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Red Internacional

Los obreros de Mercedes Benz fueron parte de un enorme proceso de organización y lucha de la clase obrera argentina, que se plantó contra el gobierno de Isabel Perón y su Triple A, contra la burocracia del SMATA y la multinacional automotriz. Eso explica la saña de esta patronal contra sus trabajadores. En esta nota recogemos los testimonios que dieron en la Megacausa Campo de Mayo, los ex obreros Julio D’Alessandro y Ramón Segovia.

Domingo 19 de marzo de 2023 | Edición del día
Foto: Daniel Lencina
Foto: Daniel Lencina

Mercedes Benz con el nazismo y el Plan Cóndor

Mercedes Benz fue una de las empresas responsables del genocidio en Argentina. Antes y durante la dictadura cívico militar, el Ejército argentino fue su principal cliente. Al día de hoy, 14 delegados de la Comisión Interna de la planta automotriz ubicada en Virrey del Pino, partido de La Matanza, continúan desaparecidos. Además, Mercedes Benz Argentina, fue proveedora de las dictaduras latinoamericanas que conformaron el Plan Cóndor.

La relación de Mercedes Benz con genocidas es de larga data. En su filial argentina tuvo a varios nazis ocupando cargos jerárquicos. Entre ellos, Adolf Eichmann, teniente coronel de las SS y responsable de la llamada “Solución Final”, el plan con el que los nazis asesinaron a casi seis millones de judíos, dos tercios del total de judíos que vivían en toda Europa para 1939.

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Con documentos de identidad falsificados por el Vaticano, Eichmann arribó al puerto de Buenos Aires el 14 de julio de 1950. En octubre de ese año, la Policía le entregó un nuevo documento de identidad. De la mano de Jorge Antonio, empresario y colaborador de Perón, ingresó a Mercedes Benz, cuando aún la fábrica no había iniciado la producción y se estaba instalando en el país.

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Mercedes Benz fue una de las tantas empresas que se aliaron al nazismo y se beneficiaron económicamente, en especial por el trabajo esclavo en los campos de concentración.

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Héctor Ratto, uno de los obreros secuestrados, aseguró en su testimonio que escuchó en 1977 a uno de los principales directivos de Mercedes Benz, Juan Ronaldo Tasselkraut, hablar por teléfono en su oficina con militares y dándoles la dirección de Diego Nuñez, quien fue secuestrado ese mismo día y que aun continúa desaparecido. Este empresario fue procesado recién a fines del año pasado por ser partícipe en delitos de lesa humanidad. La jueza federal de San Martín, Alicia Vence, tardó 7 años en llamarlo a indagatoria. ¡Si esto no es garantizar impunidad!

Testimonios obreros

Julio D’Alessandro trabajó en Mercedes Benz entre enero de 1971 y septiembre de 1975, y en los 70 militaba en el PRT-ERP. Durante el golpe tuvo que exiliarse en Italia y regresó al país años después. Ramón Segovia trabajó en la automotriz desde noviembre de 1974 hasta diciembre de 1993. Fue activista en la fábrica y militante del PST (Partido Socialista de los Trabajadores) en los 70. Ambos declararon como testigos en la Megacausa de Campo de Mayo. La Izquierda Diario estuvo presente cubriendo esas audiencias, acompañando la lucha por el juicio y castigo, y en ese momento tuvimos la oportunidad de entrevistar a estos compañeros.

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Julio D’Alessandro nos contaba que: “la persecución en Mercedes Benz comenzó años antes del golpe, la patronal en complicidad con el SMATA habían despedido en 1969a la comisión interna antiburocrática elegida por los obreros”.

D’Alessandro describió cuáles eran las condiciones de trabajo impuestas por la empresa y el malestar que esto generaba entre sus compañeros:

"Había mucho malestar en especial en los jóvenes trabajadores de la empresa contra la patronal y el SMATA, querían la reincorporación de la comisión interna despedida y condiciones de trabajo. Teníamos varios reclamos, como el comedor que estaba tercerizado y había muchos casos de intoxicación, pero el reclamo más importante era por el ambiente y en especial en el período de verano. Recuerdo en el verano de 1972 que hacían más de 30 grados y si bien la fábrica estaba proyectada para que se instalen aires acondicionados, la patronal nunca los puso. El establecimiento era todo cerrado, con gases, ácidos y se trabajaba con plomo".

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Organización obrera contra la empresa, el SMATA y la Triple A

En su declaración, Julio explicó cómo se organizaban: "Estuvimos obligados a hacer una organización clandestina, porque la patronal y el SMATA nos apretaban. La empresa quería aumentar los ritmos de trabajo, hacíamos un volante clandestino cuyo contenido era decidido por el activismo. En 1974 tomamos la fábrica a principios de enero y tomamos de rehenes a parte de los directivos, les sacamos sus aires acondicionados. Las patotas del sindicato venían a atacarnos, sabíamos que estaban armados y uno de ellos en especial se jactaba de ser comando de organización de la Triple A".

