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Red Internacional

Con base a los datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos, presentados por el gobierno de México, en el foro con los integrantes de la Conferencia Regional sobre Migración (CRM), se informó que, de las 569 mil 879 detenciones registradas en la frontera México-EEUU, entre octubre de 2020 y febrero de 2021, el 25 por ciento está compuesto de niñas, niños y adolescentes migrantes no acompañados.

Viernes 23 de abril | 21:54

Dentro de los múltiples problemáticas actuales y que más dañan la vida de las poblaciones humanas, resalta el tema del desplazamiento, la migración. Problemática o fenómeno que ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad, sin embargo, la explotación, la falta de oportunidades, el desempleo, la violencia, el despojo, la inseguridad y otros problemas propios del capitalismo han agravado la situación en las últimas décadas.

Para algunos la migración es un fenómeno, para otros es el ejercicio del derecho humano, de buscar una mejor calidad de vida. Sea un fenómeno social, o el ejercicio de un derecho la actividad es históricamente recurrente en el llamado Triángulo Norte de Centro América, con migrantes que en su mayoría proceden de Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y algunos otros de países sudamericanos. En años recientes, la región también se ha convertido en paso de migrantes extra continentales, procedentes de los continentes asiático y africano, todos buscan como destino final EEUU.

Así la migración ha seguido su incesante flujo en busca del llamado “sueño americano”. No obstante, en los últimos meses se han encendido las alarmas por la cantidad exorbitante de niños, adolescentes y menores de edad que por diferentes circunstancias han decido viajar sin la compañía de sus padres, es decir, migrar solos.

Con base a los datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos, presentados por el gobierno de México, en el foro con los integrantes de la Conferencia Regional sobre Migración (CRM), se informó que, de las 569 mil 879 detenciones registradas en la frontera México-EEUU, entre octubre de 2020 y febrero de 2021, el 25 por ciento está compuesto de niñas, niños y adolescentes migrantes no acompañados.

Las anteriores cifras indican que, un 8.5 por ciento del total de migrantes detenidos (casi 49 mil casos) corresponden a menores de edad que se desplazan sin acompañamiento. El número de niños que ha viajado bajo estas circunstancias es insólito y nuevo en los últimos años. Las casusas de dicho fenómeno, pueden ser muy diversas; pero, una muy clara es la descomposición social y desintegración familiar que propician las injusticias del sistema capitalista.

Dentro del “Foro de diálogo regional para el intercambio de experiencias y acciones de coordinación interinstitucional en la implementación de procesos de protección integral a niñas, niños y adolescentes en movilidad internacional” que se desarrolló este miércoles 21 y jueves 22 de abril, la institución presento el panorama del flujo de menores migrantes, en busca de estadísticas que permitan una toma de decisiones por consenso de las once naciones participantes.

De esta forma, desde el oficialismo y los gobiernos de las naciones inmiscuidas en la problemática de la migración se realizan estudios y se “busca encontrar soluciones”. Sin embargo, las causas y raíces de dicho contexto atienden a la desigualdad, la injusticia, la explotación y demás barbaridades que propicia el sistema capitalista que ante la crisis sanitaría mundial sigue defendiendo los intereses de una reducida élite y sus aliados identificados en los gobiernos locales de cada nación.

En realidad el problema es mucho mayor, puesto que los gobiernos inmiscuidos no presentan verdaderas soluciones para frenar este tipo de violencia hacia los niños, la violencia de que son víctimas en mayor medida los menores de edad, hijos de inmigrantes irregulares, es todavía un tema que por su dinámica arroja verdades a medias. Lo anterior es debido a que, gran parte de la violencia ejercida contra los niños desplazados permanece oculta por muchas razones.

Una de ellas es el miedo: muchos niños tienen miedo de denunciar los episodios de violencia que sufren. En numerosos casos los padres, que deberían proteger a sus hijos, permanecen en silencio si la violencia la ejerce su cónyuge u otro miembro de la familia, un miembro de la sociedad más poderoso que ellos como por ejemplo un jefe, un policía o un dirigente de la comunidad. Irregularidades y arbitrariedades que aunque a baja escala, son propias del injusto sistema económico-político actual que los obliga tomar decisiones tan drásticas como el migrar incluso sin sus padres.

Bajo este marco el gobierno federal se limita por una parte a presentar programas como Sembrando Vida, mientras pone a la Guardia Nacional a disposición de los designios el imperialismo estadounidense, mientras en Estados Unidos Joe Biden continua con una política de persecución y criminalización de los migrantes, nada nuevo bajo el gobierno demócrata.




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