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Red Internacional

Vivienda.Tener casa propia no es un derecho para la generación millenial

Según un estudio reciente, llevado a cabo por los inversionistas del multinacional banco BBVA, en México la generación millenial, nacida entre 1981 y 1996, no tiene dinero suficiente para hacerse de una casa.

Martes 21 de septiembre | 14:03

Hasta ahora, este estudio no dice nada que no fuese evidente para quienes somos parte de esa generación, donde dicen que la mayoría ganamos 8mil pesos o menos, cosa que es incluso bastante optimista para la realidad laboral que tenemos.

Un dato que resalta es que en la CDMX los jóvenes gastamos en promedio el 54% de nuestros ingresos en rentas, mientras en Querétaro el 43% y en Nuevo León cerca del 41%, una realidad atroz si nos ponemos a pensar que somos el grueso de la población económicamente activa.

Y mientras estos amigos de la usura hablan de una preocupación por esta situación, deciden llamar “nuevos esquemas” a la precarización laboral, e invitan a tomar educación financiera para invertir en fondos de retiro, es decir, llaman a llenar las arcas de sus empresas con nuestro dinero prometiéndonos que así tendremos dinero para la vejez.

Pero no, el derecho a la vivienda no es posible bajo su modalidad de inversión, donde los únicos que no pierden son los bancos e inmobiliarias, es un derecho que debe ser reconquistado a toda costa.

Nuestra generación no solo vive en incertidumbre de su futuro laboral, pues al no tener derechos laborales no tenemos estabilidad, sino, que nuestros salarios son totalmente insuficientes para aspirar a algo más que consumir algunos bienes, sin poder hacernos de un patrimonio para el futuro.

Por lo que urge que un plan de vivienda popular sea llevado adelante, dicho plan de viviendo debe ser gestionado por nosotros, acabando con el multimillonario negocio inmobiliario, que vende a sobreprecio espacios reducidísimos y de mala calidad. Esto dando créditos accesibles y aumentando el salario de acuerdo con el precio de la canasta familiar.

Lo que para los bancos son nuevos horizontes a lo que nos tenemos que acostumbrar, para nosotros es una vida de penurias, con salarios que alcanzan para menos que los salarios de nuestras madres y padres. El mensaje de fondo es que no esperemos nada, y no en efecto de ellos no hay que esperar algo, pero tampoco nos resignemos al futuro que quieren para nuestra generación.




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