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Red Internacional

MUSEO CASA LEÓN TROTSKY.Recinto que guarda la memoria histórica del revolucionario ruso

México guarda en su territorio los últimos momentos del revolucionario Lev Davidovich Bronstein. Sin embargo, al ser su última morada, el actual Museo Casa León Trotsky, es quizá donde más historias se concentran sobre una vida dedicada a la revolución socialista, que culminaría en el exilio, la persecución y su posterior asesinato.

Sábado 8 de agosto de 2015 | 02:31

Situado en la actual avenida Río Churubusco #410, en la delegación Coyoacán, el complejo fue declarado monumento histórico en 1982. Más tarde, en 1990 durante el 50 aniversario del asesinato del líder del ejército rojo, fue inaugurado el Instituto del Derecho de Asilo y las Libertades Públicas -el cual en 1996 se convertiría en el actual Instituto del Derecho de Asilo Museo Casa de León Trotsky, A.C.- , al tiempo que el museo abría sus puertas al público en general.

El exilio: México, el desenlace

’Con Trotsky de Prinkipo a Coyoacán, Testimonios de 7 años de exilio’ es el nombre del libro donde Jean Van Heijenoort, secretario, guardaespaldas y amigo de León Trotsky, narra pequeñas anécdotas que nos permiten dibujar en nuestra imaginación la vida del revolucionario, quien luego de haber fundado la Oposición de Izquierda, principal fuerza antagónica de la ya entonces burocratizada Internacional Comunista, comenzó un forzoso y largo viaje que habría de concluir con el desembarque en las costas de Tampico, encontrando apoyo en simpatizantes de sus posturas políticas como lo fueron los integrantes de la Liga Comunista Internacionalista (LCI), en México, así como trotskistas de Estados Unidos y Europa.

Diego Rivera y Octavio Fernández, integrantes de la (LCI), fueron los encargados de gestionar el asilo político que el mundo entero había negado para el dirigente revolucionario. En 1935 lograron hacer llegar la solicitud, a través de Francisco J. Mújica, al presidente Lázaro Cárdenas. El 7 de diciembre de ese año, dicho requerimiento fue aprobado, de esta forma Natalia y León arribaron al puerto de Tampico el 9 de enero de 1937. Dos días más tarde llegarían a la famosa ’Casa Azul’, donde pasarían los siguientes dos años, hasta que a finales de 1938 la relación política entre Rivera y Trotsky se quebró tras algunas diferencias, ante esto Trotsky decidió dejar la casa de los pintores.

La nueva residencia fue conseguida precisamente por Jean Van Heijenoort. Se trataba de una deteriorada finca situada a las orillas de Coyoacán, que había pertenecido a la familia Turati desde el siglo XIX, una familia de emigrantes italianos. Cuando Trotsky comenzó los trabajos de remodelación de la casa, en marzo del 39’, la casa llevaba aproximadamente 5 años deshabitada. El 5 de mayo de ese mismo año, Natalia, Trotsky y sus colaboradores, se instalaron en su nueva morada.
’No sólo de política vive el hombre’

Al pasear por los caminos empedrados del jardín, lo primero que llama la atención son las jaulas, donde según los testimonios y las fotografías Trotsky dedicaba mínimo dos horas al día al cuidado de sus gallinas y conejos.

Además, el patio pronto se vio redecorado por los cactus que Trotsky mismo recolectaba en largos paseos por el campo, para luego sembrar en su jardín.

Para 1939, los únicos sobrevivientes de la familia eran él, Natalia y Sieva -nieto de León por parte de su primer matrimonio-. Como parte de los reajustes que se le realizaron a la casa, se mando construir otro edificio que sería conocido como la ’Casa de Guardias’, donde habitarían, efectivamente los guardias de Trotsky, el personal de servicio, los secretarios, y el matrimonio de Alfred y Margarite Rosmer, viejos amigos suyos que llegaron de Francia, con Sieva, en agosto de ese año. A todos ellos Trotsky los reconocía como ‘la familia’.

