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Red Internacional

UNAM. Tianguis en FES Acatlán: ¿Por qué la dirección no quiere que vendamos?

Durante este semestre, el comercio informal dentro de la FES Acatlán se ha incrementado y, con ello, las medidas de control y hostigamiento por parte de las autoridades pero ¿por qué sucede esto?

Domingo 24 de abril | 19:18

La Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán es uno de los planteles de la UNAM en que la virtualidad ya no existe. Contadas son las clases que tienen aún esta modalidad y, por el contrario, es común ver los salones y pasillos abarrotados de estudiantes y así también el transporte público. Es decir, a diferencia de otros planteles, regresamos a actividades presenciales.

Con esto, comenzaba a ser notorio en redes sociales y en los espacios públicos de la FES que cada vez había más estudiantes ofreciendo dulces o cigarros pero también comida hecha en casa (o, en su defecto, comprada para reventa). Al poco tiempo comenzaron a escucharse y leerse casos de estudiantes que se dedican a esta actividad que eran acosados, hostigados, amedrentados y hasta amenazados por el personal de Jurídico de proceder contra ellxs si realizaban algún tipo de comercio.
La persecución a estos estudiantes no sólo les afecta a ellxs, sino que, por la vía de los hechos y por falta de un comedor subsidiado para estudiantes, profesores y trabajadores, al resto nos niega a tener acceso a un amplio menú de comida, dulces y antojos, entre lo que se encuentra también comida casera, nutritiva y barata -cuestión en la que profundizaremos más abajo-.

Es por eso que se ha convocado el martes a la 1pm, en la explanada de la facultad un Tianguis a modo de protesta, donde los miembros de la comunidad expresarán su rechazo a las políticas de la dirección para con quienes ven en el comercio informal un apoyo económico para sostener sus estudios. Por eso es importante entender qué hay detrás de esto y qué ha llevado a lxs estudiantes a tomar esta medida.

¿Qué pasa si te sorprenden vendiendo dentro de la Facultad?

Uno de los casos más sonados fue el de un chico que, con desconocimiento de las normas que impedían comerciar en la facultad, acudió a la Oficina Jurídica a denunciar un caso de hostigamiento debido a su actividad, argumentando que él hacía eso porque todas las becas le fueron negadas y era una actividad que le permitía continuar con sus estudios. Por toda respuesta, la abogada Yareth Pérez Salgado dijo que procederían contra el alumno por estar ejerciendo actividades prohibidas dentro de la escuela.

Cuando un estudiante es sorprendido vendiendo algún producto dentro de a facultad, lo "mejor" que puede pasar es que lo obliguen a firmar una carta responsiva, advirtiendo de que habrá consecuencias si vuelve a incurrir en la falta; en el peor, el estudiante es sancionado con una suspensión o expulsión, según un comunicado que la facultad le hizo llegar a los estudiantes y también al Reglamento para sancionar la venta no autorizada en instalaciones de la ENEP Acatlán.

Otro documento al que hacen referencia las autoridades de la FES Acatlán cuando se les cuestiona por qué está prohibido comerciar de manera independiente dentro de las instalaciones es el llamado Lineamientos Generales Para Evitar El Comercio Dentro De La Universidad Nacional Autónoma de México, firmado por la Comisión Especial de Seguridad del Consejo Universitario, en el que aseguran que el comercio no autorizado es un problema de seguridad pero también reconocen que se “responde a factores económicos, sociales y políticos”. Así, su respuesta y actuar también responden a estos factores, pero para entender a qué se refieren, es conveniente voltear a ver el pasado y ver cómo es que hemos llegado al punto en el que estamos hoy.

Una mirada culinaria al pasado en la FES Acatlán

Como primer parada, podemos hablar de la lucha por un comedor subsidiado en la FES Acatlán en el 2011. Aunque la consigna de “comedor público y gratuito” no es nueva, pues es una demanda histórica del movimiento estudiantil, tomó gran relevancia en ese entonces. Las autoridades, colgándose de esa exigencia, construyeron la cafetería-librería. Esta construcción generó gran descontento, pues en realidad se trataba de una cafetería con una concesión a comunidad externa otorgada por el Patronato Universitario (organismo cuestionado por haber tenido deudas de meses a los salarios de los profesores durante 2021, lo que generó el movimiento #UNAMnoPaga). El descontento se expresó con la realización de una asamblea que resolvió tomar el edificio debido a los altos precios del lugar, a la par de realizar una carne asada para demostrar que se puede vender comida nutritiva y barata. Hoy, la cafetería-librería sigue teniendo altos precios y comida en mal estado pero con la justificación de que ofrece el servicio de becas alimenticias (lo cual es insuficiente en valores nutritivos pero también limitada para la gran mayoría de la facultad).

De ahí, nos remontamos al 2018, donde los puestos ambulantes que estaban en las afueras de la dirección, con pretexto de hacer más segura a la facultad, fueron retirados por petición de Manuel Martínez Justo, actual director de la FES Acatlán y el primero al mando de la Comisión Especial de Seguridad del Consejo Universitario, es decir, heredero de las políticas anti comercio y quien ejecuta, en primer lugar, la política del rector de la UNAM, Enrique Graue, de “sacar de la universidad a grupos antisistémicos”, traduciéndose en golpetear a cualquiera que cuestione sus políticas autoritarias.

