Sociedad

EDUCACIÓN PRIVADA

Rescate del negocio de la educación privada a costa de la vida de alumnos y docentes

La Asociación Nacional de Escuelas Particulares asegura que más de 300 escuelas privadas en todo el país regresaron a clases presenciales. ¿Esta medida es un rescate al negocio de la educación privada?

Jueves 4 de marzo

La semana pasada en conferencia de prensa Alfredo Villar Jiménez presidente de la Asociación de Escuelas Particulares (ANEP) anunció que las 8 mil 190 escuelas que conforman su cartera de clientes, incorporadas a la SEP, regresarán a clases presenciales a partir del 1 de marzo del año en curso sin importar que aún se contemplan entidades bajo el semáforo epidemiológico color naranja (Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Tabasco y Yucatán).

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La Secretaría de Educación Pública (SEP) respondió que la apertura de planteles dependerá de las disposiciones sanitarias vigentes, agregando: “el regreso a clases presenciales será seguro, ordenado, gradual y cauto, siempre y cuando el semáforo epidemiológico esté en verde, y cuando las autoridades sanitarias y educativa locales lo consideren”, con base a lo señalado por la secretaria Delfina Gómez Álvarez en el Boletín N. 43.

Sin embargo, cabe señalar que el ex secretario Esteban Moctezuma Barragán había declarado en el Boletín N. 317 en diciembre del 2020: “El regreso en amarillo será a través de Centros Comunitarios de Aprendizaje (CCA), contemplados en el Artículo 14 de la Ley General de Educación que se instalarán de manera voluntaria”.

Hugo López-Gatell declaró: “la iniciativa de los colegios particulares de volver a clases presenciales es precipitada y desordenada”, otra manifestación fue la de Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno en la Ciudad de México, quien planteó: “es entendible la dificultad de las familias, pues está por cumplirse un año de las modificaciones a la gestión educativa; sin embargo, aún se debe evitar la propagación del COVID-19 y para ello deben evitarse las clases presenciales”.

Obvió por completo que esta decisión la anunció la Asociación de Escuelas Particulares, la cual aparentemente es una asociación que brinda asesoría legal a escuelas privadas, y no una asociación que las represente y por ello carece de facultades resolutivas al no ser un órgano colegiado.

Son decisiones de un puñado de empresarios en el terreno educativo producto del avance privatizador con la apertura neoliberal en nuestro país, al cual no le interesa la exposición de la vida de las y los docentes, ni los trabajadores administrativos o de intendencia, ni la de las y los estudiantes, solo velan por frenar las pérdidas de sus ganancias a casi un año de la crisis sanitaria y económica.

En contraste, Carlos Alberto Pantoja, epidemiológico de la UNAM, advirtió: “el regreso a clases presenciales en escuelas privadas durante esta etapa de pandemia de Covid-19 reactivaría las cadenas de contagio porque el regreso a las aulas no sólo implica la movilidad de los niños, sino también de los servicios y actividades económicas que funcionan alrededor de esto, como es el caso del transporte”.

Ahora bien, para los maestros durante estos meses de clases en línea se ha agudizado el hostigamiento, la carga de trabajo, la ampliación del horario laboral, rebajas salariales de hasta el 50%, suspensiones sin goce de sueldo hasta el inicio del nuevo ciclo y despidos, sin que realmente los dueños de las escuelas comprobaran con la apertura de los libros de contabilidad que no podían pagarles, más bien evadían sin consecuencia alguna el pago de salarios a docentes, personal administrativo y de limpieza para preservar sus ganancias ante las pérdidas ocasionadas por la reducción de los grupos.

Por otra parte, el mismo presidente de la ANEP ha señalado la situación económica de las familias como primera causa de la deserción y no hay relación clara entre la solución que él ofrece (volver a clases presenciales) y la situación económica de las familias, pues si los padres ya no cuentan con la solvencia económica para pagar una escuela privada, el hecho de que las clases sean presenciales o en línea se vuelve irrelevante. Además también se menciona la necesidad de mantener un modelo híbrido (presencial y en línea) que resultaría más costoso para las escuelas, a menos que se siga avanzando en la precarización del personal para aumentar las ganancias de los dueños y evitar así el cierre de más escuelas a costa de la calidad de vida de sus trabajadores.

1 de marzo: ¿Hubo regreso a clases presenciales en las escuelas privadas?

Nuevamente el presidente de la Asociación Nacional de Escuelas Particulares aseguró a diversos medios que: “más de 300 escuelas privadas en todo el país regresaron a clases presenciales, esto representa un 1.16 por ciento de las 30 mil que están afiliadas a la ANEP, esperamos que en lo que resta de los meses reabran el resto de las escuelas para que en agosto, cuando inicie el ciclo escolar 2021-2022, ya estén todas en operación”.

Esta declaración contrasta mucho con las recientes manifestaciones que hizo la SEP señalando que no hay registro de regreso a clases presenciales en educación básica, agradeciendo la responsabilidad mostrada a nivel nacional, y reiteró su llamado a que la reapertura de las instituciones escolares se realice conforme al semáforo epidemiológico, y con base en las indicaciones que emitan las autoridades tanto de Salud, como de Educación. Así mismo reitera que hay una ruta para que a partir del semáforo amarillo se puedan abrir las escuelas que lo deseen de forma voluntaria, así como Centros Comunitarios de Aprendizaje.

Muchas docentes no contamos con seguridad social, ni plenos derechos laborales. Si nos contagiamos por tener que presentarnos en los colegios ¿cómo accederemos a nuestro derecho a la salud? ¿Estas decisiones no las tendríamos que tomar democráticamente como comunidad escolar? ¿O los negocios educativos están por encima de nuestras vidas? ¿Quién nos garantiza un regreso con condiciones óptimas?

Por todo esto es que desde la agrupación Pan y Rosas- Nuestra Clase, te invitamos a compartir tu testimonio: ¿has regresado a laborar de forma presencial? ¿Cómo se implementó esta modalidad? ¿Cuentas con todas las medidas de protección para no arriesgar tu salud? ¿Se implementó una comisión sanitaria conformada por la comunidad escolar?






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