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Red Internacional

TESTIMONIO.Tras las inundaciones en Ecatepec: no pedimos ayuda, pedimos justicia

Ecatepec fue uno de los municipios más afectados por las lluvias que paralizaron la Ciudad de México y el Área Metropolitana la semana pasada. Pobladores afectados dicen: No pedimos ayuda, pedimos justicia.

Martes 5 de septiembre de 2017 | 00:25

Ecatepec es uno de los municipios del Estado de México que resultaron afectados tras las intentas lluvias de la semana pasada. Cientos de casas quedaron bajo las aguas del Río de los Remedios. El gobierno pretende que la solución sea el envío de cuerpos de rescate y la inyección de recursos de emergencia al sistema de aguas.

Reproducimos el testimonio de un vecino de Altavilla, Ecatepec quien a través de sus redes sociales lanzó un importante cuestionamiento: ¿las únicas responsables de las inundaciones son las lluvias?

La inundación en colonias de Ecatepec

Hay que desnaturalizar los efectos que provocan las lluvias. Porque es un problema social, no es una venganza de la naturaleza. No son provocados exclusivamente por "fuertes lluvias". Tampoco se puede ver como consecuencia de los "fenómenos naturales".

Si bien existen elementos para señalar que existe un calentamiento global que ha alterado el clima y con ello la relación de las sociedades con la naturaleza, eso no significa que no existan responsables.

Las consecuencias que dejan a su paso las inundaciones no se manifiestan de manera azarosa. Si bien la naturaleza tiene sus propias reglas, las consecuencias no. Son producto de la distribución desigual de las condiciones sociales. O sólo que sostengamos que la naturaleza trae una venganza contra la gente más jodida. Porque las mayores tragedias suceden en zonas donde se concentra la mayor pobreza, por ejemplo Ecatepec. Es decir, el problema de la afectaciones por fenómenos naturales, es una cuestión de clase.

Pero un desastre manifiesta más que una simple tragedia, evidencia a las autoridades, es decir al Estado. Por ejemplo, la gestión del agua, sus canales, sus ríos, sus presas, entre otras, es una gestión que evidencia el carácter de clase.

Por ejemplo, Conagua. En el caso del gran canal, la gestión y tratamiento de las aguas negras han sido a favor de una autopista privada, que intentan conectar con un nuevo aeropuerto, en favor de un desarrollo de infraestructuras que benefician a los grandes capitales. Mismos que seguramente son las mismas que crearon el socavón. Cerraron las compuertas para que no se les inundaran las obras de la nueva autopista, junto con tapones previamente generados para bloquear el transcurso natural de propio canal. No importando si eso representaba la afectación de personas pobres. Primero el negocio y luego la gente.

No es el lago reclamando su territorio. Es un desarrollo que se hace en beneficio de los grandes empresarios.

Leer: Crónica de un diluvio en la Ciudad de México

La solidaridad intenta vencer a la vileza política

El dicho reza "a los amigos sólo se le conoce en las malas" y lleva razón. En la tragedia sólo la cooperación hace resarcir el daño o vivir la angustia con menos pena.

Las muestras de solidaridad no esperaron ni un minuto. Inmediatamente, después del desbordamiento del “gran canal", en Altavilla, colonia de Ecatepec, las muestras de solidaridad se dejaron sentir. Todos ellos fueron esfuerzos independientes de las instituciones del Estado. O debido a su ausencia es que de hicieron presentes. Aunque el Estado fuera el responsable.

La solidaridad tiene la característica de ser horizontal, sin condicionamiento, ni jerarquía. Se ofrece por un capacidad humana; la empatía. Ésa que es capaz de hacerte pensar, incluso sentir, el sentimiento del otro, incluso la tragedia.

Manos, alimentos, productos de limpieza, llamadas, hogares, comedores comunitarios fueron los que se brindaron por parte de familiares, amigos, vecinos y hasta desconocidos. Vencieron la frase: "el hombre es el lobo del hombre". La tragedia nos dejó sentir a la comunidad más humana y menos lobo. Nunca habíamos estado tan cerca, todos sabíamos que nos necesitábamos.

Sin embargo, la solidaridad siempre tiene sus hombres lobos, que siempre están al acecho y dispuestos a tragársela. Como carroñeros, esperan la desgracia del otro para sacar beneficio personal. En los lobos encontramos a las instituciones del Estado, que en todo momento buscan sacar raja política. No existe nada más canalla que lucrar con la tragedia ajena.

El PRI, a través de sus operadores regionales, gente de Indalecio Ríos, condicionaban el "apoyo" -ése que no se da desinteresadamente- de 8 mil pesos a tomarse una foto para llenarse la boca y poder ser utilizada para beneficio de un partido o personaje político. Esa actitud no tiene otro adjetivo más que el de "mezquindad política".

César Santillán, operador regional del PRI

El apoyo condicionado y su distribución a partir de mecanismos como el de "favores personales" trae como consecuencia actitudes reprobables. Ahí es el "sálvame yo, chínguese el otro". Junto con la denigración de la dignidad humana. Porque eso hacen las autoridades: "pierde tu dignidad y tu indignación, y te "ayudo" a reglar un poquitito de tu tragedia individual".

Pero, hasta el momento, la solidaridad, esa que se cede con el corazón, ha matado a los canallas.

Sólo resta agradecer a amigos, familiares y a todas esas personas anónimas que han venido a ofrecer su solidaridad. ¡Gracias!

No pedimos ayuda, pedimos justicia.

Leer: Negligencia del gobierno ante lluvias en la CDMX y Edomex




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