En ese marco, en el 2019, se construyeron los “módulos” que pretendían regularizar los principales “puestos” de venta en la facultad, a los que se les cobraba una cuota inicial de más de 50 mil pesos más una renta mensual. Este tipo de contratos, así como los de la cafetería-librería y demás concesiones que el Patronato Universitario otorga (como la renta de las canchas de futbol americano a externos o el pago del espacio por parte de empresas que se dedican a tomar fotos de graduación), desde luego que le dan un ingreso económico a la universidad, pero cuánto se genera y a qué va destinado ese presupuesto no es conocimiento ni decisión de la comunidad, cosa que ha sido cuestionada en diferentes momentos.

A la regularización sobrevivieron, por no decir que, en realidad, fueron excluidos, tres puestos: uno de dulces, un centro de internet , impresión y fotocopiado, y una papelería, que se apoyaban de dos cubículos activistas-estudiantiles: uno en el edificio A8 (el único salón sin mural de este edificio) y otro en el edificio A9. El primero fue desalojado, junto a quienes lo sostenían, en el mismo año de la regularización y el mural que estaba en la pared fue despintado, lo que implicó también la censura de la prensa independiente El Acatlense, que era impulsada por quienes sostenían este cubículo. La reacción fue realizar una huelga de hambre por parte del activista, periodista y autor de los murales, Daniel Rosell, que exigía la libertad de prensa, comercio, el alto a la represión pero, en primer lugar, un comedor subsidiado y transporte público y gratuito para la comunidad.

Tres años después, ya con el regreso a clases presenciales -después de dos años de una virtualidad impuesta por la pandemia- estaría desaparecido el cubículo del edificio A9, mismo que fue también víctima de los hechos ocurridos el 5 de abril del 2020, donde un grupo armado entró a la facultad a golpear a lxs activistas que mantenían un cubo (en el A6) en protesta contra la violencia de género.

Como dijimos arriba, las autoridades reconocen que el comercio dentro de la facultad responde a “factores económicos, sociales y políticos”, pues bien, los ejemplos dados anteriormente fueron ejemplos del actuar político de las autoridades. La dirección siempre se jacta de estar “combatiendo la violencia” pero sólo criminalizan a quienes venden comida y productos con la intención de tener un ingreso -que muchas veces es usado para pagar los estudios y cubrir gastos de transporte y alimentación-, pues culpa a estas personas de la violencia que se vive al interior y a los al rededores de la Facultad. Mientras en la FES Acatlán se siguen viendo casos de violencia de género a los al rededores e interiores de la facultad, y violencia en general, las autoridades se encargan de amedrentar a los estudiantes. Mientras las cámaras son usadas para evitar que los estudiantes comercien, no hay videos de cuando hay agresiones sexuales o asaltos dentro de la facultad.

Hoy se están mostrando esfuerzos de organización estudiantil independiente, que busca combatir estas políticas de las autoridades. Ya hubo dos asambleas (durante este semestre) que retomaron la exigencia por comercio libre dentro de la Facultad pero el límite que ha tenido es la falta de masividad en las mismas, lo que pone una traba al momento de arrancarle a las autoridades nuestras demandas, porque si algo podemos aprender del pasado es que no nos van a ceder nada de buena voluntad.

Exigir que estudiantes, profesores y trabajadores puedan vender y comprar cosas en las instalaciones de la FES Acatlán es pelear para que aquellxs que lo necesiten podamos tener un sustento económico y otros podamos acceder a productos que satisfagan nuestras necesidades a un precio razonable. Sin embargo, hay que recuperar esas demandas: implementación de un comedor subsidiado para la comunidad universitaria, para garantizar una alimentación nutritiva a quienes tenemos gastos limitados; por otro lado, la necesidad de una beca universal que cubra los gastos necesarios, para que estudiantes no tengamos que decidir entre trabajar o estudiar (o ponernos al riesgo de ser expulsados de la UNAM). Estas medidas serían los primeros pasos para combatir la precarización y elitización de la educación.

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Lo anterior sería perfectamente realizable si se asignara el presupuesto necesario (en lugar de gastarlo en los altos sueldos de las y los funcionarios), cuestión por la que debemos luchar quienes vivimos las carencias y problemáticas de la universidad, es decir, estudiantes, profesores y trabajadores, organizándonos en asambleas y de manera independiente de las autoridades, donde discutamos, entre otras cosas, a qué se destina el presupuesto a la educación y luchando por el aumento del mismo.

Porque es momento de que las decisiones del rumbo de nuestra escuela sean tomadas por nosotrxs y no por quienes nos amedrentan, desde la Agrupación Juvenil Anticapitalista y la Agrupación de mujeres y disidencia sexual y de género Pan y Rosas, creemos necesario retomar estas exigencias, y poner sobre la mesa la necesidad de la democratización de la universidad, donde se eliminen las figuras antidemocráticas como el rector, los directores, los Consejos Técnico y el Universitario y se implemente un gobierno democrático tripartito de profesores, trabajadores y con mayoría estudiantil.

De la misma manera, ponemos nuestro diario La Izquierda Diario México a disposición de las denuncias contra el actuar de las autoridades.




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