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Red Internacional

A pesar de ser la mitad de la población y su valiosa contribución económica, las mujeres migrantes sufren duras condiciones laborales debido a su género, clase y la raza a la que pertenecen.

Viernes 28 de abril de 2017 | 22:12

Actualmente, las mujeres representan prácticamente la mitad de la población migrante en el mundo y en algunos países llegan hasta el 70 y el 80%. Son muchos los estudios que revelan el importante papel de las mujeres migrantes, tanto en sus lugares de origen como en las regiones a las que migran.

Sus aportes económicos por medio de las remesas, son más constantes y confiables que las de los hombres, además de que envían una mayor parte de sus salarios. La migración femenina genera fenómenos como las familias trasnacionales y las cadenas de cuidado entre mujeres, que más allá de las fronteras nacionales.

Según el Banco Mundial, México es el mayor expulsor de trabajadores migrantes del planeta: alrededor del 25% de la población migra hacia Estados Unidos. Cada vez son más mujeres las que deciden ir en busca de una mejor vida para ellas y sus familias. Tan sólo entre 2004 y 2005 cruzaron la frontera norte del país más de 340 mil mujeres. Cada día cruzan la frontera norte alrededor de 450 mujeres.

Al mismo tiempo, México es un gran receptor de migrantes de todo el mundo, la mayoría de origen centroamericano. Muchos de ellos son mujeres, que viven un inferno en su paso por México y la misma discriminación que viven las mexicanas en Estados Unidos.

Tan sólo en el estado de Chiapas hay más de 20 mil mujeres centroamericanas, la mayoría de ellas sin papeles que reconozcan sus derechos como trabajadoras y por lo tanto, realizan los trabajos más precarios, sin seguridad social y con salarios bajísimos.

Más abusos según la clase, género y raza

En la sociedad capitalista marcada por la desigualdad extrema -donde la clase política y empresarial posee la riqueza que produce el resto de la población-, las mujeres migrantes se enfrentan a las mayores dificultades debido a la condición de clase, género y la raza a la que pertenecen. Este sistema capitalista se apropia de las diferencias entre géneros, razas, lenguas, nacionalidades y etnias, para seguir perpetrando la dominación de una clase sobre otra.

El caso de mas mujeres es evidente. El salario promedio de las trabajadoras equivale al 70% de los varones por realizar las mismas actividades. Incluso las mujeres cumplimos con dobles –y hasta triples- jornadas en los centros de trabajo y en los hogares. En México el trabajo doméstico no remunerado por las empresas y el gobierno, representa el 24% del Producto Interno Bruto (PIB).

Para las mexicanas que migran hacia Estados Unidos, la situación no es más alentadora a pesar del llamado “sueño americano”. Al ser México una semi-colonia unida por múltiples vasos comunicantes al imperialismo estadounidense, la opresión hacia las y los migrantes se expresa más crudamente en términos culturales y también laborales.

Así lo demuestra el estudio Situación Migración México elaborado por BBVBA Bancomer, al señalar que los migrantes mexicanos en Estados Unidos tienen los salarios más bajos con respecto a otros grupos étnicos, a pesar de ser la comunidad migrante más numerosa de ese país. Según el estudio, los trabajadores centroamericanos ganan en promedio 1.2 veces más que los mexicanos; los sudamericanos1.5 veces más y los canadienses 2.7.

Desde un enfoque de género las diferencias se agudizan: los trabajadores mexicanos en el país del norte, tienen un salario promedio anual de 22 mil 550 dólares, mientras que el de las mujeres apenas llega a 10 mil dólares por año. Las migrantes mexicanas tienen los salarios más bajos de todas las comunidades étnicas.

Según el estudio, las trabajadoras centroamericanas tienen un ingreso 1.4 veces mayor que las mexicanas; las sudamericanas y caribeñas perciben el doble de ingresos y las migrantes de origen europeo, perciben un salario 2.7 veces superior al de las mexicanas.

¡Unidad de las mujeres y trabajadores, en ambos lados de la frontera!

Sin importar el género, raza, etnia o nacionalidad las trabajadoras de ambos lados del Río Bravo, formamos parte de la enorme clase obrera que día a día mueve los engranes de la potencia imperialista más grande del mundo.

En las mujeres jóvenes, jefas de familia, migrantes y trabajadoras es donde radica la fuerza para enfrentar los abusos de los empresarios, que generan enormes ganancias a costa de nuestras vidas, con el apoyo de los gobiernos de Peña Nieto y Donald Trump.

Apóyanos con tu firma aquí, para luchar por plenos derechos políticos y sindicales para migrantes, contra el muro de Trump y las deportaciones masivas. Te invitamos a conocer y apoyar la campaña lanzada desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas y el Movimiento de Trabajadores Socialistas.

¡SÚMATE CONTRA EL MURO Y LAS DEPORTACIONES!




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