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SUPLEMENTO

Volvamos a las calles: por un 1 de Mayo unitario, obrero, independiente, combativo e internacionalista

Pablo Oprinari

Volvamos a las calles: por un 1 de Mayo unitario, obrero, independiente, combativo e internacionalista

Pablo Oprinari

Este primero de mayo, Día Internacional de las y los Trabajadores, tenemos muchas razones por las cuales movilizarnos, en México y el mundo.

Desde hace más de 2 meses se desarrolla la guerra en el oriente de Europa. La intervención militar mandatada por Putin en Ucrania, la injerencia de la OTAN y el armamentismo imperialista —cuyo peón es el gobierno ucraniano de Zelensky— muestran el carácter absolutamente reaccionario de este conflicto, que evidencia crudamente las tendencias guerreristas que se desarrollan a nivel internacional, en un contexto signado por los efectos de la crisis económica abierta en 2008 y reactualizada por la pandemia iniciada en 2020.

Mientras esto se veía en los diarios y las pantallas en todo el mundo, vimos también signos alentadores en la lucha de clases y tendencias a la recomposición de sectores de la clase trabajadora internacional y del movimiento de masas. Muy cerca nuestro, las y los trabajadores de Amazon en Estados Unidos obtuvieron una victoria histórica al conquistar su primer sindicato, enfrentando a la poderosa patronal de esa compañía en el corazón del principal imperialismo del planeta, y ahora este ejemplo puede extenderse. En el otro lado del globo, presenciamos las movilizaciones masivas frente a la crisis económica en Sri Lanka, contra el golpe de estado en Myanmar, o la nueva huelga general que sacudió a India, con millones de trabajadores en pie de lucha contra las políticas laborales y gubernamentales que atentan contra ellos. Esto viene a sumarse a lo que vivimos antes y durante la pandemia, cuando las y los trabajadores y sectores populares en América Latina y Europa protagonizaron importantes rebeliones contra sus gobiernos, desde Chile y Colombia hasta Francia.

México: el gobierno “progresista” y los ataques contra los trabajadores

López Obrador viene de sufrir un importante traspié con la votación de la reforma eléctrica, con la cual el gobierno buscaba ampliar la participación y el control del estado sobre este estratégico sector, echando atrás la reforma peñanietista de 2013. Aunque la medida estaba lejos de implicar una verdadera y completa renacionalización de la industria eléctrica (“no expropiaremos ni un tornillo”, según dijo la secretaría de Energía, Rocío Nahle) fue cuestionada desde el inicio por el gobierno de Estados Unidos y las transnacionales, que veían parcialmente afectados sus intereses. Dicha reforma fue frenada por la oposición de derecha en el Congreso de la Unión, por lo que nada valieron los intentos de AMLO de atraer a un sector del PRI (parte de la “mafia del poder”) en apoyo a su propuesta, pese a que ello suponía limitar aún más su proyecto original.

A pesar de esto, el gobierno del Morena basa el importante apoyo social del que aún goza, en un discurso fuertemente “antineoliberal” y en medidas como la reforma a la ley minera y los planes sociales, que le otorgan la simpatía de un sector importante de la población.

Sin embargo, a pesar de su retórica progresista, su política mantuvo y continuó, en las condiciones agravadas por la pandemia, mucho de lo hecho por los gobiernos anteriores. Ahí está el manejo desastroso de la crisis sanitaria, la militarización con la Guardia Nacional, la represión a los migrantes —y el devenir de México como contención de la migración desde Centroamérica; la implementación de planes como Sembrando vida o megaproyectos y políticas de despojo como el plan de “desarrollo” del Sudeste a partir del controvertido tren “Maya”—, y la subordinación al imperialismo estadounidense desde el gobierno de Trump hasta el de Biden.

Esto también se ve crudamente en los ataques a los derechos de las y los trabajadores: la precarización que enfrentan millones bajo la 4T, se combina con despidos, atropellos a sus derechos laborales y bajos salarios, los cuales no han sido compensados por el aumento al salario mínimo que benefició solamente a una minoría de trabajadores.

Al contrario, la alta inflación (aumento de precios) está mermando aún más el ya disminuido poder adquisitivo de las y los trabajadores, ante lo cual los empresarios agrupados en la COPARMEX declararon que no tolerarán ningún control de precios por parte del gobierno.

Esto lo viven tanto quienes laboran en el sector privado —en la industria, los servicios y otros sectores—, como los que están al servicio del estado: es el caso de los trabajadores de educación básica, media superior y superior, de educación para adultos, del sector salud y los trabajadores estatales de distintas dependencias.

