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Red Internacional

López Gatell junto a Delfina Gómez aseguraron que las escuelas no son focos de contagio. Sin embargo, frente al aumento de casos positivos entre niños, niñas y adolescentes, las autoridades educativas ocultan las cifras de alumnos y alumnas, así como de docentes enfermos en las escuelas.

Sulem Estrada, maestra de secundariaAgrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Miércoles 19 de enero | 13:16

Desde el reinicio de clases, luego de las vacaciones decembrinas, la asistencia a clases presenciales ha bajado considerablemente. En los hechos, entre contagios de maestros, de alumnos y de familiares, las escuelas no están funcionando al 100 % pese a las intenciones del gobierno y las autoridades educativas de mantenerlas abiertas pase lo que pase.

Hasta hoy, por ejemplo, 305 escuelas -en su mayoría primarias- regresaron a distancia en la CDMX luego de que se registraron al menos 656 contagios de docentes entre el 11 y el 13 de enero, según datos de la CNTE.

López Gatell asegura que mantener las escuelas abiertas no es riesgoso, sin embargo, las y los maestros que estamos ahí diariamente, sabemos que no es así. Ocultamiento de contagios, falta de insumos, nula atención médica y psicológica por parte de especialistas a las niñas y niños y un largo etcétera son para nosotros el pan de cada día.

¿Cuáles son las condiciones de las escuelas?

Desde la reapertura de las instituciones educativas hemos denunciado que el gobierno no las dotó de insumos para garantizar la salud y la vida de las comunidades escolares. Las escuelas se encuentran en un deterioro cada vez mayor. Muchas no cuentan con servicios básicos como agua y sanitarios, mucho menos con ventilación adecuada o medidores de CO2.

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La mayoría de los niños, niñas y adolescentes acuden a la escuela con cubrebocas de tela, que se ha demostrado ineficaz como protección frente al contagio. El gasto de la utilización de mascarillas KN95 o mascarillas quirúrgicas desechables -que son las que ofrecen un mayor nivel de protección- es un lujo que la mayoría no puede permitirse.

Frente a un contagio, el “protocolo” de la SEP es avisar a la jurisdicción sanitaria y esperar indicaciones, las cuales varían de demarcación en demarcación y dependen de los materiales con los que los centros de salud cercanos a la escuela cuenten. Prácticamente en ningún caso se suspende la presencialidad (así haya varios casos confirmados) y, en la mayoría de las escuelas, tampoco se da aviso a la comunidad (docentes, trabajadores administrativos y madres y padres de familia).

Tampoco se cuenta con servicio médico en ninguna escuela, por lo que, si un alumno presenta síntomas, solamente se llama al padre o madre de familia y son ellos quienes deben acudir al médico, hacer la prueba al alumno o alumna y dar aviso a la escuela de los resultados. Muchas familias no pueden afrontar los gastos que esto implica y no asisten al médico, simplemente esperan a que los síntomas cedan -en los casos menos graves- y vuelven a la escuela sin certeza de si estuvieron contagiados o no. Esto, aunado a la política de ocultamiento de los contagios de la SEP, dificulta saber a ciencia cierta cuántos alumnos han resultado contagiados y darles el seguimiento adecuado.

Las y los docentes, alumnos, madres y padres de familia somos quienes hemos asumido los gastos de la reapertura de las escuelas, las dotamos de gel antibacterial, jabón, productos de limpieza, etc., y pese a ello, somos convidados de piedra en las decisiones sobre la seguridad y salud de la comunidad, pues, a pesar de que debería existir la figura del Comité Participativo de Salud Escolar, integrado por docentes, madres y padres de familia y autoridades de las escuelas, en la mayoría de las escuelas o no existe, o bien, no juega ningún rol en el seguimiento de la salud de la comunidad y mucho menos es consultado para la toma de decisiones.

Vacunación tardía para docentes, inexistente para alumnos

Otro factor importante para determinar si las escuelas son o no espacios seguros tiene que ver con la vacunación. Si bien el refuerzo de la vacuna para las y los maestros comenzó hace unos días -con bastante retraso pues desde noviembre la vacuna CanSino requería un refuerzo-, ésta se realizó con la vacuna Moderna -en la mayoría de los estados- sin un estudio previo de la efectividad que puede o no tener la combinación de ambas.

Más allá de esto, la población más vulnerable, considerando las nuevas variables del virus, es la que no cuenta con el esquema de vacunación completo o con ninguna dosis, como es el caso de nuestras alumnas y alumnos.

Aunque López Gatell continúa desestimando la gravedad de los contagios de niños, niñas y adolescentes, la realidad es que éstos van en aumento y, según datos de la Secretaría de Salud dados a conocer por el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, los contagios en este sector de la población suman ya 60,928 y 613 muertes.

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Bajo estas condiciones es totalmente irresponsable afirmar que las escuelas no son espacios de riesgo de contagio y que es necesario que todos continúen en la presencialidad. Estas afirmaciones por parte del gobierno de la 4T y las autoridades sanitarias y educativas responden a dar continuidad a una política sanitaria que busca continuar privilegiando las ganancias de los grandes empresarios por encima de la salud y la vida.

Frente al aumento de casos positivos entre niñas, niños y adolescentes que estamos presenciando en las escuelas exigimos al gobierno y la SEP que transparenten la situación de contagios al interior de las instituciones educativas, así como la vacunación inmediata de nuestros alumnos y alumnas para evitar que continúe poniéndose en riesgo su vida.

Es necesario que las y los docentes, madres y padres de familia nos unamos y organicemos para enfrentar la situación. Exijamos al SNTE que convoque asambleas en las escuelas para que podamos decidir democráticamente qué hacer. Sabemos que los charros están subordinados al gobierno de la 4T -como otrora lo estuvieron a los gobiernos priistas y panistas- y no están dispuestos a escucharnos, por eso urge democratizar nuestro sindicato, escuela por escuela, zona por zona, para ponerlo al servicio de nuestras demandas.

Asimismo, es indispensable que la CNTE convoque ya a todos los maestros y maestras del país para generar un plan de lucha unificado que enfrente el ataque a la educación pública, a nuestros derechos laborales y a nuestro derecho a la salud.

Las maestras y maestros del Movimiento Nacional por un Regreso Seguro a Clases, junto a distintas organizaciones, realizaremos una conferencia de prensa este jueves 20 de enero a las 4 pm, en las puertas de la Secretaría de Educación Pública, para dar a conocer la realidad que estamos enfrentando. Asiste y apóyanos difundiendo la invitación.




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