La casa principal es una construcción en forma de ’T’. Ahí se encuentra la cocina donde Natalia a lado de la cocinera Carmen Palma, se hacían cargo de los menesteres de la casa. El comedor donde Trotsky, Natalia y Sieva, al lado de sus colaboradores solían sentarse a la mesa, y la sala de reuniones donde se llevaban a cabo los encuentros entre Trotsky y sus ayudantes.

El edificio principal alberga también las alcobas de Sieva y la del matrimonio. En las paredes de esta última, aún se pueden apreciar algunas de las más de 200 balas del atentado que la noche del 24 de mayo de 1940, una comisión de aproximadamente 20 hombres al mando de David Alfaro Siqueiros, miembro del Partido Comunista, llevaron a cabo al intentar asesinar al líder revolucionario. De esa noche Trotsky salió bien librado. Sin embargo, Robert Sheldon Harte, joven trotskista estadounidense que había llegado a México apenas un mes antes para colaborar con Trotsky, fue secuestrado. Lo encontraron muerto dos meses más tarde en el Desierto de los Leones. Actualmente se puede apreciar una placa con su nombre, ubicada en la puerta del auditorio del museo, que León mando poner en su honor*.

El estudio es quizá el recinto más emblemático. Aquí, León Trotsky pasaba mínimo 10 horas al día trabajando sobre sus investigaciones. Uno de sus últimos trabajos, que de hecho quedaría inconcluso, es la biografía de Stalin. ’Jaques Mornard’, nombre falso del agente estalinista Ramón Mercader, quien manteniendo una relación con Sylvia Ageloff, una joven trotskista norteamericana, logró vincularse con los Rosmer, y a través de ellos, a la familia, atacó la tarde del 20 de agosto de 1940, por la espalda a León, hiriéndolo de muerte con el golpe de un piolet en la cabeza.

Como Jean Van Heijenoort narraría en su relato sobre el exilio de Trotsky , años más tarde, la mañana del 21 de agosto las voces de los radios lo confirmarían: ’León Trotsky, había muerto en la ciudad de México’, el cortejo fúnebre sería acompañado por casi 300 mil personas.

El museo: el mayor testimonio de su vida y obra

La casa pudo ser adquirida por León meses antes de morir. Sin embargo, después ante su asesinato el gobierno de Lázaro Cárdenas adquirió el recinto para garantizarles estabilidad económica a Natalia y a Sedov. Natalia pasó en este lugar sus últimos años, hasta morir en 1962 en Francia. Sus cenizas fueron transportadas a México, y actualmente descansan al lado de las de León, bajo una estela diseñada por el arquitecto mexicano Juan O’Gorman, ubicada en el jardín de la casa y coronada con una bandera roja.

Al ser adecuado para ser abierto al público décadas más tarde, el recinto fue ampliado con una construcción anexa, donde actualmente se encuentra la entrada principal al museo, el auditorio, la biblioteca Rafael Galván, la cual cuenta con un acervo de casi 7 mil ejemplares, la ’sala de exposiciones temporales’ donde se exhiben muestras de artista locales, y la sala ’Trotsky y su exilio en México’ donde se encuentra una colección de fotografías que muestra las amistades, los viajes y el trabajo que realizó el revolucionario durante su estancia en México.

La ’casa de los guardias’ actualmente funge como espacio de exhibición, donde se narra a través de fotografías la vida del revolucionario más allá de su estancia en este país. Sin duda, el museo en su conjunto, guarda el privilegio de ser el recinto que contiene la memoria histórica del último exilio de León Trotsky. Un sitio que sin duda vale la pena recorrer.

* Posteriormente, se afirmó la idea de que Sheldon Harte era en realidad un infiltrado estalinista o que había sido reclutado por los enemigos de Trotsky; y que fue asesinado por estos para evitar que la investigación los alcanzase. Pero en ese momento, Trotsky se negó a aceptar una versión que en mayo de 1940 no se sostenia con pruebas fehacientes .




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