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Red Internacional

SERIES.The Get Down: la nostalgia contrataca

Netflix vuelve a la carga con una serie que explora los orígenes del hip hop y la época dorada de la música disco, en una reconstrucción histórica de la vida en el Bronx a fines de los 70.

Martes 23 de agosto de 2016 | Edición del día

Netflix se ha caracterizado siempre por la prolijidad de sus producciones, un rasgo distintivo que a veces supera la importancia del argumento o el diálogo a la hora de evaluar sus series originales. Pero nunca esta tendencia fue tan clara como en The Get Down, nueva serie estrenada en el mes de Agosto, que nos retrocede al año 1977 explotando la tendencia a la relectura del pasado que había iniciado con Stranger Things.

Para los conocedores del Hip Hop, seguramente la serie sea un clásico instantáneo, dado que está repleta de referencias y guiños al género. Existió un importante trabajo de investigación, en el que se entrevistó a los primeros DJ de Hip Hop (en estos primeros capítulos, aparecieron como personajes Kool Herc y Grandmaster Flash), y hasta se contrató a un historiador del género para proporcionar más contexto. La perspectiva de los fundadores del Hip Hop es un aporte que, a diferencia de otros casos, es bastante respetado en el producto final. Por ejemplo, se remarca la influencia de las culturas jamaiquina y puertorriqueña en la creación del sonido y el estilo del Hip Hop, algo que fue durante muchos años olvidado.

En la elección de la banda sonora a veces se buscó demasiado el sonido fácil, pero también es cierto que sorprendieron con rarezas. Los grandes clásicos, como Apache de The Incredible Bongo Band, suenan en repeat, como seguramente haya sido el caso en la época. Pero además hay espacio para joyitas disco, como es el caso de Devil’s Gun de CJ & Co, que aportan un sonido distinto.

La historia sigue el viejo y cansado tropo del camino del héroe, pero también muestra las contradicciones y los peligros de la vida en el Bronx, dado que en diversas ocasiones a los protagonistas se les presentan dilemas entre la vida de “oficina” en el mundo blanco, la participación política, las gangs y el submundo del narcotráfico. Ante estas tentaciones los jóvenes héroes van a elegir casi siempre el camino de la rebeldía y creatividad que ofrecía la nueva música que surgía de las bloc parties.

También se nota un marcado tono político revisionista de la serie. Si en la historia escrita por la derecha la New York de los años 70 era un lugar aterrador, con paros policiales, apagones, incendios y saqueos, la serie señala correctamente que los problemas de la gentrificación, el racismo y los problemas presupuestarios de la ciudad habían convertido a New York en la punta de lanza de la avanzada neoliberal, y que esto era en realidad el origen de la conflictividad. El candidato a major Ed Koch (que realmente existió) seguramente hará recordar a muchos a la situación política actual: Blanco, completamente indiferente a las cuestiones raciales, y con un fuerte discurso de Ley y Orden, por momentos la interpretación que hace Frank Wood parece más bien una imitación de Donald Trump. La única diferencia, si es que es realmente una diferencia, es que Koch era candidato del Partido Demócrata.

También hay espacio para una reivindicación fuerte de la música disco. Muchas veces atacada, aún hoy, ha pasado a la historia con Saturday Night Fever y los Bee Gees. La serie hace un buen trabajo en mostrar la otra cara del género, literalmente: La música disco como un canto de liberación sexual, y la discoteca como el lugar donde parece que las fronteras se olvidan, aunque sea momentáneamente. Y en varias escenas muestra la difícil relación de convivencia que había con el Hip Hop, mostrando la muchas veces compleja relación de amor/odio entre los públicos de ambos géneros.

Al tratar de mostrar todo estos distintos fenómenos la serie por momentos se pierde en la fragmentación, algo que ha sido bastante atacado por los críticos. Pero a veces funciona en una especie de collage de pedazos de cada cosa, que a pesar de toda su desprolijidad y despreocupación por lo formal, tiene un espíritu de rebelión y de novedad. En pocas palabras, funciona de la misma manera que el Hip Hop.


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