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Red Internacional

Mundo de lxs trabajadorxs. Trabajadores de Nómina 8: entre el uso político y la violación de derechos

Cientos de trabajadoras y trabajadores de Nómina 8 han sido despedidos, frente a ello el Gobierno de la Ciudad se pronunció a favor de velar por su permanencia, sin embargo, esta nomina viola derechos laborales, acá te explicamos por qué.

Sábado 5 de febrero | 19:17

Durante el primer mes del año cientos de trabajadoras y trabajadores de diferentes dependencias de la Ciudad de México pertenecientes al programa de “Estabilidad Laboral”, nómina 8, fueron despedidos injustificadamente o se mantienen en incertidumbre laboral, con retraso en sus pagos, sin funciones asignadas y con anuncio de sus superiores de baja.

Las alcaldías Álvaro Obregón y Miguel Hidalgo, encabezaron el mayor número de denuncias de despidos, con al menos 350 y 250, respectivamente; seguidas de las Alcaldías Cuauhtémoc, Coyoacán, Tlalpan y Magdalena Contreras.

Los despidos de Nómina 8 se dieron centralmente en las Alcaldías pertenecientes a la llamada “oposición”, conformada por el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), como consecuencia retardada del cambio de gobierno en las Alcaldías, que causó la pérdida de cuatro demarcaciones por parte de la alianza Morena-PT.

Aunque para justificar los despidos, los altos funcionarios plantearon que eran hacia aviadores o que estos se debían a recorte presupuestal (aunque este aumentó para las Alcaldías en el ejercicio 2022); la razón real de los despidos fue el uso clientelar de esas plazas, ligados al “pago de favores políticos”, es decir, para garantizar el ingreso de personas militantes de las campañas electorales de estos partidos y la coerción por motivos políticos hacia militantes de Morena.

En ese marco el gobierno central de la CDMX, a través de la Secretaría de Administración y Finanzas y las declaraciones de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, se colocaron como defensores de los “derechos de las y los trabajadores”, planteando que se garantizaría la continuidad laboral de las y los inscritos en nómina 8, quienes sólo podían ser cesados de sus actividades laborales por tres causas: “renuncia, fallecimiento o resolución judicial”.

Este posicionamiento se devela contradictorio ante los miles de despidos que se llevaron a cabo hacia trabajadores -no reconocidos- de honorarios, servicios profesionales de distintas dependencias y sobre todo, a las y los llamados beneficiarios de programas sociales de los programas Culturales de la CDMX.

Sin embargo, la causa real de los despidos con motivación de su uso clientelar y político está relacionada directamente con las violaciones a los derechos laborales de quienes trabajamos inscritos en nómina 8, presentes desde su surgimiento y hacia quienes no se ha cumplido la demanda elemental de básificación.

¿De dónde viene la Nómina 8?

Ante la proximidad de las elecciones intermedias de 2015 en la CDMX y bajo el contexto de crecientes procesos de organización y protesta con la demanda de básificación, el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, prometió basificar a las y los trabajadores de honorarios y eventuales.

Su promesa buscaba capitalizar electoralmente la demanda de las y los trabajadores por plenos derechos laborales y al mismo tiempo frenear los procesos de descontento que tendían a extenderse entre los cientos de miles de trabajadores y trabajadoras que carecen de derechos laborales en las dependencias públicas.

El 31 de diciembre de 2014, se publicó en la Gaceta Oficial Lineamientos del Programa de Estabilidad Laboral (Nómina 8), denominado por el gobierno de la Ciudad, como un programa con “sentido de justicia laboral”, que avanzaría en el derecho de básificación.
En el periodo de 2015 a 2018 se registraron 32,600 trabajadores de las diferentes dependencias que ingresaron a esta nómina. Sin embargo, la promesa de garantizar el derecho al trabajo y los derechos humanos laborales a todas las y los trabajadores del Estado se quedó muy lejos de cumplirse.

Una vez más, con fines de capitalizar políticamente, rumbo a la carrera electoral federal y local de 2018, en febrero, se basificaron a 10 mil trabajadores en un magno evento en el Zócalo capitalino, pero además de ser completamente insuficiente frente a los más de un centenar de miles de trabajadores a quienes se les niega derechos elementales, tanto en este proceso de básificación, como el de nómina 8, se presentaron innumerables denuncias por reducción salarial en este “cambio de contratación”, pues a miles se les incorporó bajo un nivel salarial inexistente en el tabulador y aún en la actualidad, estos trabajadores ganan menos del salario mínimo.

¿Por qué la Nómina 8 también viola derechos?

