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El reciente encuentro en Casa Rosada entre el magnate tecnológico Peter Thiel y el presidente Javier Milei encendió fuertes alarmas. En el primer episodio de la nueva temporada del podcast "En Código Rojo" analizamos qué busca el fundador de la polémica y reaccionara empresa Palantir en nuestro país.
También analizamos el libro "La República Tecnológica" que es algo así como el manifiesto político de esta corporación y, lo más importante, cómo organizarnos para enfrentarlo.
El oscuro origen de Palantir
Para entender el peso de esta visita, es imperativo analizar a Palantir, que catalogamos como la "empresa enemiga número uno" del podcast. Lejos del idealizado mito del emprendedor de libre mercado, la compañía de Thiel fue financiada en sus comienzos por In-Q-Tel, un fondo de inversión de la CIA.
Palantir construyó su imperio operando como un gigantesco contratista estatal de seguridad, lucrando con la provisión de software de vigilancia e integración de datos para el Pentágono y agencias represivas como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos.
El Desembarco Tecnológico: Thiel, Palantir y el Laboratorio Milei
La visita y el interés político Peter Thiel, cofundador de Palantir y figura central del ala más conservadora de Silicon Valley, no está de paso. Tras comprar una de las mansiones más exclusivas de Buenos Aires para instalarse temporalmente, concretó reuniones al más alto nivel gubernamental, involucrando a Javier Milei, Federico Sturzenegger y el entorno del asesor Santiago Caputo.
Esta visita muestra un interés estratégico en el "experimento libertariano" del gobierno actual, marcando a Argentina como un terreno de prueba para sus ambiciones empresariales y políticas.
El aterrizaje en el país responde a múltiples hipótesis entrelazadas. Por un lado, Argentina funciona hoy como un laboratorio ideológico; Milei es uno de los pocos líderes que encarna un programa afín al anarcocapitalismo que Thiel mira con admiración.
Por el otro, se esconde el millonario negocio de la vigilancia estatal. La especialidad de Palantir es centralizar y cruzar bases de datos gubernamentales masivas. Su llegada podría traducirse en turbios contratos para procesar la información de organismos como la SIDE, ARCA y el Renaper, poniendo en jaque nuestra privacidad.
La República Tecnológica: El Manifiesto del Tecno-Autoritarismo
La hoja de ruta ideológica de Palantir fue plasmada por su CEO, Alex Karp, en el libro y manifiesto "La República Tecnológica". En su libro, Karp diagnostica una "crisis civilizatoria" y sostiene que Occidente debe militarizarse tecnológicamente frente a adversarios como China y Rusia.
Para lograrlo, proponen una fusión absoluta entre las grandes corporaciones tecnológicas y el Estado, exigiendo un nivel de concentración de recursos y talento humano similar al que requirió el Proyecto Manhattan para la creación de la bomba atómica.
La batalla cultural contra la pluralidad Karp no escatima en críticas hacia sus propios pares de Silicon Valley, acusándolos de un "hedonismo ligero" por enfocar el talento de los ingenieros en aplicaciones frívolas para pedir comida rápida o publicar fotos en redes sociales.
Para Palantir, ese talento debe redirigirse al terreno bélico y de seguridad nacional. Además, el manifiesto despliega un fuerte desprecio por la democracia y el pluralismo, abogando por imponer una identidad nacional uniforme e intolerante con la diversidad migratoria.
En el podcast problematizamos si estas ideas cruzan el umbral hacia el fascismo. Aunque difiere del fascismo clásico de los años 30, principalmente porque carece de bandas paramilitares de masas actuando contra procesos revolucionarios, indudablemente se trata de un proyecto político antidemocrático y autoritario. Estas ideas extremas nacen de la desesperación geopolítica ante el evidente declive de la hegemonía global estadounidense, buscando recuperar el control mediante gobiernos "bonapartistas" que apliquen mano dura ante el estancamiento económico del sistema.
Desmitificar la Máquina: Cómo Enfrentar al Tecno-Imperialismo
Palantir no es todopoderosa. El primer paso para organizar una resistencia es desarmar la campaña de marketing que presenta a Palantir como un monstruo omnipotente e imbatible. En el programa justamos explicamos cómo aunque intenta pretender que sí, la compañía no posee una inteligencia artificial mágica, su negocio se basa en plataformas que integran bases de datos que ya existen. Despejar este "humo tecnológico" es vital: el poder de Palantir radica en atar a los Estados como clientes rehenes de su infraestructura, no en una tecnología imbatible.
Lejos de la resignación, el mundo nos muestra que estas empresas pueden ser frenadas. En Estados Unidos, el movimiento latino "Mijente", mediante su campaña contra el uso de tecnología para el ICE, logró expulsar las operaciones de Palantir de ciudades como Minneapolis.
A esto se suman ingenieros de Google y Microsoft negándose a diseñar tecnología para la guerra y el genocidio, bloqueos universitarios, y enormes movilizaciones en el Reino Unido que impidieron que Palantir se adueñara impunemente de los datos del sistema de salud pública.
El choque con corporaciones como Palantir no es un mero debate de sistemas, sino una disputa de fondo por nuestra vida. Frente a la filtración constante de bases de datos gubernamentales, no podemos dejar nuestra privacidad a merced de corporaciones extranjeras ni de Estados ineficientes.
La polarización actual abre la puerta para despertar un movimiento popular y antiimperialista más amplio, que no solo frene la entrega de nuestra soberanía en el ámbito digital, sino que se atreva a pensar en una tecnología desarrollada y apropiada por y para los trabajadores. |