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Red Internacional

Tribuna abierta/Reseña. Viaje a Maquinaria Interior de Laura Elena Cáceres

Un viaje al interior de la psique de la autora

Sábado 23 de julio | 13:58

El libro Maquinaria Interior de Laura Elena Cáceres es fiel a su título, lo que acontece a través de sus páginas es un viaje al interior, sí, pero a la psique del autor; cuando la autora nos platica que es un libro gestado durante 33 años de su vida, no es para menos, se piensa equivocadamente que los poetas tienen momentos de inspiración y escriben un libro completo en una semana de visita de la musa, pero no es así, un poema se escribe y se deja madurar durante bastante tiempo, muchas veces no se escribe, es una impresión, un momento que se queda guardado en la memoria esperando el instante en que el autor decida colocarlo en palabras, y esto es mucho de lo que sucede en el libro de Laura, hay impresiones de tiempos idos que fueron cambiando en la mente y en la perspectiva de quién los intuyó en un primer momento y fueron tomando forma, sí, así como una maquinaria que lleva un proceso desde la colocación del primer tornillo hasta su función y razón de ser quedan delimitadas por su creador.

Este libro juega con el lector y echa a andar su propia maquinaria de interpretación desde el primer poema, “El engranaje se abre...” inaugura este libro, yo lo imagino como una caja de polichinela, la maquinaria se mueve lentamente y nos va develando este Polichinela cargado de poesía y enigmas que algunas veces resultarán un desafío para que el lector pueda ingresar a esta maquinaria y descubrir sus secretos, función y razón de ser.

Pero la maquinaria no sólo son tornillos y tuercas, a veces la maquinaria atiende mecanismos menos complejos como los que se pueden encontrar en una caja de Tics-Tacs que todos hemos tenido ocasión de disfrutar sin reflexionar quizás en el manejo de la maquinaria al abrir el pequeño hoyuelo de un extremo y alzar el brazo mientras se sostiene con la mano hacia la boca los pequeños dulces que ingresarán a una maquinaria mayor como es la boca. Ese mecanismo es demasiado complejo y Laura puede verlo detalladamente y plasmarlo en un poema, ahí está la genialidad de este libro.

Con destellos y guiños al creacionismo de Villaurrutia, nuestra autora sabe lo que está haciendo, conoce su oficio, elige escuela desde donde partirá su trabajo literario, aunado a eso, su formación friki y conocedora de las nuevas tecnologías le dan un aliento refrescante a toda la obra.

La teoría de la relatividad en Laura cabe en tres segundos. Así como las nuevas tecnologías nos dan nuevas formas de comunicar el amor y algunas veces hasta convertirse en oráculo de nuestras pasiones y hasta en mitos reloaded, como en el caso de los poemas “Apelo al Technoman” y “Celular epifanía”.

Es un viaje de ida y vuelta por diversas tecnologías, mitos, momentos cinematográficos, no puedo dejar de mencionar el poema “Cúmulusnimbus High Tech”, ya que en él se hace una referencia a 1988 y a un momento que los amantes del cine encontrarán fascinante en la interpretación de las bocanadas del mago Zoltár, que causo evidente impresión en la autora y ahora nos comparte ese momento que ya no es sólo de ella, si no que ahora es nuestro, no podrán ver esa escena de la misma forma y dejarlo pasar de largo, ahora conocemos cómo funciona la maquinaria de Zoltar y Laura ha invadido nuestras propias maquinarias de interpretación para quedarse ahora en nosotros, sus lectores, como un archivo de datos nuevo desde donde interpretaremos el mundo exterior.

Es probable que usted ya no pueda ver incluso su teclado de computadora o la pantalla de su celular de la misma forma después de leer este libro, estas máquinas nos han invadido y se han vuelto parte y extensión de nuestras vidas, a veces como mejora, a veces como un grito de guerra que nos nombra obsoletos.

Pero no se preocupe, siempre puede ponerse unos audífonos cuando aborda la limosina naranja y olvidar con una máquina que va usted dentro de otra de mayor tamaño. La contemplación y el ensimismamiento son mecanismos de defensa de nuestra maquinaria interior. Por ello no se debe echar a la ligera la contemplación, quizás pueda observar al “Colibrí de los cables”, estas pequeñas maquinarias aladas que Laura también refiere en su poesía. Conociendo la propia maquinaria interior de Laura como su lectora desde hace algunos años, no podían faltar en este libro los temas de licantropía y vampirismo.

No los distraigo más con cavilaciones y sobre el hecho de que todos somos unas máquinas orgánicas, sobre todo en esta época en que los virus nos traen de cabeza, y sólo nos queda hacer lo propio, reposar la máquina o correrle un buen antivirus. Los invito a desentrañar esta maquinaria lúdica que hoy nos presenta Laura Elena y que tengo el placer de comunicar las albricias de lectora de un excelente libro de poesía, consíganlo ya.


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