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12 de mayo de 2021 Twitter Faceboock

PANDEMIA
Crisis sanitaria ya provocó más de 100 mil vidas perdidas: luto del pueblo mexicano
Bárbara Funes | México D.F | @BrbaraFunes3

Una estimación de Animal Político basada en el exceso de mortalidad registrado oficialmente llega a 260 mil. Incluye información de 7 estados que no contemplan las cifras dadas por López-Gatell, y los casos no reconocidos como COVID, de personas que fallecieron en sus casas porque no tuvieron atención en hospitales o porque les dio miedo ir ante el temor al contagio.

Foto: Reuters.

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Al momento de escribir este artículo, las cifras oficiales de personas fallecidas llegaron a 101,676 muertes. Son 101,676 ausencias dolorosas para sus familias. Y la voz con sorna del subsecretario de Salud López-Gatell, que resuena de fondo “La epidemia es terrible en sí misma, no hay que agregarle dramatismo”.

El escenario catastrófico de 60 mil muertes previsto por López-Gatell fue rebasado con creces. Y la atmósfera de tristeza y de muerte se extiende por el país, con el eco de la letanía oficial que recibieron un sistema de salud diezmado por los gobiernos del PRI y del PAN. Un hecho real que definitivamente la 4T no modificó. La escasez de insumos se mantiene y la precarización laboral también.

Según un cálculo de Animal Político y Proyecto Li, la cifra de muertes adicionales a las esperadas, con base en el Registro Nacional de Población (RENAPO) y los registros civiles totales, en el caso de las entidades que registran sus datos con retrasos o inconsistencias. En tanto, la Secretaría de Salud solo incluye a 25 estados en su cálculo, porque 7 entidades presentan inconsistencias en sus datos, o brindan información a destiempo. El factor multiplicador de este cálculo asciende a 2.6 por cada muerte cuya causa confirmada es covid-19.

Una política sanitaria criminal

“Llegamos aquí por las malas decisiones que se tomaron a nivel gubernamental”, señaló Laurie Ann Ximénez-Fyvie, jefa del laboratorio de genética molecular de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en entrevista con Infobae, “se tomó la decisión de no establecer estrategias de contención epidemiológica, sino meramente de mitigación. Esto de entrada fue una decisión que sentenció estas 100,000 muertes y las siguientes que se sumen”.

Y aunque a López-Gatell le parezca un exceso que se publiquen otras cifras, la desidia, la indolencia del gobierno de AMLO ante la crisis sanitaria es un hecho. Algunos de los factores que llevaron a la situación actual la persistente negativa a realizar pruebas masivas y rastreo de contactos a las personas cuyo resultado es positivo.

Las pruebas que se realizan —según Our World in Data, 17.24 pruebas por cada 100 mil habitantes, escasas para una población de 127 millones de personas— pueden tardar de 15 a 20 días para entregar los resultados, si es que se entregan. El rastreo de contactos se demora y el riesgo de haber esparcido el virus en el período durante el cual se esperaban los resultados de la prueba es muy real.

Mientras tanto, para evitar el colapso hospitalario, sólo aceptan a los pacientes más graves. Las autoridades dan mensajes confusos, como sucedió con el uso del cubrebocas, un elemento básico para evitar contagiar y ser contagiado, el cual relativizó López-Gatell en numerosas oportunidades y AMLO sigue sin utilizar.

Las y los trabajadores de la salud se llevan la peor parte: expuestos constantemente al virus, sin suficiente equipo de protección, ponen la cara a los pacientes y sus familiares ante la negligente política sanitaria del gobierno AMLO. Y encima de todo, muchos de ellos siguen laborando en condiciones de precariedad. Ya hay casos de personal médico y de enfermería a quienes no renovaron los contratos, cuando cada vez hacen falta más manos para combatir la pandemia.

En la industria, a las y los obreros no les ha ido mejor. En pleno auge de la pandemia, AMLO decidió que era mejor complacer a los empresarios y a las trasnacionales que salvar vidas de trabajadores. Así es que gran parte de la industria se mantuvo abierta, convirtiendo a las plantas fabriles en focos de contagio y de muerte.

Como telón de fondo, se multiplican los despidos, los recortes salariales y de prestaciones. Millones de trabajadoras y trabajadores del sector informal tuvieron que elegir entre salir a ganarse el pan y exponerse al contagio o morir de hambre.

Por un plan obrero de emergencia

Esta situación es insostenible. La tregua de la burocracia sindical con el gobierno no va más. Las y los trabajadores de base deben exigir a sus direcciones sindicales que salgan a enfrentar esta crisis. Que con la movilización y la lucha se exija un plan obrero de emergencia ante la crisis sanitaria, económica y social.

Este plan debe exigir en primer lugar el abastecimiento de equipo de protección personal para todas y todos los trabajadores de los sectores esenciales —salud, telecomunicaciones, limpia, transporte, venta y distribución de alimentos y medicinas, entre otros—, así como pruebas gratuitas, masivas y periódicas. Aumento de emergencia al sector salud, que se obtenga del no pago de la deuda externa, de impuestos especiales a los grandes magnates de México y a las trasnacionales que aquí operan y de terminar con los fideicomisos del ejército y la marina, entre otras medidas. Que el presupuesto lo manejen las y los trabajadores del sector salud, no los tecnócratas.

Sólo con la lucha y la organización de las bases trabajadoras, unidos los de nómina con los precarizados, sindicalizados y no sindicalizados, pueden frenar los despidos y exigir la inmediata basificación de despedidos y precarizados, junto con el aumento salarial de emergencia, equivalente al costo de la canasta básica y ajustable según la inflación.

Cada centro de trabajo debe contar con una comisión de seguridad e higiene independiente de la burocracia sindical y del gobierno, para tomar todas las precauciones posibles para minimizar el riesgo de contagio. Son las y los trabajadores quienes deben definir si la producción de bienes y servicios que realizan es o no esencial. Porque nuestras vidas valen más que sus ganancias.

 
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