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Red Internacional

Entrevista. Venezuela: "Sí hay recursos para salarios que cubran la canasta básica, hay que arrancarlos con la lucha"

Más de una semana llevan los trabajadores y trabajadoras en las calles con movilizaciones que se han vuelto masivas. Es el magisterio a nivel nacional junto a otros sectores, como salud, universidades, administración pública, y también luchas en el sector industrial, como lo hicieron los obreros de Sidor y otras empresas básicas. La gran demanda nacional es un salario igual a la canasta básica indexado a la inflación. ¿Cómo conquistar esta demanda?, Ángel Arias, trabajador estatal y dirigente de la LTS, expone, desde su punto de vista y de su organización, los caminos para alcanzarlo.

Miércoles 18 de enero | Edición del día

“Los trabajadores y trabajadoras tenemos todo el derecho de inscribir con fuerza en nuestras banderas de lucha la exigencia de un salario que cubra lo básico para vivir y que se indexe mensualmente al ritmo de la inflación. Las únicas ‘razones’ por las cuales supuestamente eso ‘no es posible’ o ‘es inviable’, son los intereses de clase de quienes dominan la economía de toda una sociedad en función de su provecho particular. Lo que ‘no pueden’ otorgarnos es porque se lo quedan ellos, así de claro: estamos hablando de un país capitalista, con explotación de los trabajadores y brutales desigualdades sociales, donde aún después del colapso económico, sí hay más plata que la miseria que nos ofrecen, sí hay más recursos, solo que secuestrados y manejados por intereses de otra clase”, afirma Ángel Arias, dirigente de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS), organización que impulsa La Izquierda Diario.

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De acuerdo con la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) presentada por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB en septiembre de 2021, en nuestro país “la desigualdad se ha incrementado de manera muy significativa”, al punto en que 10% de las personas con mejores ingresos concentran 40% de todo el ingreso nacional. Un contundente aumento con relación a una década antes, cuando obviamente también éramos un país con groseras desigualdades sociales, y el 20% más rico del país se quedaba con el 45% del ingreso nacional, mientras al 20% más pobre le tocaba apenas 6% (datos del INE, 2011).

Si nos fijamos en la política de impuestos, es decir, a quién le mete más mano en el bolsillo el Estado, las desigualdades también son totalmente favorables a la minoría social que representan quienes viven de las propiedades y de la explotación de trabajadores. Tomemos al azar dos meses de los informes del SENIAT: en diciembre de 2021, del total de impuestos recaudados, 47% fueron por IVA, mientras el Impuesto Sobre la Renta (ISLR) aportó el 21%; así mismo, en agosto de este año, del total recaudado el IVA aportó 44% y el ISLR solo el 12%. Esa realidad es más o menos similar en otros meses. Es decir, el impuesto que pagan los trabajadores, los del pueblo común, que es un impuesto indirecto al salario y a los consumidores populares, aporta casi la mitad de los ingresos fiscales del país, mientras los que más tienen, esos que se quedan con la mayor parte de la torta del ingreso nacional, aportan muchísimo menos que eso.

Por eso afirma el dirigente de la LTS, “podemos y debemos exigir tanto en el sector privado como en el público #SalarioIgualACanastaBásica y escala móvil mensual (indexación mensual a la inflación), que los patronos vean de dónde sacar los recursos, porque sí los hay. Y si “no saben” de dónde, los trabajadores sí sabemos y podemos acompañar esas exigencias con otras”, que así las sintetiza el también columnista de La Izquierda Diario:

  • Si dejara de alcahuetear al gran capital privado en materia de impuestos, como lo hace actualmente el gobierno, exonerándolos de cualquier cantidad de impuestos, incluso a las transnacionales petroleras, se podrían conseguir recursos. ¡Fuertes y progresivos impuestos a las ganancias y grandes fortunas!
  • Ante el argumento empresarial de “no hay recursos” o de “se pone en riesgo la fuente de trabajo”, ¡que se haga pública hacia los trabajadores la información financiera y contable de las empresas! Los trabajadores no tienen menos derechos que los burgueses de conocer toda la verdad sobre las empresas que, al fin y al cabo, son ellos quienes las sustentan con su trabajo.
  • Repatriación forzada de capitales. Exijamos que se conmine a quienes tienes esos recursos afuera a traerlos para emplearse en las múltiples necesidades obreras y populares (salarios, hospitales, viviendas, electricidad, agua, vialidad, etc.), so pena de ser llevados a juicio y confiscados sus bienes en el país.
  • Desconocimiento de la ilegítima y “odiosa” deuda externa: destinar enormes recursos a satisfacer los intereses de usura de los capitales financieros internacionales es una de las cosas que nos llevó al desastre actual, esa hipoteca está en el centro de la decadencia nacional, y hasta con bienes de la nación se viene pagando. No hay presente ni futuro progresivo posible para el país ni sus mayorías mientras no se rompa ese mecanismo de expoliación.
  • Si los patronos salen con la cantaleta de que un salario que cubra la canasta básica y su indexación mensual “pone en riesgo la fuente de trabajo” y amenazan con cerrar, rechazamos ese vil chantaje y no solo exigimos apertura de su contabilidad sino que decimos claramente que ¡la empresa puede seguir funcionando bajo gestión de sus trabajadores! No la farsa de supuesto “control obrero” de los gobiernos del chavismo, donde jamás las empresas estuvieron bajo control de los trabajadores. Que la empresa siga funcionando dirigida por comités electos por los trabajadores, sin burócratas ni militares; numerosas experiencias en otros países (y algunas también aquí) demuestran que cuando los patronos declaran “quiebra” y los trabajadores asumen la gestión se pueden mantener los puestos de trabajo y la empresa funcionando; se demuestra que detrás de la supuesta “quiebra” lo que hay es la negativa a ceder parte de su cuota de ganancia.

Así, para Ángel Arias: “En todo caso, la cuestión es clara: un salario que cubra nuestras necesidades básicas vitales es posible solo si revertimos la actual distribución de los recursos públicos y de las riquezas que produce la clase obrera, pero se las quedan los empresarios; en fin, si se atacan las cuotas de explotación empresarial y de apropiación de recursos públicos que por varias vías se quedan los capitalistas (nacionales y extranjeros) y la casta burocrática del Estado. La posibilidad o imposibilidad es algo que solo la lucha puede resolver, como lo demostró la pasada lucha del sector educativo contra el pago fraccionado de las vacaciones: ¿acaso no les decían una y otra vez que “no había recursos”, que “no era posible”? ¿Y no “aparecieron” después los recursos para el pago? Sí, ¿y qué hizo que lo “imposible” fuera posible? La lucha, la persistente lucha que va ganando cada vez más fuerza, que tiene amplia simpatía popular y que podía decantar en un paro educativo nacional.”

Y concluye el dirigente de la LTS: "Toda esta discusión actual sobre el salario puede permitirnos a los trabajadores pensar más a profundidad el sistema social en el que vivimos. Si nos guiamos los argumentos de la clase dominante, es decir, los burgueses en todas sus variantes (viejos y nuevos ricos), su sistema económico “no es viable” sino a condición de postrar a las mayorías trabajadoras en la degradante y humillante situación de indigencia económica actual o en los niveles actuales de súper explotación laboral (en el mismo trabajo o en varios a la vez) para poder sobrevivir. ¿Qué tipo de justificación histórica y social puede tener semejante sistema?"

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