Mundo Obrero México

QUEREMOS TRABAJO DIGNO

Testimonio de trabajadora del DIF en lucha contra despidos y recortes

Somos nosotros, los precarios, los contratados por honorarios, Capitulo 3000, nomina 8, eventuales o interinos, los más vulnerables, los que estamos viviendo la cara más brutal de la llamada “austeridad republicana”.

Lunes 8 de julio | 16:34

Soy trabajadora del DIF de la Ciudad de México. Como cientos de miles de trabajadoras y trabajadores en la Ciudad y el país, laboro bajo un tipo de contratación simulada que no me reconoce los derechos elementales ni me da ningún tipo de estabilidad, soy trabajadora precarizada.

Somos nosotros, los precarios, los contratados por honorarios, Capitulo 3000, nomina 8, eventuales o interinos, los más vulnerables, los que estamos viviendo la cara más brutal de la llamada “austeridad republicana”, una política que había prometido barrer de arriba hacia abajo, pero que está siendo descargada sobre las espaldas de las y los trabajadores y los sectores populares.

Despidos, precarización y desabasto de insumos ha sido la forma en que la mayoría de los sectores estamos viviendo la austeridad.

Nuestro pan de cada día: Despido de más de cien mil trabajadores

Desde diciembre empezó una ola de despidos masivos que ya cuenta decenas de miles y que, de acuerdo con lo anunciado por el gobierno Federal, dejará a más de 220 mil familias en la calle. Se trata de una cifra que multiplica casi cinco veces el despido de todos los trabajadores de Luz y Fuerza de Centro, despidos a los que nos opusimos y que en su momento AMLO denunció y prometió no permitir algo así en su gobierno.

A los despidos se le suman los recortes a nuestros salarios, a personas que ganan en promedio 6 mil pesos mensuales, cantidad que no alcanza para que una familia llegue a fin de mes. Además de brutales retrasos en los pagos de meses y meses, como si la comida, el transporte, el gas o la luz no fueran un gasto diario.

Los trabajadores de las dependencias del Estado no somos los únicos afectados. En los últimos meses, multiplicado a partir del memorándum enviado por presidencia el 3 de mayo, donde ordena recortes al presupuesto público ya aprobado para 2019, en el que elimina al llamado personal "de confianza" en las delegaciones, que en su mayoría no tiene funciones de confianza; 30 % de recorte a materiales, viáticos y estudios e investigación (incluyendo la investigación médica, como el cáncer cervicouterino, segunda causa de muerte en mujeres) y un 50 % de recorte a exposiciones y subcontratación de servicios con terceros, una de las formas de contratación en la que trabajamos.

Así, hemos vivido una crisis en el sector salud con falta de medicamentos e insumos, falta de personal y recortes a los médicos pasantes, que sostienen varias áreas de atención.

Hemos observado la crisis en los centros de investigación y la educación pública con el anuncio del despido del 40 % del personal de honorarios en el instituto Mora; afectaciones a los becarios de la UAM; a los interinos y administrativos de la UPN; a los trabajadores del CINVESTAV. Hemos conocido hasta prohibiciones para el uso de la luz para la carga de celulares o el uso del aire acondicionado en centros del CONACyT.

Los despedidos y los que estamos en riesgo no somos aviadores, no somos excedentes, no somos operadores políticos, somos trabajadores esenciales en nuestras funciones, movemos las dependencias públicas del país y de la ciudad.

En el ámbito cultural se anunció el recorte del IMER, que ante el descontento de la población se hizo retroceder; los despidos a trabajadores de Canal 11, además de los 1800 despidos en cultura; el recorte de becas para artistas y hasta la amenaza de cierres de museos; eliminación de estancias infantiles, volando derechos de las y los trabajadores y afectando sobre todo a madre solteras, así como recortes en los programas de prevención de incendios en medio de la contingencia ambiental de hace unos meses.

