mayoría se encuentra muy por debajo de la inflación y para muchos ni siquiera cubre la canasta básica. Por lo que dicha “promoción” se convierte en un mecanismo perverso que pone a competir a las y los docentes para obtener un poco más de salario, generando maestros de primera y de segunda no sólo en términos salariales sino también de acceso a la actualización docente.

Cabe señalar que realizar el proceso y obtener resultados satisfactorios no garantiza que ingreses al programa, pues el ingreso esta condicionado a la “disponibilidad presupuestaria que se autorice anualmente para el Programa”, es decir, a la cantidad de recursos con los que cuente la autoridad educativa, los que como sabemos siempre son insuficientes.

Para las y los maestros es importante analizar que, tal como ocurrió con la llamada “carrera magisterial”, este mecanismo será utilizado para negarle a las y los docentes un aumento salarial generalizado, acorde al monto de la canasta básica como mínimo, que todos los trabajadores merecemos y se condicionará a los docentes a someterse a este programa si es que quieren aumentar sus ingresos.

Por otro lado, tal como sucedía con el examen de permanencia y dados los requisitos para poder ingresar a este programa, se vuelve indispensable para las y los docentes destinar muchas horas de su tiempo fuera del horario laboral para asistir a cursos y/o talleres que no necesariamente están puestos en función de sus necesidades como docentes, sino que se toman para poder aprobar el “instrumento de selección” o para cumplir con los requisitos del mismo programa, pervirtiendo lo que significa la actualización docente y favoreciendo la privatización de la educación, pues hay un enorme negocio alrededor de todos estos cursos y talleres.

¿Qué han hecho las direcciones sindicales al respecto?

Como otrora, el rol que juega el SNTE es de subordinación frente a la SEP. La política que lleva adelante es totalmente servil a los intereses de quienes están detrás del negocio educativo y quienes quieren seguir subordinando al magisterio a la política del gobierno y los partidos del régimen.

Lo más que hace al respecto es transmitir información sobre los procesos sin criticar ni el más mínimo aspecto de los mismos, aunque en el fondo afectarán enormemente a todos los docentes. Asimismo, se beneficia del negocio de los cursos y talleres, abriéndole la puerta a la iniciativa privada y utilizando nuestras cuotas para beneficiar a institutos privados de los que muchos dirigentes son socios.

Por otro lado, la CNTE se ha limitado a hacer algunas declaraciones y foros informativos, negándose a organizar a las y los maestros para luchar contra este programa que dejará en peores condiciones al magisterio.

Las y los maestros merecemos salarios dignos

Desde que se aprobó la reforma educativa de López Obrador, las y los maestros de la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase hemos denunciado que vincular el salario a la capacitación docente y disfrazarla de reconocimiento a los maestros es sumamente perverso y actúa en detrimento de la educación de las y los alumnos y no en su beneficio.

La capacitación y actualización docente, debe estar garantizada para todas y todos de forma que no genere divisiones perversas entre los maestros.

En este sentido, pensamos que debe garantizarse dentro del horario laboral y pagada por la SEP, buscando el mejor mecanismo para que pueda llevarse a cabo, como, por ejemplo, garantizar años sabáticos a las y los docentes para dedicarlos a la formación, capacitación, investigación y actualización.

Por otro lado, para que exista una educación de alto nivel académico es necesario que las y los docentes tengan garantizados sus derechos laborales y un salario que les permita sostenerse y sostener a sus familias dignamente.

Este salario no debe estar ligado al supuesto desempeño laboral, pues los derechos laborales -muchos de los cuales se han conquistado con lucha, como los aumentos salariales- no deben estar sujetos a la meritocracia que, lejos de fomentar un interés genuino en la educación de nuestros alumnos, genera una competencia perversa entre docentes y pone el acento en la obtención de beneficios económicos y no en resolver los problemas educativos.

La mayoría de las y los maestros tenemos más de un trabajo pues el salario no alcanza para satisfacer nuestras necesidades, que además se vieron incrementadas en la pandemia al tener que asumir los costos de la continuidad educativa a distancia. Hemos tenido que cubrir los altos costos del internet, computadoras y demás materiales que necesitamos, además de aportar en la economía familiar pues muchos de nuestros familiares se quedaron sin empleo.

Es por ello que, aún sin estar de acuerdo, se someten “voluntariamente” a este tipo de programas pues son la única vía que tienen para aumentar sus ingresos. Por eso debemos luchar por un aumento salarial de emergencia que permita como mínimo cubrir el costo de la canasta básica y de los servicios esenciales y que se incremente automáticamente de acuerdo a la inflación. Para ello debemos unirnos con los trabajadores precarios del sector y luchar juntos para que todos tengamos derechos.

Es indispensable que la CNTE rompa la pasividad que ha demostrado estos últimos dos años y llame a la organización de las y los docentes para dejar de naturalizar la precarización que cada vez se profundiza más en nuestro sector.

Es necesario que convoquemos a asambleas virtuales para discutir cómo enfrentar la precarización laboral y cómo luchar por salarios dignos para todos y todas.

*Integrante de la agrupación magisterial y normalista Nuestra Clase.

 
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