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Red Internacional

En las últimas semanas se ha reportado un repunte de casos de Covid, lo que algunos han considerado como una ’quinta ola’ de la pandemia, mientras sigue el relajamiento de las medidas sanitarias como política oficial y se dejan del lado los posibles daños a la salud de los trabajadores.

Miércoles 8 de junio | 18:39

De acuerdo con el reporte semanal de la Secretaría de Salud federal, se indicó que existe una tendencia creciente de los casos de Covid-19 estimados a nivel nacional. Si bien el actual incremento no ha tenido un alto impacto en hospitalizaciones ni en defunciones, el desarrollo de la pandemia ha tenido profundas consecuencias en la vida de las y los trabajadores.

Las entidades federativas que más casos han registrado han sido Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Ciudad de México (CDMX), Hidalgo, Jalisco, Nuevo León, Sinaloa y Yucatán, mientras que en Baja California, Colima, Durango, Estado de México, Guanajuato, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo y Veracruz la tendencia de crecimiento de los casos ha sido más discreta.

Se indicó que a nivel nacional, en la semana epidemiológica que se reporta, la cifra de activos positivos alcanzó 23 mil 410 personas, con una tasa de incidencia de 18 por cada 100 mil habitantes (del 25 de mayo al 7 de junio del 2022).

El día de ayer, 7 de junio, se reportaron ocho mil 24 nuevos casos y 42 muertes, acumulando 5 millones 797 mil 427 contagios y 325 mil 42 decesos en lo que va de la pandemia, destacando la CDMX y Baja California Sur donde se presentaron más casos. Es decir, en 24 horas, la cifra de casos sospechosos se elevó de 707 mil 816 a 708 711 y de decesos pasó de 325 mil a 325 mil 42 decesos (42 adicionales al informe pasado). En cuanto a las edades, en las últimas cinco semanas, la mayor parte de los casos están presentes en los grupos de 18 a 29 años, seguido de los grupos de 30 a 39 años y de 40 a 49 años (en los que se concentra la población económicamente activa).

La distribución por sexo en las defunciones confirmadas muestra un predominio del 62 por ciento en hombres. La mediana de edad en los decesos es de 64 años. Desde el 24 de diciembre de 2020 a la fecha han sido suministradas 208 millones 765 mil 211 vacunas contra covid-19 a 88 millones 207 mil 4 personas. Esa es una razón por la que ahora la enfermedad presenta menor letalidad que en las olas pasadas, cuando el número de muertes fue mayor.

¿Cuáles han sido las causas del repunte?

Frente a esta situación, Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción a la Salud, informó que una quinta ola puede presentarse cuando se llegue a los 20 mil casos diarios, aunque él mismo reconoció que: “Es arbitrario, desde luego, pero generalmente alrededor de los 20 mil casos ya hay una mayor claridad de que sí pudiera convertirse en una quinta ola”. Sin embargo, nada ha dicho el secretario ni el gobierno en cuanto evaluar qué relación tiene esta dinámica con las medidas que tomó y que mantiene, tendientes a imponer la ’nueva normalidad’ a toda costa.

Si revisamos lo sucedido durante la cuarta ola de la pandemia podemos darnos una idea de las consecuencias. En aquel momento, los funcionarios de la 4T hicieron alarde de la vacunación de la mayoría de la población como mecanismo para erradicar el virus, pero pasaron por alto que las vacunas no evitan los contagios. Por otra parte, si bien ómicron resultó ser una variante del virus menos agresiva que otras anteriores, no es la única en circulación (y hoy sigue sin serlo), por lo que no está descartada la posibilidad de enfermarse de gravedad.

Tampoco tomaron en cuenta las secuelas que puede tener la enfermedad, más allá de si se manifiesta gravemente o no, que pueden mermar la calidad de vida de la población que la padece a mediano y largo plazo.

Actualmente se han relajado muchísimo las medidas de seguridad, como si la pandemia estuviera llegando a su fin, cuando no es así, ya que esa es una situación que sólo puede declararse sobre la base de una ausencia sostenida de casos, cosa que no ha ocurrido.

La intención de no poner en amarillo o rojo nuevamente el semáforo epidemiológico fue no detener las actividades económicas, en un contexto nacional en el que la recuperación de la economía, luego de la drástica caída ocasionada por la pandemia, aún es incipiente y endeble, como fue en enero y continúa siendo (escenario que se ha complicado a nivel internacional por la guerra en Ucrania).

Por otro lado, el gobierno retiró las pruebas gratuitas aplicadas en los llamados “kioskos Covid”. En ese mismo sentido, el gobierno de la 4T negó que en las escuelas haya habido un aumento significativo de contagios, y no sólo las mantuvo abiertas en el nivel básico, sino que presionó para que las instituciones de educación media y superior dieran clases presenciales. Con el fin de evitar a toda costa el impacto económico que significa mantener los centros educativos de todos los niveles cerrados.

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Necesitamos otro tipo de medidas

Frente a esto, es necesario que todas las centrales, sindicatos y organizaciones populares, especialmente aquellas que se reclaman democráticas, junto a las y los trabajadores del sector salud, se movilicen para exigir medidas que protejan al pueblo trabajador, así como al resto de la población, ante la amenaza de una nueva ola de la pandemia, que golpeará como las anteriores sobre los más desprotegidos.

Medidas tales como la vanucación de toda la población mayor de 5 años que lo requiera (tarea que aún está pendiente), que se liberen las patentes para elaborar vacunas suficientes y que el Conacyt apoye los proyectos de crear vacunas en las universidades públicas para que salgan más baratas.

Que se garanticen pruebas de diagnóstico gratuitas para toda la población que las solicite; que se centralicen todos los servicios de salud, públicos y privados, para que no se saturen ni le falte atención médica a nadie; que se dote de insumos sanitarios a las escuelas, hospitales, dependencias públicas y a todos los centros de trabajo, entre otras medidas. Lo cual podría financiarse dejando de pagar la fraudulenta deuda pública; reorientando a la salud los recursos destinados a las fuerzas armadas; e imponiendo impuestos progresivos a los empresarios multimillonarios. Es lo que debieron haber hecho desde el principio.




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