Los lineamientos de la Nómina 8 se justifican en los Artículos 35 y 39-F de la Ley Federal del Trabajo tras la reforma neoliberal del 2012. Ahí se establece la figura de Nombramiento por Tiempo Fijo y Prestación de Servicios u Obra Determinados, establecidas para “cuando los servicios requeridos sean para labores fijas y periódicas de carácter discontinuo, en los casos de actividades de temporada o que no exijan la prestación de servicios toda la semana, el mes o el año. Los trabajadores que presten servicios bajo esta modalidad tienen los mismos derechos y obligaciones que los trabajadores por tiempo indeterminado, en proporción al tiempo trabajado en cada periodo”.

Este carácter se aterriza en el artículo séptimo del decreto de nómina 8, estableciendo que el contrato “tendrá una vigencia que no excederá de un año calendario; en el nombramiento que se expida se establecerá el periodo de contratación, asentando de manera exacta la fecha de inicio y de término de las actividades, por lo que una vez cumplido el periodo de su contratación o por haber concluido la obra determinada, se aplicará de manera programada en el SIDEN (Sistema Integral Desconcertado de Nómina), el movimiento de baja del mismo, por parte la unidad administrativa de su adscripción”.

Sin embargo, distintas contradicciones se hacen visibles, la primera es que las funciones que desempeñamos las y los trabajadores de Nómina 8, no responde a servicios requeridos por labores fijas y periódicas de carácter discontinuo, sino fundamentales y permanentes para el funcionamiento de las dependencias, en muchos casos mismas funciones que el personal contratado por tiempo indeterminado (básificado), aunque en peores condiciones laborales.

La segunda en relación a la inestabilidad laboral, que permanece como condicionante de las propias normas y contradictoria con el planteamiento de garantizar estabilidad, que al mismo tiempo demuestra la negativa a garantizar derechos como la antigüedad, en relación a la garantía de plenos derechos -como lo fija la propia ley al establecer que deben ser los mismos que los de los trabajadores por tiempo indeterminado-. La simulación contractual, a través de Nómina 8 limita el goce de derechos para las y los trabajadores adscritos, únicamente a:

a).- Gratificación de Fin de Año (Aguinaldo)
b).- Estímulo de Fin de Año “Vales de Despensa”
c) Vacaciones 2 veces por año
d) Servicio Médico (ISSSTE)

Negando seguridad social integral (guardería, crédito para vivienda, fondo de ahorro para el retiro, etc.), fondo de ahorro capitalizable (Fonac) y antigüedad, negando también derechos que solo tienen el personal de base sindicalizados, como apoyo para útiles escolares, vales de anteojos, premios de administración y periodo vacacional extra por antigüedad.

Así, la nómina 8, ha sido una más de las modalidades de contratación implementadas para violar derechos laborales, como lo es honorarios, servicios profesionales, beneficiarios sociales, etc.

¿Qué hacer ante la simulación?

Esta política se ha sentado en las décadas anteriores, el argumento de la creación de estas figuras siempre está puesto alrededor de hacer “sostenible” la función pública, es decir, argumentar que se carece de presupuesto para poder garantizar derechos a las y los trabajadores que sostienen el funcionamiento de esta Ciudad.

Sin embargo, el presupuesto si está destinado a salarios de altos funcionarios, que, en el actual gobierno de la 4T, a pesar del discurso de la llamada Austeridad Republicana, se mantienen ganando más de cien mil pesos, o se destina a la Guardia Nacional, cuerpo militar que se ha distinguido por su papel en la represión hacia a las y los migrantes.

Aunque millones de trabajadores tenían expectativas de que a través de los gobiernos de Morena se obtendrían mejores condiciones laborales, la política de despidos y violación a derechos laborales, no solo se mantuvo sino se profundizó, vulnerando a quienes están más vulnerables. Incluso, a pesar de las declaraciones actuales de la Jefa de Gobierno sobre Nómina 8, en 2018 despidió a cientos pertenecientes a esta categoría, en dependencias como el IAPA.

A pesar de los colores del partido que gobierne y las promesas que les acompañen, las y los trabajadores no hemos recibido más que simulaciones y aplicación de políticas de precarización laboral, pues su verdadero compromiso ha sido proteger las ganancias de los grandes empresarios y alinearse a la política del imperialismo estadounidense.

Desde Queremos Trabajo Digno consideramos que una demanda elemental es la basificación de todas y todos los trabajadores Estatales, como única forma de conquistar plenos derechos laborales, pero para conquistarla solo podemos confiar en la organización de la base trabajadora, la movilización, la unidad con otros sectores y la búsqueda de recuperar nuestros sindicatos como herramientas democráticas de lucha, que peleen por estas reivindicaciones. Te invitamos a organizarte con [email protected] bajo esta perspectiva ¡por el triunfo de nuestras luchas!




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