Es la situación que enfrenta el Sindicato de NOTIMEX, en huelga desde hace más de 2 años sin que resuelvan sus demandas y con hostigamiento constante, como muestra la persecución judicial contra su dirigente Adriana Urrea. Lo que se evidenció más recientemente en el caso de las y los trabajadores de los programas de Cultura Comunitaria de la Ciudad de México, quedieron una ejemplar pelea para que se les reconozcan sus derechos y fueron despedidos por el gobierno de Claudia Sheinbaum, logrando que cientos fueran reincorporados pero que a los más visibles los dejaran fuera como represalia.

A la par, bajo el gobierno de la 4T los feminicidios, crímenes de odio y desapariciones de mujeres no han dejado de crecer y sacuden brutalmente a todo el país. En las últimas semanas, los asesinatos de Debanhi Escobar y otras jóvenes a las que les arrebataron su vida mostraron, una vez más, la situación de violencia estructural que enfrentan las mujeres y la comunidad LGBT+ en México. En el caso de Debanhi se hizo nuevamente evidente la negligencia y responsabilidad de los distintos niveles de gobierno y de sus cuerpos policiales, tal como denunció su familia. Esto se da en medio de una verdadera crisis con el incremento de las desapariciones de personas y la violencia desatada por las disputas entre grupos del crimen organizado y los cuerpos represivos del Estado. Mientras tanto, a pesar de que el movimiento de mujeres tomó nuevamente las calles de forma masiva el pasado 8 de marzo y ha tenido diversas movilizaciones a nivel nacional contra la violencia, el Estado mexicano continúa negando el derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito en todo el país.

En esta situación, el descontento de distintos sectores de trabajadores se ha expresado en los últimos meses. Como se vio con la lucha de Cultura, la huelga del Sindicato del Colegio de Posgraduados o el plantón y la asamblea permanente de los trabajadores del INEA, así como la continuidad de la huelga del SUTNOTIMEX. Esto se suma a las movilizaciones y acciones que desde el año pasado protagonizaron el magisterio de algunos estados, los normalistas, el movimiento UNAM No Paga y otros sectores.

La respuesta de las autoridades ha sido la que acostumbran: mientras se niegan a resolver las justas demandas de los trabajadores y sectores populares, no dudan en hostigar y apelan también a la represión en el marco de la militarización del país. Como hicieron contra los normalistas de Ayotzinapa, los docentes en Michoacán y más recientemente contra el plantón de las y los desplazados triquis en la Ciudad de México. Estas luchas de resistencia se dan en un contexto donde crece el cuestionamiento, en sectores más amplios, al gobierno y las patronales. Y donde además surgieron nuevos procesos en el movimiento obrero industrial, enfrentando a los charros de la CTM, como se vio en General Motors.

Es evidente que una perspectiva favorable a los intereses de los explotados y oprimidos, tiene que impulsar la lucha unitaria de los trabajadores y sus aliados frente al gobierno y las patronales.

Sin embargo, las direcciones sindicales que se reclaman democráticas (como la Unión Nacional de Trabajadores y la Nueva Central de Trabajadores), en lugar de apoyar estas luchas activamente y con medidas concretas, se encuentran en una tregua de hecho con el gobierno, que busca evitar que se despliegue el descontento en las calles. Por eso se negaron a impulsar un paro en solidaridad con aquellas, una medida fundamental para evitar que sean vencidas por el desgaste y el aislamiento. De igual manera, tampoco han puesto su fuerza al servicio de la lucha contra los feminicidios y los crímenes de odio.

En tanto que, para la movilización del 1 de mayo una vez más han primado los intereses de cada aparato sindical, por lo que nuevamente no habrá una movilización unitaria. Aunque eventualmente las distintas convocatorias terminen confluyendo en el Zócalo, su política no busca unificar las demandas y las luchas, lo cual debilita la fuerza de la movilización obrera y popular para enfrentar los ataques del gobierno, la derecha y los empresarios.

Lamentablemente, muchas organizaciones que se reclaman de izquierda (incluidas unas cuantas que se consideran trotskistas) han optado también por subordinarse al Morena y su política —por ejemplo, impulsando la consulta para enjuiciar a los ex presidentes y la de revocación de mandato, y apoyando acríticamente la propuesta de reforma eléctrica del presidente, actuando como consejeros “socialistas” de la 4T, y dejando de lado la lucha por la independencia de clase de los trabajadores

Ante esto, es fundamental avanzar en reagrupar a los sectores que luchan tras una política verdaderamente combativa, independiente del gobierno y de la derecha, que busque sumar a sectores más amplios de la clase trabajadora de los distintos sindicatos, y que le exija a las direcciones sindicales mencionadas que rompan la tregua con el gobierno, preparando un plan nacional de lucha unitario. En ese camino, es muy importante desarrollar iniciativas unitarias que apuntan en ese sentido, como la Asamblea de trabajadoras y trabajadores en lucha, que se realizó el 23 de abril, convocada por las y los trabajadores de la cultura, en la cual participaron distintos sectores que están en resistencia, tales como trabajadores del INEA, Sutnotimex, de Pilares, de la Asamblea de profesores de Ciencias, la AGT y de la Coordinadora 1DMX, entre otros.

