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TRIBUNA ABIERTA

¿Quiénes pueden estudiar en la UACJ? Apuntes de un estudiante de Ingeniería Física

Aunque no es novedad, es tal la magnitud e impacto de la exclusión que se practica de manera recurrente en nuestra universidad que cabe detenernos a hablar de ella.

Sábado 18 de enero

No solo es el programa de Física, en el Instituto de Ingeniería y Tecnología (IIT) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), sino en muchos de los programas. El problema de la falta de oferta de materias, los horarios de clases poco accesibles y el ya conocido pago por el derecho a estudiar: las infaltables cuotas de inscripción que nos llevan, a no pocos, a las prórrogas o a la deserción.

El problema tiene muchos años y en algunos programas es más pronunciado que en otros. En el caso de IIT, básicamente todos los programas se presentan con oferta de materias que son anuales y escasas.

Es importante mencionar que partir del año 2017, con la introducción de los nuevos planes de estudio para Ingeniería Física y para Licenciatura en Matemáticas, el problema trató de disfrazarse. Veamos:

A partir del plan de estudios de 2006, se ha ido separando el programa de Física de las demás carreras que se ofertan en el IIT. Lo mismo pasó con la Licenciatura en Matemáticas, para lo anterior, se cambiaron el nombre y la clave de materias de su curricula, que son idénticas a las de otras carreras.

Por ejemplo, la materia de “Cálculo I” con clave CBE100296, cuyo contenido corresponde al Cálculo Diferencial de una Variable Real, que es estudiada en todas las demás licenciaturas del IIT, aparece como “Cálculo en una Variable I” con clave CBE125106 para los programas de Ingeniería Física y Licenciatura en Matemáticas; y repito, y subrayo: es el mismo contenido, según las cartas descriptivas de ambas materias en el sitio web de la UACJ.

La mayoría de las materias de los planes de estudio 2006 tanto de Física como de Matemáticas se encontraban en la misma situación, contenían materias homólogas a las del resto del instituto pero, a raíz de lo que señalamos, separaron a los estudiantes de estas carreras casi por completo de los del resto del instituto, nos dividen, aíslan y propician un evidente elitismo.

En palabras de un docente del Programa de Ing. Física, quien orgullosamente se declara de derecha y panista: “los otros programas estudian “física para el pueblo”, y en Ingeniería Física se estudia la física real.” Qué es esto si no una forma de demeritar a las otras profesiones.

Así, los grupos de la carrera en Ing. Física se redujeron en matrícula. Además la carrera, al igual que Sociología e Historia sólo abren nuevo ingreso de manera anual porque, de acuerdo con los funcionarios del Departamento de Física y Matemáticas (DFM), “siempre existen muy pocos estudiantes que aplican a carreras del Departamento”. Con base en lo anterior se justificó que en estas carreras sólo se abriera un solo grupo por materia y siempre en el turno matutino (de 7 am a 1 pm.).

Lo anterior, no se sostiene. Si bien en generaciones anteriores, como la mía, fuimos cerca de 20 estudiantes, a partir de 2017 (incluso antes) han ingresado muchos más, hasta grupos de 70 estudiantes. Este problema sucede igual en Medicina, y en Derecho. Aunque tiene ofertadas materias por la tarde, siempre tiene problemas de falta de oferta y en consecuencia grupos saturados.

Ahora bien, recordemos que precisamente en 2017 entró en vigor un nuevo plan de estudios que homologa las materias comunes entre carreras (especialmente las de nivel básico). Esto nos plantea la siguiente cuestión, si existe un mayor número de ingresos a la carrera, si el índice de retención aumentó, ¿por qué se sigue ofertando poco, por carrera y en un solo turno, si ya están homologadas?

De acuerdo con el coordinador actual de la carrera, Jesús Sáenz Villela (quién repite en el cargo en esta administración), no es necesario andar rogando por materias y por una mayor oferta. Para nuestro coordinador “sólo es necesario el compromiso de cursarla (la materia)”.

El coordinador actual entró en funciones el año pasado por segunda ocasión y durante su primer mandato ya se le había presentado un escrito para solicitar materias vespertinas y nocturnas (la famosa “lista” con firmas de estudiantes pidiendo alguna materia en algún horario específico vespertino o nocturno). Fue en 2018.

En vista de que aparentemente tenía la disposición de abrirse al diálogo, le presentamos de manera personal una lista con materias propuestas para abrir en el turno vespertino, previo correo mediante la mensajería de Facebook, y donde, incluso, se le mostró el horario de un estudiante que trabaja.

