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Red Internacional

En una conferencia de prensa celebrada recientemente el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. dio a conocer las propuestas de modelos para el nuevo muro fronterizo, además de dar los nombres de las cuatro empresas candidatas a construirlo

Jesús PeguerosEstudiante de la Facultad de Economía de la UNAM | @DemoPegueros

Sábado 2 de septiembre de 2017 | 14:27

El pasado jueves 30 de septiembre a través de una conferencia convocada por el Departamento de Seguridad Nacional se dio a conocer el prototipo así como algunas de las características principales que debe tener el mismo. En voz de Roland Vitiello, titular de la oficina de Protección Fronteriza, mencionó además los nombres de las cuatro empresas que son candidatas para impulsar la obras.

A falta de avances en varias de sus propuestas políticas y aun cuando la aprobación del presupuesto todavía no se ha dado, Trump intenta materializar lo que fue la principal campaña del actual presidente y una de las medidas más agresivas contra la población mexicana y centroamericana.

Vitiello comentó que no se tratará de una sola estructura sino de dos muros cuya intención es que se extiendan en todos los espacios donde actualmente no existe una división física, además de que se reforzarán los sitios donde actualmente ya existe tal muro. Se señaló que se trata de una primera valla, después de la cual seguirá una “zona neutral” de aproximadamente 35 metros y terminará con un segundo muro de alrededor de 10 metros de altura de cemento.

Dicha estructura además será reforzada con las “tecnología disponibles” como sensores, cámaras y no es de sorprender que vigilancia armada. Se trata de uno de los proyectos más agresivos que ha tenido la política estadounidense, la cual se traduce prácticamente en una “base militar” de 3,180 kilómetros de frontera que más que detener el flujo migratorio lo volverá mucho más violento y en el cual serán los propios migrantes los que paguen las consecuencias. En su gran mayoría expulsados de sus zonas de natalidad por proyectos imperialistas como las mineras, las instalaciones eólicas, es decir, por el propio el avance de las trasnacionales en el país; así como el narcotráfico.

Finalmente, se dio a conocer el nombre de las empresas que son candidatas llevar adelante las obras, las cuales son Caddell Construction (Alabama), Fisher Sand & Gravel (Arizona), Sterling Construction (Texas) y Yates & Sons Construction (Misisipi). Cínicamente se hizo hincapié en que, independientemente de quien gane el concurso, se dará prioridad a la “estética” del muro de Trump.

Esta conferencia a más de 200 días desde la asunción de Donald Trump sin duda es un paso adelante en la política agresiva impulsada por el mismo, aunque no sin contradicciones como es la discusión acerca del presupuesto, que en un primer momento estuvo considerado entre 10 y 15 mil millones de dólares (MDD) aunque las recientes declaraciones estiman que se trata de una cantidad superior a los 20 mil MDD, presupuesto que se discutirá la próxima semana en un ambiente bastante tenso entre los dos partidos hegemónicos del vecino país del norte.

Sin embargo, el propio retraso de esta “promesa” muestra las dificultades materiales y políticas que está enfrentando el gobierno en turno para llevarlas a cabo, cabe mencionar que aun con la propuesta de lineamientos generales no significa que ya estén por colocarse las primeras planchas de concreto armado, lo cual es propio reflejo de la situación actual.

Ésta se agrava por los destrozos ocasionados por el huracán Harvey en Texas han dado como resultado un estimado de 160 mil MDD de los costos de reparaciones, dinero que se tiene que tomar del presupuesto federal y que en el rubro de desastres naturales sólo tiene contemplados 3, 800 MDD, de donde Trump tenía la intención de desviar 1,000 MDD para iniciar su muro.

Trump puede ser capaz de priorizar los gastos para lanzar la construcción del muro aún por encima de la reconstrucción de las zonas devastadas por Harvey, pues para el sería una importante ganancia política si lo llevara a cabo. Pero el sentir de los parlamentarios republicanos es diferente y el próximo miércoles se reunirán con Trump para rediseñar los gastos y optar entre iniciar el muro o fortalecer la reconstrucción de Texas.

Los trabajadores de ambos lados de la frontera deben de repudiar este emblema de la hipocresía de los gobiernos mexicano y norteamericano que nada tiene que ver con los intereses de los trabajadores de América del Norte. Ante la enorme crisis económica estadounidense, los gobernantes al servicio de las grandes trasnacionales solo atinan a levantar muros para impedir que los parias de los países vecinos, sin hogar y sin sustento, generados por la misma política de dominación y saqueo imperialista, entren a su territorio con la esperanza de un “sueño americano” de mera sobrevivencia.

Los trabajadores y sectores oprimidos en ambos lados del rio Bravo, tienen que marchar unidos para enfrentar los estertores agónicos de un capitalismo imperialista que no puede garantizar el libre tránsito de la mano de obra internacional ni quiere que sus ciudadanos se impregnen del descontento social que puede colarse por sus fronteras.




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