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Sembrando Vida no es un programa ambiental

Sembrando Vida es una de las grandes apuestas en política ambiental de la 4T, sin embargo está lejos de ser una solución. El objetivo no es cuidar los bosques, sino generar apoyos gubernamentales que no tienen nada que ver con el buen manejo forestal.

Axomalli Villanueva

@1quiahuitl

Lunes 19 de abril | 20:49

Sembrando Vida fue presentado a finales de 2018 como uno de los programas gubernamentales para combatir la pobreza en regiones campesinas y cuenta con uno de los presupuestos más grandes con 27 mil millones de pesos (MDP) en el 2021. El programa ofrece un apoyo de 5 mil pesos a cambio de sembrar árboles frutales en terreros vacíos de hasta 2.5 hectáreas.

En la conferencia matutina de este lunes, López Obrador reiteró que este programa será beneficioso para el medio ambiente y ayudará a combatir el cambio climático, por tanto, se lo propondrá a su homólogo Joe Biden para expandirlo a Centroamérica, como medida para atacar las causas de la migración.

El titular de la Secretaría de Bienestar, Javier May Rodríguez, dijo que Sembrando Vida es el programa de reforestación más grande del mundo debido a que tiene una producción de 618 millones de plantas y árboles maderables y frutales de diversas especies.

A pesar de esto, El Instituto de Recursos Mundiales (WRI) alertó que esta iniciativa está relacionada con la pérdida de 72,830 hectáreas de pérdida de bosques en 2019, las pérdidas se concentran en 22 municipios del país y en regiones vulnerables al cambio climático y de gran biodiversidad de Chiapas, Tabasco, Veracruz, Yucatán, Quintana Roo y Campeche.

A su vez, organizaciones ambientalistas y expertos en materia forestal han señalado desde el 2019 que Sembrando Vida no tiene como objetivo prioritario la restauración forestal y tampoco la reforestación, sino que se enfoca en la productividad de la tierra. Por tanto no puede ser considerado como una política ambiental en México, uno de los 10 países con más altos niveles de deforestación, según la ONG Forest Watch.

Astrid Puentes, Codirectora Ejecutiva de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA) indicó que hay una gran tendencia en Latinoamérica de incluir el extractivismo como una manera necesaria para el crecimiento económico, para rescatar a las economías. A esto se le suma programas como Sembrando Vida, que desafortunadamente ha incentivado más la deforestación, ya que se arrasan con zonas de vegetación nativa para ganar terrenos de siembra.

Producción comunal y aumento de la deforestación

Comunidades originarias del sureste del país han denunciado los intereses de terratenientes para obtener beneficios de este programa, como es el caso de Zongolica, Veracruz, donde en 2019 se quemaron 400 hectáreas arboladas para obtener el apoyo gubernamental. Otra denuncia vino por parte del director de la Reserva de la Biosfera “La Sepultura”, Omar Gabriel Gordillo Solís, advirtió de los incendios que se salen de control por el mismo motivo.

Otra de las principales alertas es la falta de una política clara de cuidado a la biodiversidad, así como de prevención frente al monocultivo. No parece haber una política de innovación agrícola que tienda, por ejemplo, a la permacultura o a una agricultura ambientalista, al mismo tiempo tampoco existe el interés en conservar las formas de producción agropecuaria de las comunidades originarias.

Por ejemplo, se fomenta la parcelización de tierras y bosques comunales, ya que el requisito de inscripción por campesino es tener título individual de 2.5 hectáreas. Esto significa que los ejidos les ceden bienes comunales a los campesinos individuales, pero no reciben ninguna ayuda aparte de sus 5 mil pesos mensuales, un ingreso que está lejos de cubrir la canasta básica. Por eso, el programa debilita la institución comunal.

Esto lo han denunciado reiteradamente las organizaciones campesinas pertenecientes al EZLN, quienes alertan sobre esta política de individuación de las tierras comunales, que atenta con las prácticas comunitarias. Es por eso que una quinta parte de los recursos de Sembrando Vida van dirigidos a Chiapas, donde también existen intereses empresariales para desarrollos de megaproyectos.

Se puede concluir que más que una política ambiental este programa tiene como vocación de fomentar el empleo precario en el campo. Por eso ha sido presentado como una gran solución a la crisis migratoria de Centroamérica, sin embargo las decisiones de qué se debe de sembrar están gobernadas por criterios agrocomerciales, ya que esta manejado tanto por las Secretarías de Bienestar y de la Defensa.

Más allá de la desfinanciación de programas y fideicomisos ambientales que se han dado por años, la propuesta de la 4T dista mucho de ser una solución para los problemas del campo y de recuperación y conservación de ecosistemas en México, es necesario un plan de reforestación debe tener como norte medidas que mitiguen el impacto ambiental de las actividades productivas, que atienda tanto a restablecer el equilibrio del medio ambiente como a las necesidades de la población.

Son las y los trabajadores del campo junto con las comunidades quienes deben definir qué sembrar, en función de las necesidades sociales, no los ganancias de los agronegocios y las madereras.






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