¿Cuál fue la respuesta del Coordinador en 2018? De una de las materias solicitadas, abrió en efecto dos grupos… pero ¡ambos grupos por la mañana y a la misma hora! El coordinador Jesús Sáenz Villela nuevamente ignoraba nuestra petición, ya que en su anterior gestión de igual manera le fue hecha la misma solicitud sin éxito.

Creemos que estamos ante una forma de discriminar y de filtrar al estudiantado, se está construyendo un perfil de egreso donde evidentemente la clase trabajadora no es considerada. Lo anterior lo demuestra la falta de atención para con el estudiantado que se ve en la necesidad de laborar para poder cubrir los gastos personales y escolares de una universidad que, de entrada, debería ser gratuita porque se sostiene con los impuestos que pagamos los trabajadores.

Nos discriminan y nos tratan con cierto desprecio por nuestra condición de estudiantes trabajadores ya que, al ignorar la realidad laboral a la que nos vemos sometidos, propician que sólo aquellos que tienen la fortuna o privilegio de contar con el financiamiento de sus padres, terminan siendo dignos de estudiar en la UACJ. Lo que algunos maestros consideran “una carrera de élite” (en palabras de ellos).

Hay que ponerse a pensar que para una persona en Ciudad Juárez, es más probable encontrar empleo dentro de la industria maquiladora y si lo consigue en el turno matutino, que es lo más probable (en horario 6 a 4), ciertas carreras de la UACJ ya no está asequibles para ellos. Limitar los horarios de la carrera a un estrecho intervalo de 9 am a 1pm discrimina a buena parte de las y los trabajadores de esta ciudad, simplemente no hay UACJ para ellos.

Viernes, Sábado y Domingo los salones de todos los institutos están vacíos, cuando se podrían estar ofertando materias de las distintas carreras para los trabajadores que desean estudiar una carrera profesional.

Pero la mayoría de las carreras están diseñadas para asistir a clases solo de Lunes a Jueves, durante el turno matutino, y por la tarde estudiar y realizar actividades extracurriculares con las que cuenta cada programa. Lo que no da para los que trabajamos.

Es el caso de la carrera de ingeniería física (y todo el departamento DFM para acabar pronto) en la que deliberadamente se discrimina a la clase trabajadora debido a que sólo un pequeño grupo de personas puede acceder a estudiar estas carreras. Son aquellos quienes: uno, son jóvenes y recién egresados de prepa; dos, viven con sus papás, quienes deberán en todo momento poder financiarlos, y, tres, tienen disponibilidad de tiempo completo para asistir y participar en toda actividad del programa.

Son estos factores los que, a nuestro modo de ver, generan los “méritos suficientes” para ganar la estima de "los de arriba", para ganar los apoyos suficientes para terminar el programa y evidentemente para poder acceder a posgrados, intercambios u oportunidades laborales. Es esta la meritocracia la que termina coronada con becas de excelencia por promedios de 9.6, que difícilmente un trabajador puede alcanzar cursando 4 o 5 materias.

En la UACJ, mientras los hijos de las clases medias y altas ven la Universidad como una “gran experiencia”, para los hijos de la clase trabajadora es una verdadera Odisea en su búsqueda por lograr una profesión en una Universidad Pública que, paradójicamente, se mantiene con los aportes del pueblo trabajador.

Bajo estos considerandos se pretende desalentar de estudiar matemáticas, física, etc., a aquellos alumnos que trabajan en maquiladoras y salen de sus labores ya de tarde. A esos que tienen que sostener una familia, a los migrantes que están solos en esta gran urbe, sin familiares, sin automóvil, sin computadora y que lo único que tienen son deudas. Porque aunque quieran sincera y honestamente saber más y
para ello estudiar en la universidad, está claro que su camino está plagado de barreras.

Pero para nuestra sorpresa, a pesar de las cuotas, de la falta de justicia para los trabajadores, muchos son los que arden en deseos de contribuir a nuestra sociedad, de construir otro mundo y no necesariamente para enriquecerse y lucrar con sus conocimientos a costa del trabajo de otros.

En la UACJ son la excepción que confirma la regla de esta gran injusticia a la hora de acceder a la educación universitaria. Junto con ellos somos los que alzamos la voz y denunciamos: a los nuestros nos cierran las puertas de la educación. En masa nos quieren condenar al trabajo precario y al embrutecimiento de una cultura comercial y de mala calidad, pero esto no siempre será así, lucharemos y tarde o temprano la educación en todos los niveles será pública, laica y popular.

¡POR LA GRATUIDAD UNIVERSITARIA! ¡POR UNA EDUCACIÓN NO ELITISTA!






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