“La empresa no quería por ningún motivo parar la producción porque en ese momento le vendían a precios inentendibles por lo bajos, muchos vehículos militares a Uruguay, Bolivia, Brasil, Chile y otros países. Mercedes Benz colaboró de forma directa con el Plan Cóndor”.

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Julio describe la represión dentro de Mercedes:"En la fábrica había policías que eran espías de la patronal. En 1974 ya había represión y las patronales hacían listas de los compañeros luchadores, como en Mercedes, como en Acindar, como en Córdoba. La patronal, los espías y el sindicato nos apretaban, el control era mucho más estricto adentro después de la toma del 74. Pero la militancia logra que se convoque a elecciones de comisión interna y logramos elegir una comisión representativa de los obreros, porque no dejamos al sindicato, que era el que controlaba los votos, llevar sus armas. El control y la represión eran muy fuertes por la Triple A a nivel nacional y el gobierno de Isabel Perón y López Rega ya había empezado a eliminar a opositores a la burocracia sindical. Nos organizábamos como coordinadora contra el sindicato en otras fábricas también, como Chrysler, Citroën, Peugeot".

Agregó: “El 1 de octubre de 1975 cansados de no poder elegir a nuestros representantes hicimos la famosa huelga de 22 días. Era tal la represión y los aprietes que nos espiaban hasta en nuestras casas, un día veo un auto con un tipo adentro, que viendo años más tarde un documental lo reconozco. Era Lavallen, un comisario que fue jefe de seguridad de la fábrica y que resultó ser el apropiador de la primera nieta restituida del país, Paula Logares, secuestrada en Uruguay junto a sus padres, en 1978”. Lavallen en persona fue quien secuestró a uno de los compañeros de Mercedes, Alberto Gigena. Su esposa lo reconoció y denunció.

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En su declaración en el Juicio Brigada de San Justo, Paula Logares recordó que Lavallén fue personal de seguridad de Mercedes Benz. Tal es la participación de la automotriz que en 1975 “donó” un equipo de neonatología a Campo de Mayo, uno de los centros clandestinos más grandes de la dictadura donde funcionó la maternidad clandestina más grande del país.

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Victoria Basualdo, historiadora de la Universidad de Columbia y Flacso e investigadora del Conicet, declaró en el mismo juicio en 2019: "Este caso ilumina también otras ramas, como el papel que cumplieron algunas dirigencias sindicales en este proceso represivo, como claramente muestra el caso de José Rodríguez y su papel en la persecución desde el SMATA a los sectores combativos".

Vale aclarar que en ese mismo juicio también declararon Julio D´Alessandro y Ramón Segovia. En esta entrevista con La Izquierda Diario Basualdo explica la responsabilidad empresarial en el genocidio, su relación con los nazis, la participación de la burocracia sindical y la vinculación de Mercedes Benz en la apropiación de niños y niñas.

Ramón Segovia: “Los ejecutivos de Mercedes-Benz les dieron los datos a los represores”

Ramón Segovia trabajó en Mercedes Benz desde noviembre de 1974 hasta diciembre de 1993. Fue activista en la fábrica y militante del Partido Socialista de los Trabajadores en los 70. Al momento de la entrevista, afirmaba: “Está comprobada la responsabilidad de la empresa y los aportes económicos que hacía Mercedes-Benz a la dictadura con dinero y las Unimog. Hasta donaron un equipo de neonatología al Hospital Militar de Campo de Mayo para los nacimientos en cautiverio en 1975. Los ejecutivos de Mercedes Benz les dieron los datos a los represores”.

“La impunidad que mantiene la Justicia, sobre todo para los empresarios, está clara. Hacen muy largos los procesos. Esta es la quinta vez que declaro en esta causa. Más allá de la condena a los dos ex gerentes de Ford que es muy importante, muchos empresarios y represores ya se murieron impunes”.
Uno de los ejemplos de esto es el caso del empresario genocida Pedro Blaquier.

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En su declaración en el Megajuicio de Campo de Mayo explicó el rol del SMATA en la fábrica y del actual secretario general del gremio, Ricardo Pignanelli: “Fue mi subdelegado después del 77. Era un militante, sin que nosotros lo supiéramos, de la Verde de José Rodríguez y después militó abiertamente en esa lista. Él era de la burocracia, era una especie de infiltrado. Nunca hizo nada por nuestros compañeros desaparecidos de Mercedes”.

Como en Mercedes, Ford, Córdoba y tantas fábricas, el SMATA fue partícipe directo de la Triple A y colaboró con la dictadura armando listas de los compañeros opositores.

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Segovia asegura: “Los trabajadores tenemos una fuerza enorme para seguir luchando y revertir la situación que imponen las patronales con la colaboración de la burocracia”.

Este 24 de marzo a 47 años del golpe, nos movilizamos por el juicio y castigo a todos los genocidas y contra la impunidad que todos los gobiernos han garantizado, en especial a los empresarios responsables. Más allá de los discursos, éstos se siguieron beneficiando de un sistema económico que hunde en la miseria a millones. Junto al Encuentro Memoria, Verdad y Justicia desde las 12 horas concentramos en Plaza Congreso.


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