EDUCACIÓN

Una pensión digna: un sueño para muchos trabajadores y profesores de la UNAM

Académicos y trabajadores temen la pobreza que viene tras el retiro con pensiones cada vez más bajas.

Martes 10 de mayo de 2016

Ante el avance y la agudización de los ataques y la precarización de una parte importante de profesores de la UNAM, tienen amplia repercusión las pensiones raquíticas que obtienen al final de su vida laboral.

Ya durante los años como trabajadores activos no contaron con condiciones óptimas de seguridad y estabilidad en el trabajo. Son profesores de asignatura, en quienes recae una parte importante de la labor docente en las aulas de la universidad.

Representan el 58% de la planta docente de la UNAM y han visto caer su poder de compra en poco más de 70% de 1977 a 2014.

La baja del poder adquisitivo del salario se debe a que los aumentos salariales pactados por la administración de la Asociación Autónoma del Personal Académico de la UNAM -AAPAUNAM, que posee el contrato colectivo de trabajo de los docentes de la universidad- han sido por demás insuficientes para cubrir el encarecimiento de la vida y la inflación creciente en los últimos años.

¿Qué hay de fondo en el deterioro de las pensiones?

Es la reciente reforma al PensionISSSTE. Cuando el gobierno invierta los ahorros de los trabajadores y se presenten pérdidas, la nueva entidad las cubrirá con cargo a su reserva especial, y de no ser suficiente tendrá que recurrir a su capital. Esto pone en riesgo de pérdidas los fondos de ahorro de las y los trabajadores.

Este cambio al PensionISSSTE la convertirá en una paraestatal como lo son Pemex y la Comisión Federal de Electricidad. Así, se sujetará a la Ley Federal de Entidades Paraestatales, con lo cual tendrá autonomía de gestión y podrá ser disuelta o la parte estatal enajenada por orden del poder ejecutivo si ya no resulta conveniente conservarla desde el punto de vista de la economía nacional o del interés público.

Esto de acuerdo a lo establecido en su artículo 32 de la Ley anteriormente mencionada. Es decir, podrá ser disuelta por decreto como le pasó a Luz y Fuerza del Centro, con lo cual se perderían los fondos para las jubilaciones de las y los trabajadores.

Solidaridad con los docentes de economía

Es por eso que nos solidarizamos con los trabajadores docentes de la Facultad de Economía de la UNAM que el pasado 29 de abril acordaron en asamblea sumarse al paro del próximo 16 de mayo. Ellos se unirán al paro nacional convocado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, en protesta por las malas condiciones laborales de inestabilidad y bajos salarios y de las bajas pensiones que obtienen al final de su vida laboral principalmente los profesores de asignatura.

Para fortalecer su lucha sería importante también plantear que la organización de los docentes debe ser desde las bases y sin confiar en la administración de la Asociación Autónoma del Personal Académico de la UNAM (AAPAUNAM), que pacta medidas que no resuelven hasta el final las demandas de los docentes; además hay que exigir también plazas basificables para los profesores por asignatura de toda la universidad.

Pensiones justas

Para lograr un sistema de pensiones públicas que cubra las necesidades de los trabajadores y trabajadoras de la universidad y del resto de los sectores público y privado es importante considerar que podríamos plantear que se ponga fin al derroche y la inequitativa distribución de los fondos del Estado.

Ya que mientras los políticos, desde los funcionarios de gobierno, los diputados, los senadores hasta los ex presidentes, todos ellos al servicio de los grandes empresarios y el imperialismo gozan de pensiones millonarias y vitalicias, a nosotros los trabajadores cada vez nos toca menos, cuando no perdemos el derecho a ésta u otras prestaciones, siendo nosotros y nosotras los que movemos los hilos de la economía de este país.

A su vez, es indispensable terminar con el sistema de empleo a través de contratos por honorarios bajo los que laboran parte de los trabajadores del Estado, como numerosos profesionales y técnicos que laboran para la SEP.

Todas y todos los trabajadores que laboran en instituciones gubernamentales de los distintos niveles deben pasar a nómina y el Estado debe cotizar sus aportes al sistema de salud pública. Así aumentaría el número de cotizantes activos cuyos aportes puedan solventar las pensiones de aquellos que finalizan su vida laboral.

La administración de las pensiones está en manos de los directivos de turno, que sólo persiguen el incremento de sus fortunas personales y a cambio de generosas prestaciones buscan las vías para avanzar en la precarización de las condiciones laborales.

Para esto es necesario que las pensiones estén bajo administración democrática del conjunto de lxs trabajadores organizados en comités de base, para evitar mala administración y desfonde de los mismos.

Son los mismos trabajadores, organizados desde las bases, con representantes elegidos por sus compañeros, rotativos y revocables, quienes pueden garantizar una administración democrática de los fondos de pensión, asesorados por economistas, actuarios y demás profesionistas comprometidos con el conjunto de las y los trabajadores, y así evitar el desfonde y el saqueo del sistema de pensiones.

Ésta la salida para impedir que el capital financiero internacional expolie los fondos de los trabajadores para especular y engrosar las fortunas de los grandes empresarios.

Con información de la revista Contralínea, La Jornada y Proceso.






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