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10 de mayo de 2021 Twitter Faceboock

PRECARIZACIÓN LABORAL
Sol Herrera, con 29 años de concertista, denuncia exclusión laboral del INBAL
Iván Montero, Queremos Trabajo Digno
Erick Reyes

Sol Herrera Calderón, con una destacada trayectoria profesional como docente y concertista, denuncia la exclusión laboral por parte de la Coordinación Nacional de Música y Ópera, perteneciente al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

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El alto grado de precarización al que es expuesto el sector artístico-cultural en plena crisis sanitaria y económica es alarmante. Esta situación no comenzó con la administración de Morena, data de todo el periodo neoliberal que ha estrangulado el presupuesto público en las diferentes instituciones o dependencias y que la actual administración no ha revertido al día de hoy.

Son distintas formas que precarizan el trabajo, "becarios", freelanceo, contratos temporales, por honorarios o por evento, que llevan al conjunto de trabajadoras o trabajadores del arte y la cultura a la indefensión y vulnerabilidad laboral.

Al respecto, el Estado se ha mantenido omiso, no ha frenado esta forma de trabajo, al contrario, también ha recurrido a ella. Todos los gobiernos, hasta la fecha, han puesto su granito de arena haciéndose parte de la violación de los derechos laborales contra el gremio cultural.

Esta situación indica que el Estado mismo ha minado la estabilidad en el empleo y el pleno disfrute de los derechos laborales y humanos de la comunidad artística, por lo que la crítica no sólo es hacia algún directivo o alto funcionario cuya función es vehiculizar esta política de conjunto, tal como lo ha venido experimentando la concertista Sol Herrera Calderón.

Desde 2015, Herrera Calderón ha vivido en carne propia las desventuras para conquistar el reconocimiento laboral del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y con ello plenos derechos laborales que le garanticen una vida y futuro digno.

Como en la mayoría de los casos, el esfuerzo personal para destacar en su profesión se desvanece ante las condiciones laborales actuales. Sol ingresó a escuelas de iniciación de artes en las que estudió ballet, música y canto a muy temprana edad. Durante sus estudios comenzó a cantar en coros polifónicos profesionales, con orquestas de jazz y en conjuntos de música italiana. Esta actividad la llevó a recorrer todo el país y la mayor parte de EEUU, así como varios países de Latinoamérica y el Caribe.

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Con esta precoz trayectoria, señala:

“Al término de mis estudios, ya era muy conocida no solo como cantante de jazz y de coros, sino como concertista y cantante de ópera”.

Ha participado en diversos conciertos, ocho de ellos ya como miembro de la Coordinación Nacional de Música y Ópera (CNMO) perteneciente al INBAL, ha cantado en Viena y Alemania. Cuenta con diversas certificaciones internacionales y un posgrado por la Universidad de Utah, EEUU. Su actividad suma 29 años de experiencia.

Sin embargo, este currículum no le ha permitido acceder a una plaza en la CNMO. El esfuerzo que muchos artistas realizan, tras muchos años de sacrificio, es desolador. Los méritos no se ven traducidos en un trabajo medianamente remunerado, ni la estabilidad laboral deseada. Al contrario, en los centros de trabajo donde se desempeñan no les es reconocida la relación laboral, a pesar de cumplir con los requisitos necesarios para ello.

El problema es que la precarización laboral forja un entorno de ultra competitividad ante los pocos puestos de trabajo con mejores condiciones que existen. No todos son afortunados en pasar por ese embudo, lo que reina es la exclusión masiva.

Sol Herrera, por ejemplo, ha luchado de forma individual para obtener su contratación definitiva desde hace más de 5 años, ha tenido reuniones con directivos y, a la par, ha enviado la documentación correspondiente a las instancias indicadas, el resultado es el mismo: no hay una respuesta favorable para ella.

En un documento que dirigió al Coordinador Nacional de la CNMO, José Julio Díaz Infante, subraya:

“… el 13 de octubre de 2014 con el Mtro. Jaime Ruiz Lobera y Roberto Mejía, hubo una promesa de contratación para plaza definitiva como Concertista. No fue sino hasta su llegada, que Ud. (José Julio Díaz Infante, e. r.) desconoció los avances hasta entonces logrados, violentando así mis derechos… Es inadmisible que en un gobierno que intenta limpiar las malas prácticas, se normalice la discriminación y exclusión, con la consiguiente pérdida de antigüedad y el quebranto de mis derechos, como el de la legítima aspiración a ser sujeto de contratación definitiva, basada en los méritos propios, trayectoria, talento y calidad artística.”

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Argumentos no le faltan a la concertista, en el documento citado apela a la Ley, Reglamentos y Norma Internas para el Instituto Nacional de Bellas Artes, Capítulo 8, Art 30, Fracción VII, Fracción VIII, Fracción IX, Fracción X, Fracción XI y Fracción XII; así como al Capítulo 9, Art. 32, Fracción X. Todos ellos hacen alusión a la procuración de un entorno de estabilidad futura, por ejemplo, el último referido dice:

“Proponer en coordinación con el Consejo Artístico respectivo al Departamento que corresponda o a la Subdirección General de Bellas Artes, los artistas y solistas que puedan incorporarse temporal o definitivamente al Grupo Artístico”

El descontento que se generaliza en el gremio artístico-cultural por situaciones como esta, abren caminos de lucha colectiva con el objetivo de mejorar las condiciones laborales del conjunto de la clase trabajadora, uniendo a artistas, promotores y gestores culturales, sindicalizados y no sindicalizados, basificados o no.

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La conquista de derechos laborales plenos, por supuesto, no será una concesión gratuita otorgada desde algún despacho de un alto funcionario, sino que, como lo muestra la historia reciente, tendrá que pasar por la lucha en las calles, con grandes movilizaciones que le pongan un alto a la precarización laboral.

 
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