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Red Internacional

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México ha estado presionando para que se ponga fin a la asistencia escalonada a las escuelas y que todos los alumnos vayan de manera simultánea.

Maestro Arturo Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Jueves 24 de marzo | 20:20

Su llamado se basa en que van más de dos semanas con el semáforo epidemiológico en verde en la capital del país y en que se ha vacunado a gran parte de la población contra el Covid-19.

Recordemos que, originalmente, la SEP planteaba como parte de las condiciones para volver a las clases presenciales que el semáforo estuviera en verde y que se haría con horarios alternados.

La primera condición se eliminó cuando, al poner por delante intereses políticos y empresariales, el gobierno de la 4T declaró a la educación como sector “esencial”, por lo que, desde que se impusieron el 30 de agosto, hemos estado en clases presenciales incluso con semáforo rojo.

Sheinbaum ahora insiste en desechar la segunda condición sin importar la continuidad de la pandemia, cuando no pueden descartarse nuevos repuntes –como está ocurriendo en China y otros países- más allá de la tendencia a la disminución de contagios y fallecimientos observada en México en las últimas semanas, que además no es uniforme ni lineal.

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¿Adiós a Susana Distancia?

Como es sabido, el hacinamiento en las escuelas públicas es una constante en la capital del país, por lo que la asistencia diaria de todo el alumnado haría imposible preservar la sana distancia, una de las medidas establecidas por la SEP –aunque totalmente insuficientes- para el regreso a clases presenciales.

Pero como lo muestra la foto de Proceso que encabeza esta nota, para Claudia Sheinbaum la sana distancia es algo de lo que también se puede prescindir. De hecho, en varias escuelas los directivos ya impusieron el aforo completo, sin ningún tipo de consulta a la comunidad escolar.

Todo lo anterior cuando, hasta el momento, no se han garantizado desde el Estado condiciones sanitarias realmente seguras en las escuelas. Lo que no ha suscitado ni una mínima respuesta de los dirigentes burocráticos (charros) del SNTE, que avalan incondicionalmente la política oficial.

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Por otra parte, Sheinbaum parece olvidar -o quiere que olvidemos- que nuestras alumnas y alumnos no sólo no han sido vacunados, sino que ni siquiera se les contempla en el plan nacional de vacunación, lo que les convierte en un sector más vulnerable ante posibles contagios.

En su visita del martes pasado a la primaria “Dr. Belisario Domínguez”, en la colonia Guerrero, la mandataria señaló, respecto al aforo completo, que “no necesariamente es un asunto de la SEP o de la Autoridad Educativa, sino a veces es de cada Consejo Técnico de las escuelas (CTE)”. Hagamos pues efectivo el comentario y el próximo viernes, en las juntas de CTE, sometamos la cuestión a la decisión de la mayoría, democráticamente.

Generemos también espacios de diálogo con madres y padres de familia en donde podamos plantear por qué consideramos que aún no estamos en condiciones para volver a los grupos completos.

Es buen momento, además, para abrir la discusión respecto al hacinamiento en las escuelas, que hace no sólo a los riesgos para la salud en el contexto de la pandemia, o por ejemplo a la seguridad de la comunidad en caso se sismo, sino también a las condiciones pedagógicas para el aprendizaje y la enseñanza.

Se trata de un problema de fondo que se arrastra desde hace décadas en la educación pública y cuya solución pasa por la reapertura de turnos vespertinos y la construcción de más escuelas, a partir de un aumento sustancial al presupuesto educativo, lo cual requiere de la unidad y la movilización del magisterio, junto a madres y padres de familia.

Lamentablemente, la dirección de la CNTE -que en sexenios pasados fue un referente para el magisterio combativo-, no ha convocado a ningún plan de lucha unitario para enfrentar esta nueva imposición, por lo que parece dispuesta a dejarla pasar como ha hecho ante otras medidas del gobierno de la 4T.

Desde la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase, invitamos a todas las compañeras y compañeros docentes, madres y padres de familia, que no quieren resignarse ante más degradación de la educación pública, a organizarnos y a discutir cómo dar juntos esta pelea. Contáctanos.




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