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Red Internacional

La extrema sequía debido a la falta de lluvias está provocando una bajante histórica en el Río Paraná. La Laguna Paiva, ubicada a 40 kilómetros de la capital, "desapareció" dejando un paisaje completamente desértico.

Miércoles 12 de enero | Edición del día

En medio de la ola de calor, el Río Paraná volvió a bajar y registra la medición más baja en lo que va del siglo con 22 centímetros por debajo del cero. Consecuencia de esta situación crítica es la "desaparición" de la Laguna Paiva, ubicada a 40 kilómetros de la capital santafesina. La bajante y la falta de lluvias derivaron en que la laguna se seque por completo, dejando un paisaje desolador donde antes había un bañado hermoso.

Un desierto: así luce acualmente la Laguna Paiva.
Un desierto: así luce acualmente la Laguna Paiva.

Las perspectivas frente a esta situación gravísima no son alentadoras. En su último informe el Instituto Nacional del Agua (INA) indicó que "la tendencia climática al 31 de marzo de 2022 es desfavorable" y señaló que "los niveles fluviales continuarán en la franja de aguas bajas".

La bajante histórica, producto de la crisis climática, provoca cambios drásticos en la vida ambiental afectando a la flora y la fauna del lugar, y también enormes consecuencias para todas las actividades que allí se desarrollan.

En medio de una ola de calor extrema que promete registrar temperaturas elevadísimas este jueves y viernes, algunos especialistas aseguran que estas se darán cada vez con más frecuencia como consecuencia de la crisis climática. La deforestación y los incendios, algo que se ha repetido en muchas provincias del país en este 2022, agravan la situación. La sequía de la Laguna Paiva es una advertencia más de la gravedad de la situación, y de la necesidad de tomar medidas urgentes.




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