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Red Internacional

10.6 millones de trabajadores no cuentan con un contrato, lo cual es el primer paso a la precarización.

Lunes 29 de agosto | 15:12

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), al segundo trimestre de este año, en México hay 39.2 millones de trabajadores formales. De este total, cuatro de cada 10 trabajadores carecen de un documento por escrito en el que conste la relación laboral.

Otra cuestión importante que destaca el INEGI es que, del total de 16.6 millones de trabajadores sin contrato escrito, 10.6 millones corresponden a hombres y casi 6 millones son mujeres.

Lo anterior equivale a no contar con un documento que acredite la relación laboral, lo cual representa un obstáculo en el ejercicio de los derechos laborales, sobre todo en caso de acceso a la justicia laboral para hacerle frente a un despido injustificado, acceso a la seguridad, hacer valer una incapacidad, un accidente laboral, entre otros.

El INEGI identifica cerca de 16.9 millones de personas remuneradas y subordinadas que no tienen seguridad social y 13.5 millones de trabajadores y trabajadoras no cuentan con prestaciones de ley, entre las cuales se contemplan acceso a un crédito hipotecario, aguinaldo, vacaciones, prima vacacional y prima de utilidad.

Los sectores en los cuales labora la mayoría de las personas que se encuentran en estas condiciones son micronegocios, así como pequeñas, medianas y grandes empresas.

Respecto al contrato individual de trabajo, independientemente del nombre, según la Ley Federal del Trabajo (artículo 20), consiste en aquel por virtud del cual una persona se obliga a prestar a otra un trabajo personal subordinado, mediante el pago de un salario, lo que da origen a una relación laboral.

Por otra parte, el artículo 21 de esta Ley señala que se presume la existencia del contrato y de la relación de trabajo entre el que presta un trabajo personal y el que lo recibe.

Negativa de contrato: primer paso de la precarización laboral

El no contar con un contrato implica una negativa de derechos laborales y resulta la primera forma en que se va precarizando a las y los trabajadores. Pero a pesar de lo señalado por la legislación, tanto el propio gobierno como las patronales han creado figuras para negar todos los derechos laborales, como ha ocurrido con la figura de becarios en los programas sociales, por lo que les niega un contrato laboral.

Las cifras del INEGI dejan fuera a trabajadores con distintas formas de contratación como subcontratados, por prestaciones de servicios, así como a las y los trabajadores del sector informal.

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A pesar de lo establecido por la legislación, las supuestas inspecciones de trabajo y los procedimientos legales, una vez que no se cuenta con contrato y a pesar de cumplir los requisitos de una relación laboral, cuando un trabajador pretende ejercer sus derechos, le son negados. Esto quiere decir que hay toda una política de precarización que comienza por no dar certeza de los derechos laborales, puesto que implican recursos que la patronal no quiere perder, porque se los apropia como parte de sus ganancias. Mientras que el gobierno se ahorra el presupuesto que debe corresponder a salarios y prestaciones de trabajadores estatales.

Por ello, ante la negativa de derechos laborales, es de suma importancia que las y los trabajadores nos organicemos en nuestros centros de trabajo, de manera independiente de las patronales y el gobierno, contra la precarización y en la exigencia de nuestro reconocimiento y plenos derechos laborales.




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