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Red Internacional

Reforma Energética. Seguimos sin saber, ¿qué pasó en el complejo Pajaritos?

A casi un mes del crimen industrial en Pajaritos, la fiscalía local aún no sabe la causa de la explosión en el complejo petroquímico. 32 trabajadores muertos, 140 heridos y aun no sabemos nada, ¿por qué?

Viernes 13 de mayo de 2016 | 02:34

El pasado 20 de abril una tragedia inundó los medios de comunicación, la explosión de la planta petroquímica Pajaritos en Veracruz, dejó 32 trabajadores muertos y 140 heridos.

Sin embargo, a casi un mes de la explosión no se ha clarificado la causa de ésta. Mientras la fiscalía local asegura que no se han podido revisar toda la evidencia recogida por los peritos, los familiares de los muertos, los trabajadores heridos e incluso aquellos que salieron con vida pagan las consecuencias de la tragedia.

Y es que más allá de los análisis forenses y periciales que pudieran determinar la causa exacta de la explosión en el complejo, es el abandono de Petróleos Mexicanos (Pemex) lo que está poniendo en riesgo la vida de sus trabajadoras y trabajadores.

Los trabajadores petroleros denuncian desde hace tiempo que a partir de la implementación de la reforma energética y los recortes al presupuesto, se ha agravado la situación de abandono en la que se encuentran muchos centros de trabajo, sobre todo en el área de mantenimiento. Esto ha traído consecuencias graves, pues no sólo es en el complejo de Pajaritos donde se han visto explosiones, incluso los trabajadores aseguran que ya se veía venir un accidente, y que por lo menos hay 6 refinerías más donde existen grandes riesgos, una de ellas la de Minatitlán también en el estado de Veracruz.

Reforma energética, una de las culpables

Si bien, el gobierno federal ha divulgado que la reforma energética tendrá exitosas consecuencias para la economía mexicana, lo que hoy podemos ver en tierra es el abandono de Pemex, y el ataque a las condiciones laborales de los trabajadores como principal consecuencia de dicha reforma.

Los recortes al presupuesto de la empresa se han desahogado en el mantenimiento de los complejos, Pemex lo sabe y sabe el riesgo que corren los trabajadores al ir a sus centros de trabajo. Sin embargo, la política de abandono se mantiene, pues a las ganancias de los empresarios es lo que mejor conviene.

Empresarios como Garza Cantú se hacen millonarios a costa de los trabajadores petroleros. Sin embargo, ante el crimen industrial no hay respuesta contundente, o hay culpables y no hay ningún castigo a aquellos que a sabiendas de estas condiciones exigían a los trabajadores mayor productividad.

Las consecuencias

Son las familias de los trabajadores muertos, los trabajadores heridos y aquellos que lograron salir con vida los que hoy pagan el abandono de Pemex. Los trabajadores que murieron, los heridos y los que sobrevivieron no sólo se mantenían laborando bajo condiciones deplorables, sino que tampoco se les reconocía como trabajadores de Pemex, ninguno de ellos era sindicalizado, lo que para la empresa sirvió para lavarse las manos.

Hasta la fecha los trabajadores que lograron sobrevivir a la tragedia no han podido solucionar su condición laboral, Rech Construcciones, una de las empresas que los subcontrata, no los dejó trabajar aun cuando ellos se presentaron al día siguiente de la explosión. No han recibido ningún tipo de liquidación o indemnización y tampoco los han dejado trabajar, a pesar de que su contrato vencería hasta el próximo 31 de diciembre.

Los trabajadores han exigido junto con sus compañeros sindicalizados su reincorporación al trabajo o en dado caso la liquidación correspondiente. No obstante, al acudir a Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet), los trabajadores aseguran que dicha institución protege a los dueños de la empresa, pues los han incitado a aceptar liquidaciones que van de los dos mil a los siete mil pesos por trabajador.

Solidaridad de clase

Es indignante. Mientras el gobierno federal avanza con sus reformas estructurales y pisotea los derechos de los trabajadores en favor de las ganancias de los patrones, es la clase obrera la que pone los muertos y los heridos, los presos y su trabajo para garantizar sus objetivos.

Los maestros, los mineros, los petroleros, los telefonistas, los universitarios, los de la maquila…; a últimas fechas es evidente que el ataque a los derechos de los trabajadores es generalizado, mientras los maestros luchan contra la reforma educativa y miles de despidos consecuencia de la evaluación punitiva, vemos trabajadores petroleros morir por la reforma energética, aumentar los impuestos al salario de los telefonistas y recortar los derechos como la jubilación para los trabajadores universitarios.

La exigencia por el esclarecimiento de la explosión en Pajaritos y el reconocimiento de los derechos de los trabajadores que se mantienen vivos pero que trabajan en condiciones inaceptables se suma a las exigencias de los cientos de miles de trabajadores que hoy ven sus condiciones de vida empeorar cada día.

Se hace necesaria y cada vez más urgente la movilización nacional, que encabecen los sectores que hoy se encuentran en lucha y que retome como una de sus demandas la justicia para los trabajadores petroleros y la denuncia de lo que hoy provoca la reforma energética. Que sean los maestros, los petroleros y demás organizaciones obreras las que encabecen un gran movimiento nacional, que vaya contra las reformas estructurales y se ligue con los movimientos de mujeres, estudiantiles y de los padres de desaparecidos para tomar fuerza y así juntos vayamos a un gran paro nacional.


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