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Red Internacional

General Motors. “Se va a ir la empresa”: Las mentiras patronales contra los trabajadores

Las mentiras y el chantaje por parte de los patrones cuando las y los trabajadores se organizan son algunas de sus tácticas para presionarnos.

Miércoles 28 de septiembre | 14:57

La frase “se va a ir la empresa” no nos es ajena a muchos trabajadores. No importa desde qué parte de Latinoamérica estés leyendo esta nota. Esta frase es utilizada para amedrentar cualquier síntoma de despertar obrero, acompañada de alguna frase relacionada a lo que esté ocurriendo en el centro de trabajo.

Las empresas buscan amedrentar a las y los trabajadores con la idea de que van a tomar hasta el último tornillo y se irán a buscar a otro país en dónde establecerse. “Si se cambian de sindicato, se va a ir la empresa”; “si no detienen las protestas, se va a ir la empresa”: “si siguen así, se va a ir la empresa”.

En México, a partir del Tratado de Libre Comercio, la relación económica y cercanía geográfica a los Estados Unidos facilitó la instalación en nuestro país de cientos de empresas estadounidenses trasnacionales en los últimos años. Las pésimas condiciones laborales y el bajísimo salario que garantiza México han atraído a empresas de otros países también, convirtiendo a México en un centro de mano de obra barata.

En el caso de algunas industrias como la automotriz, la mano de obra que ofrece México es calificada y con reconocimientos internacionales, pero con un salario de miseria. De esta manera el país funciona como atractor de empresas mundiales que buscan ensanchar sus ganancias a costa de la baja paga de salarios.

El ejemplo de General Motors Silao

Es así que cuando los trabajadores se organizan, por pequeña que sea la intención, los patrones comienzan una campaña para tratar de detener el proceso organizativo, valiéndose de distintos métodos: chantajes, mentiras, amedrentamiento, acoso, despidos y hasta amenazas de muerte, son algunas de las tácticas empresariales para garantizar su ganancia a costa de la miseria de millones.

Un claro ejemplo de esto se puede encontrar en el proceso sindical de General Motors Silao, en donde la amenaza de llevarse la planta intentó varias veces ser factor para que miles no votaran por un cambio de representación sindical.

Para tomar como referencia una fecha exacta, ubicamos la fecha donde empezaron nuestros despidos en la organización Generando Movimiento. Fue un 19 de septiembre del 2019, además agregamos una reflexión sobre en donde quedó la lucha.

Muchos luchamos con la ilusión de que sacando a CTM las cosas mejorarían. Durante el proceso aparecieron las amenazas de la planta de irse de México, en complot con los charros y la gente de confianza, quienes nos hostigaban constantemente con esta amenaza y con sus también famosas frases de “Si no te gusta, renuncia”; “El west hall (centro de capacitación) está lleno de gente”; “Afuera está peor, por si quieres buscarle”; “¿puedes o no puedes?"; “Puedes o le hablo a los de limpieza” (comparando y denigrando, a nuestros compañeros que tienen el mismo valor como trabajadores).

De estas y muchas otras frases tan denigrantes para el trabajador se valen los charros y personal de confianza (voceros de los patrones), para mantenernos en una opresión y provocar profundo estrés, haciendo sentir que los trabajadores no podemos.

La empresa nos hace estas amenazas de modo que cuando estamos solos nos intimida y nos hace pensar que lo mejor es estar sometidos a la manera actual. Pero los trabajadores tenemos métodos propios para defendernos, uno de ellos es el sindicato.

¿Qué es y para qué nos sirve a los trabajadores un sindicato?

El sindicato funciona como una organización de los trabajadores reconocida por el gobierno y el patrón que debe de tener como objetivo principal los intereses de la mayoría. Actualmente, numerosos sindicatos actúan o defendiendo a la empresa o por intereses de pocas personas sin escuchar al conjunto de la base trabajadora y negándose a hacer asambleas.

Las asambleas son espacios en donde todos las y los trabajadores pueden expresarse libremente con derecho a voz y voto, para que sus ideas sean escuchadas y así tomar decisiones que la mayoría considere de interés general. Los órganos del sindicato, como el comité general, deben ejecutar las decisiones de las mayorías.

Con la reforma laboral actual se intenta convencer de que la figura de comités ejecutivos, subordinados al gobierno, son la mejor opción para los trabajadores. Pero los intereses del gobierno y de los trabajadores son distintos.

La Secretaría del Trabajo, encabezada actualmente por María Luisa Alcalde, anunció la reforma como una vía para la democratización, pero ha guardado silencio ante las jornadas ilegales demás de 8 horas o ante los miserables aumentos salariales que se han dado de 5% 8%, 6% o el 11%.

En los términos actuales, la vida sindical es reducida únicamente a ir a votar, como si se tratara de democracia electoral. Pero la vida de los trabajadores no es solo ir a la urna, sino una constante lucha por defender sus intereses y derechos a través de la organización entre compañeros y compañeras de línea.

Ya sea por la vía del sindicalismo alternativo, como pasó en GM Silao, o por la recuperación sindical como se intenta en Mazda Salamanca, la auto organización debe de ser la guía y la base para echar a charros y burócratas, para poner los sindicatos al servicio de la base trabajadora y defenderse de las mentiras de patrones y amenazas.

La democracia obrera no viene de las urnas del gobierno, se encuentra en las asambleas y en la autoorganización independiente de las y los trabajadores en defensa de sus derechos y conquistas.


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