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Red Internacional

Zacatecas y los estados cercanos están bajo el fuego de grupos narcotraficantes, convirtiendo a la zona en un terreno en disputa.

Jueves 24 de febrero | 01:41

Zacatecas ha comenzado a fortalecer sus fronteras. Así lo hizo saber el coronel Francisco Arroyo Quiterio, coordinador estatal de la Guardia Nacional, quien dirige esta operación como un supuesto “Plan de Apoyo para la entidad”, presentado por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Ante la gravedad de la situación, el gobernador Miguel Riquelme anunció que Coahuila será el quinto estado que reforzará la seguridad en su frontera con Zacatecas. Esto debido a la creciente ola de violencia provocada por enfrentamientos entre grupos del narcotráfico y elementos de la Guardia Nacional desde hace varios meses.

Sin embargo, el crimen organizado lleva años instalado en la región de Coahuila, lo cual se ve reflejado en el aumento de la desaparición forzada de personas en la región lagunera y que en los últimos meses ha alcanzado niveles alarmantes. La incapacidad del Estado para encontrarlas y lograr justicia para las víctimas, es una demostración de las consecuencias de la “Guerra contra el narco” iniciada por Felipe Calderón en 2007, y que continúa sembrando el terror en Coahuila, pues no olvidemos que los zetas entraron al estado en 2011, propiciando toques de queda en muchas ciudades y zonas en donde gobernaba este grupo, todo bajo la complicidad con el PRI en el gobierno estatal.

Por lo que reforzar las fronteras “temiendo” la entrada de grupos delictivos a Coahuila, resulta contradictorio e irónico, tras más de una década de conflictos y violencia dentro del estado. Según el análisis que arroja el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, una de cada 10 personas desaparecidas y no localizadas en Coahuila ha sido encontrada con vida. Dicho análisis abarca de 2009 a 2020, por lo que el problema del crimen organizado sigue escalando y adquiriendo más fuerza en casi todos los estados del país.

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Una disputa territorial por el control de Zacatecas

Por otro lado, el Gobierno del estado de Durango gobernado por el PAN, también hace lo propio en materia de seguridad, apostándole a fortalecer la coordinación y colaboración con los estados vecinos. El gobernador José Rosas Aispuro Torres, dio a conocer que tendrá un encuentro en los próximos días con los mandatarios de las entidades federativas aledañas a Durango para abordar temas de seguridad.

Mientras tanto el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Policía Estatal patrullan los límites de Durango en las zonas y lugares en donde se prevé puede existir mayor riesgo y una de ellas es la que colinda con Zacatecas, que se encuentra en medio de una terrible ola de violencia, asesinatos, bloqueos carreteros y desapariciones.

Como ya se dijo, Zacatecas se convirtió en un estado en disputa, pues es el corredor que une a los puertos del Pacífico con los estados del norte. La pelea por el control de las plazas se da entre integrantes del Cártel del Golfo, el Cártel de Sinaloa, del Noreste, el Cártel Jalisco Nueva Generación y una facción remanente de los sanguinarios Zetas, conocida como “Los Talibanes”.

Es importante recalcar que cada región de Zacatecas es controlada por un grupo delictivo diferente, sin embargo, se han registrado treguas entre dos cárteles que buscan hacerle frente a un mismo enemigo en común. Lo que se sabe hasta el momento es que han pactado alianzas para combatir al Cártel de Sinaloa y a Los Talibanes, unidos con un mismo propósito.

Militarización y narcotráfico, dos caras de la misma moneda

El fenómeno del crimen organizado en México ha perdurado por décadas, gobierno tras gobierno se pacta, involucra y negocia con estos grupos delictivos. Antes fue Ciudad Juárez y ahora es Zacatecas el estado que vive bajo la violencia y la impunidad, así como otros estados del norte, que viven con el miedo y la desesperación. Incrementan los casos de desaparición forzada, extorción, homicidios, juvenicidios y feminicidios, lo cual es una expresión de la profunda descomposición social que se vive en la frontera con Estados Unidos.

Tantos años de violencia e impunidad dieron paso organizaciones como el Movimiento Contra la militarización del país el cual fue impulsado por trabajadores de ciudad Juárez, o la creación del Movimiento por la Paz en 2011, siendo el primer aviso de lo que se avecinaba. El gran despertar nacional llegó, lamentablemente de la mano de un crimen atroz, la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa por Ejército mexicano.

Después el atroz crimen en 2014, la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa por Ejército mexicano, hizo estallar las movilizaciones nacionales e internacionales denunciando que #FueElEstado el responsable de la masacre. Estos y otros movimientos sociales demostraron que la militarización y el fortalecimiento de las fuerzas represivas del Estado en nombre de la “seguridad del pueblo y la lucha contra el narcotráfico”, son en realidad un proyecto que fortalece los lazos de subordinación diplomática, política y militar de México con los Estados Unidos.

Por lo tanto, cuestionar la violencia del narco y la Guardia Nacional, nos lleva a cuestionar también la política de subordinación a la Casa Blanca por parte de los gobiernos mexicanos, que fue evidente en los gobiernos del PRI-PAN y que continúa ahora bajo Morena, la 4T y su Guardia Nacional. La alarmante situación de violencia en Zacatecas, Coahuila y el norte del país, solamente puede acabarse, con la consolidación de un amplio movimiento contra la militarización. Para atacar de raíz los intereses de los grandes cárteles y sus cómplices, hay que ir por la legalización de la marihuana y todas las drogas para uso medicinal y recreativo, para terminar con el negocio de la clandestinidad y como tema de salud pública.

Lograr esto se requiere un fuerte movimiento que congregue a cientos de miles de personas y organizaciones de derechos humanos, sociales, de mujeres y familiares de desaparecidos y los grandes sindicatos y organizaciones de trabajadores. Sólo desde una perspectiva anticapitalista, antiimperialista y socialista es que podremos frentar la grave situación que desde hace más de una década sufrimos, principalmente, los trabajadores, la juventud, las mujeres y el pueblo pobre de México.




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