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Red Internacional

Precios.Un ajuste que se siente en los hogares: la inflación de los pobres fue más alta que el promedio

La inflación trepó un 50,2 % en los últimos doce meses, mientras que el costo de la canasta para que una familia no sea indigente subió 57,6 %, y para que dicho hogar no sea pobre escaló 51,8 % en el mismo período. Mientras tanto los bancos, las alimenticias y las patronales agrarias ganan millones.

Jueves 22 de julio | Edición del día
Foto: Télam

La inflación de los sectores más pobres fue del 57,6 %, según publicó el Indec. Son 7,4 puntos por encima de la inflación promedio que alcanzó el 50,2 %.

Así, la inflación golpeó a las familias con menores ingresos. En junio, una familia (dos mayores y dos menores) necesitó $ 28.414 para no caer en la indigencia cuando un año atrás se requerían $ 18.029.

En el caso de la canasta familiar de pobreza que calcula el Indec ascendió en junio a $ 66.488, sin incluir el alquiler cuando en junio del año pasado era de $ 43.811. Es decir, subió un 51,8 %.

La canasta de pobreza que elabora el Indec no incluye un gasto muy importante para muchos hogares como es el del alquiler. Por eso, entre otros motivos, la Junta Interna de ATE Indec estima una canasta de consumos mínimos que contempla el alquiler. No se trata del ideal ni un óptimo, tal como lo señala esa organización gremial, pero se aproxima más a lo que necesita una familia para llegar a fin de mes: en junio el costo fue de $ 103.128.

En junio el salario mínimo vital y móvil fue de $ 25.272. Es decir, que en un hogar donde los dos adultos mayores perciben un salario mínimo, no llega a cubrir la canasta de pobreza que mide el Indec. Entre diciembre de 2019 y junio 2021 la linea de indigencia subió un 82,3 % y la de pobreza 70,7 %, mientras que el salario mínimo 49,8 %.

Si se compara el mismo hogar con respecto a la canasta que calculan los trabajadores del Indec, esa familia solo podría vivir 15 días al mes.

Los salarios promedios, aún del sector registrado del ámbito privado (que son los mejores pagos), se encuentran lejos de poder cubrir esta canasta de consumos mínimos. Es decir, la carestía de la vida abarca incluso a los trabajadores y trabajadoras formales.

Los dirigentes sindicales negociaron paritarias a la baja, y el Gobierno convalidó los salarios de miseria. Si bien se están reabriendo paritarias en algunos sectores, habrá que ver si los salarios le ganan a la inflación este año como prometió Fernández. Sin embargo, no se recupera lo que se perdió durante el macrismo.

No todos pierden

Mientras los ingresos de las mayorías populares se erosionan, los empresarios siguen de fiesta. Según informó el Indec, los empresarios se apropian de una mayor parte del ingreso total a costa de una caída en la parte que obtuvieron los trabajadores. En el primer trimestre del año los asalariados tuvieron un retroceso de casi 4 puntos en la distribución del ingreso de 49,8 % a 46,1 % respecto al mismo trimestre del 2020. Mientras que la proporción de ingresos apropiados por los empresarios aumentó 5 puntos, de 35,2 % a 40,2 %. No todos perdieron en la pandemia.

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Algunos de los ganadores son los bancos, las alimenticias y las patronales agrarias. Los bancos privados ganaron en los últimos doce meses $ 141.945 millones, según datos del Banco Central (BCRA).

En tanto, el agropower tuvo ganancias extraordinarias, como reconocieron el periodista Alfredo Zaiat y la propia Cristina Fernández, gracias a los altos precios de las materias primas, el valor del dólar y retenciones bajas.

Las empresas alimenticias son otro sector ganador. Es un sector concentrado, que logran burlar los acuerdos de precios para remarcar a gusto. Según los balances presentados ante las autoridades de la Bolsa porteña, en el primer trimestre del año Ledesma, el Grupo Arcor y Molinos Río de la Plata obtuvieron ganancias millonarias.

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Alberto Fernádez prometió empezar por los últimos, para llegar a todos, pero como demuestra la realidad son los sectores más vulnerables los más afectados, mientras las patronales siguen ganando.

Hay otra salida como lo demuestran las trabajadoras y los trabajadores que salen a enfrentar el ajuste y lograron conquistar paritarias mayores, o los que pelean por empleo y vivienda. Hay que seguir con la exigencia a los sindicatos que terminen la tregua. Es necesaria la pelea por la unidad de ocupados, desocupados y precarios para conquistar un salario igual a la canasta familiar, en defensa del empleo, pase a planta permanente, un Ingreso Familiar de Emergencia y por vivienda.

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