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Red Internacional

El nuevo Sindicato Mexicano de Salud, con representación en los 32 estados del país, surge por la urgente necesidad de democracia sindical, ante la corrupción, impunidad y nepotismo en el sindicalismo oficial. Pero, ¿es suficiente para conquistar las demandas de lxs trabajadorxs?

Maestra Teresa AguilarMaestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Lunes 25 de julio | 11:44

El doctor y secretario general del SIMESA, Ricardo Cruz Cotero, señaló que llevaban cinco años tratando de lograr su toma de nota, pelea que emprendieron debido a la falta de garantías en sus derechos laborales, el desempleo, la falta de condiciones de seguridad para laborar; la falta de recursos para las unidades de salud que operan sin medicamentos, sin papelería, sin personal para cubrir las áreas y sin infraestructura completa.

Este sindicato pretende afiliar al personal médico, de enfermería, camillerxs, fisioterapeutas, de farmacias, personal hospitalario, de trabajo social y asistentes. Así como unificar a quienes han formado sindicatos independientes y comprobaron que su esfuerzo no es reconocido por las autoridades sanitarias, aunado a que más de la mitad del personal de la Secretaría de Salud no cuenta con estabilidad laboral ni se les permite formar parte de una representación sindical.

Cruz Cotero mencionó la necesidad de acabar con los caciques y la corrupción que impera al interior del sindicato oficial, en referencia a Marco Antonio García Ayala, Presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), diputado federal por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y sobrino del líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), Joel Ayala.

Siendo una de las causas de la creación del SIMESA el rechazo al contubernio sindicato-autoridad; práctica que vemos en la mayoría de los sindicatos del país.

La situación laboral del sector y su fortaleza

Cuatro de cada 100 empleos que se generan en México pertenecen al sector salud, entre el servicio público y privado, conformando un total de 566 mil 875 trabajadores, según datos de la Dirección General de Información en Salud (DGIS, 2021). De estos, alrededor de 100 mil trabajadores laboran por contrato, mientras otros tantos se mantienen en la precariedad bajo distintos tipos de subcontratación.

Como vemos tan solo en las cifras, la fuerza del sector salud es enorme, y con ella podrían conquistar dignas condiciones laborales si lograsen confluir todxs sus trabajadorxs en una misma representación sindical.

Las mujeres, que conforman mayoritariamente este sector, junto a sus compañeros varones han encabezado luchas por mejores condiciones para brindar atención médica durante todo el periodo de la pandemia, a pesar de sus direcciones sindicales charras que han permitido el deterioro del servicio de salud y de las condiciones laborales de sus agremiadxs, generado por los gobiernos neoliberales y sostenido por la 4T.

Actualmente se han hecho notar las movilizaciones ante la incertidumbre que genera la creación de IMSS-Bienestar como nuevo modelo de salud federal, que no asegura a lxs trabajadorxs su continuidad en el empleo ni la preservación de sus derechos laborales. También el sector de enfermería ha salido a exigir derechos laborales, como capacitación y aumento al presupuesto que pueda verse reflejado en sus salarios.

Quizá la muestra más cruda del abandono al sector salud fue el despido masivo de trabajadorxs que, al estar contratadxs de manera temporal, fueron desechadxs ante la disminución de contagios por Covid-19, a pesar de que sus servicios seguían y siguen siendo escasos para la población.

El personal continuó trabajando sin recursos, sin capacidad hospitalaria, ni bioprotección; muchxs de ellxs dieron la vida evitando que un número mayor de personas murieran, constituyendo la más alta cifra de muertes del sector salud por Covid-19 en el mundo con 3 mil 471 defunciones (Secretaría de Salud, 2021).

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A pesar de las terribles condiciones del sector salud ante la pandemia, el gobierno priorizó el presupuesto para los megaproyectos, el pago de la deuda externa y el fortalecimiento de la Guardia Nacional. Al mismo tiempo que permitió los despidos y las rebajas salariales de miles de trabajadorxs que se quedaron sin acceso a la salud pública y sin recursos para sostener un contagio de Covid en sus familias.

Es por esto que cualquier lucha que emprenda este sector debe contar con el apoyo de toda la población trabajadora, mientras que las demandas de las y los derechohabientes deben ser consideradas dentro de las demandas de las y los trabajadores de la salud. Es indignante que lxs mismxs trabajadorxs de este sector no cuenten con el derecho a la salud, por ejemplo.

¡Fuera charros de los sindicatos!

Los sindicatos deben representar los intereses de sus trabajadorxs y para ello es necesaria la organización capaz de liquidar el charrismo de los sindicatos, que desde hace décadas ha negociado pésimas condiciones laborales con las patronales a cambio de migajas y falsas promesas.

La creación de nuevos sindicatos, aunque sean democráticos, genera la división del sector laboral, impidiendo que toda su fuerza se levante de conjunto para conquistar sus demandas. Esto debilita las luchas y las hace más vulnerables a ser derrotadas por la patronal o por el gobierno.

Es necesario recuperar los sindicatos que ya existen como el SNTSA, el SNTSS y el SNTISSSTE para que todo el personal de salud cuente con derechos laborales y sindicales plenos, lo que significaría un avance para garantizar el derecho a la salud de las familias trabajadoras.




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