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Red Internacional

La reactivación económica está permitiendo una recuperación del empleo. Sin embargo, predominan los empleos precarios, por lo que hay que preguntarse ¿qué condiciones de vida y trabajo representan para los trabajadores?

Miércoles 24 de noviembre | 21:41

La crisis económica internacional, agravada por la pandemia de Covid-19, fue descargada contra los trabajadores, ya que, durante el momento más crítico, cuando estaban decretados los semáforos rojos, el desempleo creció dramáticamente. En ese momento, en México se perdieron alrededor de 12 millones de puestos de trabajo, entre el sector formal e informal.

Ahora, con la reactivación de la economía, después de la reapertura, se ve una importante recuperación en este rubro, pero ¿en qué condiciones? En el tercer trimestre del año, el país tuvo 55.8 millones de personas ocupadas, es decir hubo 777 mil 780 empleos más con respecto al mismo periodo del año pasado.

Sin embargo, de cada diez trabajos, nueve se ofertaron en la economía informal. Para observarlo hay que remitirse a los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), específicamente a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, que en el periodo de referencia nos indica que en el país se crearon 682 mil 760 plazas en unidades económicas no registradas y/o sin prestaciones laborales.

El 87.8% de los nuevos empleos son completamente precarios, es decir, sin prestaciones, ni estabilidad laboral, ni vacaciones pagadas o sindicalización, una condición que propicia que los trabajadores tengan salarios miserables, sean “contratados” solo por seis meses o hasta un mes, negándoles el derecho a la antigüedad y, por lo tanto, a la jubilación.

Sólo el restante 12.2% de los nuevos empleos, los cuales suman 95 mil 20 plazas, son formales, lo que implica que las empresas que los solicitaron tienen a sus asalariados inscritos al seguro social, aunque hay que apuntar que ellos tampoco se escapan de padecer los efectos de la precarización. Porque puestos laborales con condiciones dignas hay muy pocos, pues predominan los esquemas de contratación precarios como la subcontratación, por servicios profesionales, becarios, etc.

Clase trabajadora precarizada

Si seguimos con las cifras podemos observar con mayor amplitud el fenómeno, ya que la población laborante ocupada en la informalidad es de 31.4 millones de personas, mientras que 24.4 millones hay ocupadas en la formalidad. Así, más de la mitad están por fuera de los sistemas de seguridad social. Ya que sólo 21.2 millones de trabajadores, que representan el 55.9% del total, cuentan con instituciones de salud como prestación por su trabajo.

A esto se suma la desigualdad y discriminación de género, que se expresa en que mientras la recuperación del empleo ha sido mayor para los hombres, alcanzando 725 mil 247 plazas desde el primer trimestre de 2021, para las mujeres sólo ha sido de 52 mil 533.

En cuanto a los niveles salariales, el Inegi dio cuenta de que, en el periodo mencionado, se dio un incremento de un millón 417 mil 808 plazas cuyo ingreso es de máximo dos salarios mínimos, es decir, de 8 mil 502 pesos mensuales en el mejor de los casos. Mientras que se presentó una destrucción neta de un millón 639 mil 39 empleos de personas con un salario superior a este umbral, lo que implica que ahora los trabajadores mexicanos ganan en promedio menos dinero. Además, las personas que se reportan sin ingresos aumentaron en 471 mil 232 personas durante este periodo. A eso se suma el incremento de la inflación, la más alta en los últimos cuatro años, que merma terriblemente el ingreso promedio de los asalariados, que se potenciará por la presión devaluatoria sobre el peso, que encarecerá muchos productos provenientes del extranjero.

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Así, en México hay 37.9 millones de trabajadores remunerados, la mayoría de ellos (16.1 millones) gana de uno a dos salarios mínimos, cifra que ya comentamos arriba; 8 millones sólo un salario mínimo (4,251 pesos al mes); 5.5 millones gana de tres a cinco salarios mínimos; 2.5 millones obtiene de tres a cinco salarios mínimos. Sólo 858 mil ganan arriba de los cinco salarios mínimos. En otras palabras, apenas una minoría de la población laborante puede acceder a un sueldo que cubra todas sus necesidades.

Explotación capitalista

La crisis económica y social acentuada por la pandemia ha sacado a relucir el funcionamiento del capitalismo a nivel internacional, degradante para el pueblo laborioso, pues es necesario aclarar que esto que están padeciendo los trabajadores mexicanos no es exclusivo de nuestro país. En realidad, se está presentando en todo el mundo, por lo que las cifras aquí analizadas representan sólo la forma particular en la que la explotación capitalista se manifiesta en México, que no ha sido cuestionada por ningún gobierno defensor de los intereses de los empresarios, incluyendo al de la 4T.

En otras palabras, para producir riqueza se requiere emplear a millones de trabajadores, para que las industrias manufactureras (como la construcción de automóviles o la extracción de petróleo) o de servicios (como los call centers o los supermercados) puedan funcionar, así, la degradación de las condiciones de vida de la clase obrera, es producto de que los empresarios descargan los estragos de la crisis sobre sus empleados para conservar sus ganancias. Esto, con la colaboración del régimen y los gobiernos de turno. Ya que efectivamente hay cierta recuperación económica, pero los trabajadores no se benefician de ella, a pesar de que es con su esfuerzo como se produce.

Hay que exigirle a los sindicatos, que dicen defender los derechos de los trabajadores, unirse y movilizarse para recuperar los derechos laborales -incorporando a las organizaciones obreras a todas y todos los trabajadores- y conquistar salarios que alcancen. Esto implica luchar por un aumento salarial de emergencia de acuerdo a la canasta básica, y que se incremente de acuerdo a la inflación.




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