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3 de junio de 2026 Twitter Faceboock

Un callejón sin salida
La "gran interna" que propone Grabois: un reciclaje junto a Massa, Pichetto y Moreno, entre otros
Juan Manuel Astiazarán | @juanmastiazaran

El diputado y referente de Patria Grande, Juan Grabois, sostuvo que es necesario "buscar alguna interna abierta" y para eso postuló a distintos candidatos: "Yo soy uno, Axel Kicillof es otro, Wado de Pedro. También Massa, Uñac, Llaryora, Pichetto o Moreno". Desde el peronismo resurgen propuestas de frentes amplios, reeditando la experiencia del Frente de Todos, con muchos de los que colaboraron abiertamente con Milei. Un camino que ya mostró no conducir a ningún lado y que terminó abriendo paso a esta derecha recargada.

Juan Grabois junto a la periodista Florencia Halfon, en el canal de streaming Gelatina

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En medio de la crisis que atraviesa al gobierno de Milei y que no para de crecer, con el escándalo de Adorni en el centro, empieza a ganar fuerza el debate sobre cómo derrotar al Gobierno y qué es lo que puede venir después. En ese contexto, Juan Grabois volvió a meterse en la agenda con su propuesta de una "gran interna" hacia 2027 para definir la candidatura presidencial del peronismo.

Desde el canal de streaming Gelatina, el diputado de Unión por la Patria y referente de Patria Grande insistió con una receta que recuerda bastante a la experiencia que desembocó en la conformación del Frente de Todos: una gran alianza que incluya, incluso, a quienes han colaborado con el Gobierno de Milei y que se defina en una "interna abierta".

"La representación política hoy se define de una manera relativamente arbitraria y deberíamos definirla, como mínimo, conversando con la militancia" comenzó diciendo durante la entrevista con la periodista Florencia Halfon. Una forma de darle un barniz a la propuesta que seguiría después: "Hay que buscar alguna forma de una interna abierta y hay un montón de posibles candidatos. Yo soy uno, Axel (Kicillof) es otro, Wado (De Pedro) puede ser otro. Y también Massa, Uñac, Llaryora, Pichetto o Moreno".

Quizá preocupado por el cupo femenino, cerró su idea: "Lamento que no haya nombres de mujeres... te digo más, si quiere venir Myriam (Bregman) a una coalición nuestra que venga".

Una interna para reciclar más de lo mismo

Grabois presenta su iniciativa como una forma de "democratizar" la elección del candidato, ya sea mediante PASO o una interna abierta. Bajo la bandera de la "unidad" y la "justicia social", intenta amalgamar a todo el peronismo, incluyendo a figuras que han sido parte de proyectos abiertamente derechistas.

No es casual el lugar que le da a Pichetto, ex compañero de fórmula de Macri, hoy reciclado como impulsor y armador de un peronismo "modernizado" y alineado con un "capitalismo productivo". Su propuesta de un frente al estilo Lula busca integrar a todos los sectores, incluidos quienes fueron parte del ajuste y la subordinación al FMI. En esa línea, se acepta incluso a dirgentes como Emilio Monzó (jefe de bancada de Juntos por el Cambio durante el gobierno de Macri) o a Carlos Kikuchi, el viejo armador de Milei y La Libertad Avanza. Una propuesta que, lejos de ser presentada como una alianza circunstancial, fue defendida asegurando compartir "una misma visión de país".

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Grabois y la vieja trampa de los frentes amplios

Es conocido el rol ambiguo que viene jugando Grabois: se presenta como opositor a Milei, con un discurso abiertamente confrontativo, pero su intervención se limita a gestos discursivos y presencia mediática y le escapa a impulsar una resistencia sostenida en las calles junto a todos los sectores que han salido a luchar de frente contra este Gobierno.

Desde esa posición, en más de una oportunidad actúa como un factor de contención dentro del peronismo, cuestionando cualquier salida por izquierda e incluso teniendo preocupantes coincidencias con el oficialismo, como en el debate sobre la educación como "servicio esencial", que apunta a restringir el derecho a huelga.

La propuesta no es nueva. El Frente de Todos ya mostró sus límites: sirvió para ganar las elecciones pero su gobierno estuvo cruzado por administrar la herencia macrista en continuidad con el programa del FMI, el ajuste y los privilegios del gran empresariado. Es difícil pensar que con un armado que incluye a figuras como Pichetto se pueda rompa con esos intereses, que son los que hoy rigen los destinos económicos del país.

Lejos de ofrecer cualquier salida, estas coaliciones reciclan a los responsables de la crisis y desarman cualquier perspectiva de transformación real.

¿Hay otra salida?

Si algo dejó claro la experiencia del Frente de Todos es que tener el gobierno no es tener el poder. Sobran los ejemplos en donde el gobierno de Alberto, Cristina y Massa reculó ante el más mínimo roce con los factores de poder real. Y nada hace pensar que eso no se repita si el camino busca repetir esa misma receta que ya fracasó.

En las últimas semanas el debate público también viene marcado por la emergencia de la izquierda en la situación política actual, principalmente del PTS y de Myriam Bregman como su referente más reconocida. Su crecimiento en todas las encuestas y la importante capacidad de movilización que mostraron las columnas del PTS en todo el país este 24 de marzo, empiezan a marcar a la izquierda como una opción viable ante la crisis.

Pero también reabre un debate necesario y urgente sobre estrategia, poder y cuáles son los límites que existen de la vía electoral, si lo que se quiere realmente es terminar con el programa de ajuste de Milei.

Mientras el peronismo debate candidaturas para 2027 reciclando viejas recetas que ya nos llevaron al fracaso, la urgencia pasa por enfrentar el ajuste de Milei en el presente y prepararse para lo que viene. La izquierda plantea que no hay que esperar pasivamente ni confiar en álgebras electorales que son impotentes para trasnformar la realidad, sino todo lo contrario: aprovechar este momento para avanzar en dar pasos reales que fortalezcan la organización desde abajo en los lugares de trabajo, los barrios y los lugares de estudio.

Desarrollar un poder obrero y popular que vaya más allá de las instituciones actuales del régimen, que están ahí para preservar (junto a su personal político) los intereses de los grandes capitalistas y que nada cambie estructuralmente. Es necesario hacerlo en la perspectiva de impulsar un plan de lucha sostenido para derrotar las reformas reaccionarias y barrer con el modelo que favorece a los grandes capitales y que este Gobierno vino a profundizar.

La izquierda plantea otra estrategia: fortalecer la movilización, coordinar las luchas y construir una alternativa política independiente de los partidos del régimen, con una fuerza social que es indispensable para cualquier transformación real que se proponga. Todo lo demás son ficciones, que conducen a un camino ya conocido.

 
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