La que después de una rica discusión llegó a importantes resoluciones, dentro de las cuales destaca la de llamar a conformar un bloque combativo e independiente en la movilización del 1 de mayo.

Este 1 de mayo, todas y todos a las calles

Desde el MTS, llamamos a movilizarnos este 1ro de mayo, bajo una perspectiva combativa, antimperialista, internacionalista e independiente del gobierno de AMLO y la derecha.

Nos manifestamos enérgicamente contra la guerra: ¡Ni Putin ni la OTAN! Luchamos por una política independiente en Ucrania para enfrentar la ocupación rusa y la dominación imperialista, e impulsamos la unidad internacional de la clase trabajadora. Estamos por el triunfo de las luchas obreras y populares en todo el mundo, contra los gobiernos y el imperialismo; en particular, impulsamos la solidaridad activa y más allá de las fronteras que nos separan del proletariado multiétnico estadounidense y saludamos la gran lucha de las y los trabajadores de Amazon.

Contra la precarización laboral, los despidos y los atropellos a los derechos obreros por parte de la patronal y el Estado, que se han recrudecido bajo el gobierno de la Cuarta Transformación. Luchamos por plenos derechos laborales y sindicales, por aumento salarial de emergencia para alcanzar como mínimo el nivel de la canasta básica y escala móvil de salarios de acuerdo con la inflación, para evitar que las patronales nos bajen el salario en los hechos. A la par, proponemos luchar por el reparto de las horas de trabajo, entre empleados y desempleados, con igual salario, para combatir el desempleo y que la crisis no la paguemos los trabajadores.

Por la resolución inmediata de las luchas de las y los trabajadores de Cultura, el sutNotimex y los demás sectores en resistencia. Estamos por la recuperación de los sindicatos de manos de la burocracia sindical, para que sean verdaderos organismos de lucha, basados en la democracia obrera y la independencia del estado. Como planteamos antes, consideramos fundamental que las direcciones sindicales que se reclaman democráticas rompan la tregua que tienen con el gobierno, e impulsen el apoyo activo y en las calles con los sectores en lucha, convocando a un paro con movilización y en solidaridad.

Contra los feminicidios y los crímenes de odio: ¡Ni una Menos! Las banderas del movimiento de mujeres deben estar presentes este 1ro de mayo. Es fundamental impulsar un gran movimiento nacional contra los feminicidios, los crímenes de odio y todas las violencias machistas, y las organizaciones obreras y populares tienen que sumarse activamente. A la par, contra la derecha reaccionaria y lo sectores conservadores en el gobierno, levantamos la lucha por aborto libre, legal, seguro y gratuito en todo el país.

Por la renacionalización de la industria energética. Para recuperar íntegramente la soberanía sobre este recurso estratégico es necesario levantar una perspectiva genuinamente antimperialista, que no levanta el gobierno, y mucho menos la derecha: expropiación y renacionalización sin pago de todo el sector, bajo control de sus trabajadores. Así como por el fin del despojo a las comunidades y pueblos originarios, de las concesiones que permiten la explotación desmedida de recursos naturales a grandes empresas privadas nacionales y extranjeras, así como la cancelación de los megaproyectos de muerte.

Este Día Internacional de las y los Trabajadores, puede ser un primer paso, en México, para retomar la movilización en las calles, en defensa de los derechos de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud, con un curso claramente independiente de AMLO y la derecha.

Desde el MTS y las agrupaciones que impulsamos en el movimiento obrero, de mujeres y la juventud (como Nuestra Clase, Queremos Trabajo Digno, Desde las bases, Pan y Rosas y la Agrupación Juvenil Anticapitalista, entre otras) planteamos esta perspectiva unitaria y combativa para el 1ro de mayo. Lo hacemos mientras impulsamos la construcción de una gran organización revolucionaria de las y los trabajadores, que es una necesidad prioritaria de que la lucha de los explotados y oprimidos triunfe. Desde este diario, y en cada centro de trabajo y de estudio, sostenemos una perspectiva anticapitalista y socialista, para acabar con este sistema de explotación y opresión que defienden los grandes empresarios, para conquistar un gobierno de los trabajadores y el pueblo. Este es el camino para reorganizar la sociedad sobre nuevas bases, expropiando a los expropiadores y rompiendo con el imperialismo, en el camino de conquistar una sociedad comunista.

Este 1ro de mayo, te invitamos a sumarte a nuestro contingente y organizarte con nosotros.


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Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari
Sociólogo por la UNAM, coordinador de México en Llamas. Interpretaciones marxistas de la revolución y coautor de Juventud en las calles.
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