Trabajadores despedidos de Canal Once exigen derechos laborales

Los afectados de todo esto seguimos siendo los mismos, las y los trabajadores, los de abajo, los que hacemos uso de los servicios públicos públicos pues no podemos pagar ni la salud ni la educación privada y nuestro acercamiento a la recreación y al arte es a través de los espacios públicos. Por eso sostenemos que defender nuestro trabajo, nuestros derechos laborales y luchar por parar los recortes es defender también la salud, la educación y la cultura.

Sabemos que nuestra lucha por derechos es justa, pues a diferencia de lo que dice la campaña que se ha orquestado por el gobierno, los despedidos y los que estamos en riesgo no somos aviadores, no somos excedentes, no somos operadores políticos, somos trabajadores esenciales en nuestras funciones, movemos las dependencias públicas del país y de la ciudad.

Lo hacemos trabajando de 9 a 12 horas al día, laborando fines de semana y horas extras sin ningún pago, en las zonas con índices más altos de violencia y ni siquiera contamos con seguro médico. No tenemos vacaciones establecidas ni aguinaldo.

Hoy el trabajo precario, lejos de frenarse, se sigue ampliando con figuras de “becarios” como la de Jóvenes Construyendo el Futuro o Pilares, que integra a miles de jóvenes a trabajar sin reconocerle relación laboral y con salarios muy bajos es muestra de ello. En nuestros centros de trabajo, en donde se integran por cientos, realizan funciones antes realizada por trabajadores despedidos en anteriores meses. Sin duda es necesario también luchar contra esas formas de simulación laboral.

Pero los ajustes de la “austeridad” no los han vivido todos. Los altos funcionarios, por ejemplo los directores de nuestras dependencias, siguen cobrando más de 100 mil pesos mensuales. Desde acá les decimos que si quieren austeridad, cobren como uno de nosotros.

Mientras se ataca educación, salud y cultura, se establecen 70 mil mdp para financiar la Guardia Nacional, que continuará militarizando el país, política que dejó cientos de miles de asesinados, decenas de miles de desaparecidos y cotidianas violaciones a derechos humanos. Financiar la Guardia que hoy se usa para perseguir migrantes en las fronteras, haciendo el trabajo sucio al xenófobo y racista de Trump, quien ya felicitó a AMLO por su buen trabajo antimigrante. ¡Nosotros queremos escuelas, queremos trabajo, queremos hospitales, no queremos militares!

Mientras golpean nuestros derechos laborales y dejan a millones de familias en las calles, se mantienen intactos los intereses de los grandes capitalistas (como Slim y Azcárraga, antes mafía del poder, hoy invitados de honor del informe de gobierno), que se enriquecen con nuestros bajos salarios, nuestras extenuantes jornadas y acabando nuestros recursos naturales. Por ello, para financiar las necesidades sociales, es necesario poner impuestos progresivos a las altas fortunas, basta que seamos nosotros los que carguen sobre sus espaldas los bajos niveles de crecimiento económico.

Para enfrentar estos golpes es necesario forjar la más amplia unidad, entre precarizados y basificados, contra quienes también se anuncian golpes; entre los trabajadores de todas las dependencias del Estado y los trabajadores de sectores privados, que también son víctimas del trabajo precario; además de las organizaciones de izquierda y los sindicatos que se reclaman democráticos.

Sólo así y con la movilización independiente podremos conquistar mejores condiciones para nuestra clase. Los trabajadores tenemos que extender la organización con cada compañero, demostrar que no tenemos qué perder y sí muchos derechos por conquistar.

Desde la campaña #QueremosTrabajoDigno exigimos:

  • Reinstalación inmediata a todos los y las trabajadoras despedidas. Ni un despido más
  • Basificación y/o reconocimiento de la relación laboral
  • Aumento salarial que cubra el costo real de la canasta básica
  • Ningún recorte más a servicios de salud, educación, cultura y ciencia y tecnología.





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