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Red Internacional

ESTADOS UNIDOS.Victoria en Nueva York para el movimiento por el salario mínimo

Un comité asesor del estado de Nueva York recomendó el aumento del salario mínimo a 15 dólares la hora para trabajadoras y trabajadores de fast-food. El movimiento nacional por los 15 dólares ha logrado importantes triunfos en algunas ciudades, y ha logrado colocarse en la agenda nacional. Aun así, algunas cuestiones sobre el potencial de este movimiento siguen sin resolverse.

Martes 28 de julio de 2015 | Edición del día

Un comité asesor propuesto por el gobernador demócrata del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, expresó su apoyo al aumento del salario mínimo para trabajadoras y trabajadores de cadenas de comida rápida (fast-food). El comité, compuesto por el alcalde de Buffalo Byron Brown, el Secretario-Tesorero del sindicato SEIU Mike Fishman y el empresario Kevin Ryan, anunció su decisión el miércoles 22 de julio. Se espera que el representante del área de Trabajo acepte la recomendación y emita la reglamentación oficial.

El aumento salarial no se hará efectivo inmediatamente. El comité propone un periodo de 3 etapas para la ciudad de Nueva York, que alcanzará los 15 dólares a fines de 2018. En el resto del estado el salario mínimo alcanzaría ese monto el 1 de julio de 2021.

Este aumento representa una gran victoria para las y los trabajadores de los fast-food, solo tres años después de la primera huelga del sector en Nueva York. Después del primer cese de actividades, las acciones se extendieron a todo el país, generando un movimiento nacional, con la presión suficiente para obligar a algunos Demócratas a apoyar el aumento.

Sin embargo, la propuesta de Nueva York es especialmente engañosa, porque mientras otorga el aumento a los trabajadores de los fast-food, deja por fuera una gran parte de la fuerza de trabajo de bajos salarios: trabajadores de restaurantes, comercio y trabajadores de cuidados. De acuerdo con James Parrott del Fiscal Policy Institute, 50 mil trabajadores se beneficiarán del aumento pero cerca de 1,25 millones seguirán recibiendo un salario menor a los 15 dólares.

Y la brecha es más importante cuando se trata de los trabajadores inmigrantes sin papeles, que ganan menos de la mitad del salario mínimo actual. No se propuso ninguna medida para atender este problema.

Sin embargo, los trabajadores de los fast-food alcanzan a 180 mil en el estado de Nueva York. El aumento salarial representa una suba del 70% en el actual salario mínimo de 8,57 dólares y será un alivio para algunos de los trabajadores más explotados de la economía estadounidense. Además, es probable que este aumento genere un efecto “derrame” en los restaurantes y otros sectores de bajos salarios en el estado, ya que compiten por los mismos trabajadores no calificados.

Un movimiento nacional

El movimiento por el salario mínimo de 15 dólares creció y logró importantes conquistas. La primera fue en Seattle. Impulsada por la consejera socialista Kshama Sawant, se votó una ley que aumenta el salario mínimo a 15 dólares. La última gran victoria fue en Los Ángeles, donde el Concejo Deliberante de la ciudad votó el aumento del salario mínimo durante los próximos años para llegar a los 15 dólares en 2020.

La semana pasada, un grupo de senadores liderado por Bernie Sanders presentó un proyecto de ley para aumentar el salario mínimo federal (actualmente en 7,25 dólares) a 15 dólares la hora. Lejos de cualquier expectativa de que se vote la ley, esta propuesta podría incluir la discusión del aumento salarial a la agenda política nacional y dejar al descubierto el hecho de que los demócratas no están dispuestos a atacar las ganancias de los capitalistas.

El salario mínimo federal no ha sido actualizado con respecto a la inflación desde 2009. Además, desde 1968 el magro aumento de los salarios no ha acompañado el crecimiento de la productividad. Esto significa que las ganancias han quedado en manos de los empleadores, y la porción correspondiente a los trabajadores se ha reducido a paso firme durante los últimos 35 años. Esto no es una sorpresa y es lo que explica la enorme desigualdad de ingresos, que ese encuentra en su punto más alto. Si la productividad y los salarios reales hubieran crecido al mismo ritmo desde 1968, el salario mínimo debería estar hoy por encima de los 26 dólares. Por lo tanto, no existe un motivo razonable que explique que los empleadores no puedan costear un salario mínimo de 15 dólares a nivel nacional. Deberían ceder parte de las ganancias de sus empresas.

El SEIU y el potencial del movimiento por los 15 dólares

El SEIU (sindicato de servicios) ha jugado un rol central en la organización de la pelea por el salario mínimo de 15 dólares. La organización FightFor15, respaldada por el SEIU, es una importante referencia de este movimiento y fue un ejemplo para muchos otros grupos que pelean por el aumento salarial. La campaña recientemente se ha planteado un segundo objetivo: el derecho a sindicalización para los trabajadores de los fast-food.

El SEIU es uno de los pocos sindicatos que han aumentado la cantidad de afiliados durante los últimos diez años. La sindicalización de los trabajadores de los fast-food sin duda fortalecería al movimiento obrero, y sería un ejemplo para otros sectores de bajos salarios. Sin embargo, el SEIU está lejos de ser un sindicato democrático, donde alienten a los afiliados a debatir las políticas de la organización, tomar decisiones sobre las campañas, o elegir democráticamente a sus representantes.

La naturaleza verticalista de la campaña FightFor15 ha sido denunciada por algunos activistas y militantes de izquierda. Al contrario de construir una militancia de base en los lugares de trabajo, la estrategia parece ser obstaculizar la actividad y afectar la imagen de la empresa para obligar a la patronal a sentarse y negociar con los representantes de SEIU.

Es necesario señalar que, al menos, es un mejor enfoque que el de la central sindical AFL-CIO para contrarrestar la sangría de afiliados: con respecto a los aumentos salarios antes mencionados en Los Ángeles, la federación del condado de Los Ángeles –después de impulsar el aumento- intervino para dejar afuera a sus afiliados, en un intento inescrupuloso de que los empleadores firmen contratos con cláusulas sindicales.

Es improbable que los estrategas del SEIU acuerden aumentos salariales sin derechos de sindicalización para los trabajadores de los fast-food. El sindicato ha gastado millones en la organización de las protestas de FightFor15. No se explica este apoyo sin esperar a cambio nuevos afiliados.

La aprobación amistosa de Cuomo al SEIU en el anuncio del miércoles pasado, el discurso de Hillary Clinton en la convención de FightFor15 en Detroit, entre otros gestos, muestran que el sindicato intentará llevar a los trabajadores hacia el partido Demócrata.

Sin embargo, conquistar el derecho a sindicalizarse para millones de trabajadores sería una victoria importante. Además, el salario mínimo de 15 dólares se ha convertido en una demanda que puede unificar a los trabajadores de bajo salarios en todo el país. Las conquistas recientes pueden impulsar a estos y otros trabajadores a salir a la lucha.

Aun así, permanecen abiertos algunos interrogantes: ¿conquistarán los trabajadores de los fast-food el derecho a sindicalizarse en un futuro próximo? ¿Ayudará esto a revitalizar el debilitado movimiento obrero estadounidense? ¿Podrá el SEIU mantener disciplinados, con sus habituales métodos verticalistas, a los sectores de trabajadores más explotados del país?




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