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Red Internacional

El pasado 7 de junio Hidalgo se convirtió en el estado número 11 en prohibir los Ecosig, pero ¿qué son los Ecosig?

Viernes 10 de junio | 13:22

Con 24 votos a favor, el Congreso Local de Hidalgo votó a favor para aprobar el dictamen para reformar el código penal y la ley de salud estatal, en la que se castigará hasta con 3 años de prisión y la sanción será doble si las terapias de conversión se realizan a menores de edad.

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¿Qué son los Ecosig?

Los Ecosig, son las siglas de Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género, también conocidos como “terapias de conversión”, son distintas prácticas que van desde sesiones psicológicas, psiquiátricas, consejería religiosa, impulsadas por supuestos expertos, la derecha, grupos religiosos, de superación personal o contra las adicciones, que buscan cambiar las orientaciones sexuales y las identidades de género de las personas, cuando es algo que no se puede cambiar.

Lo cual está ligado al rol que juega este sistema patriarcal y capitalista, que si bien el patriarcado es milenario, es con el capitalismo que la opresión y explotación hacia las mujeres y las disidencias se profundiza, que como bien escribe Andrea D’Atri en su texto Los roles: casados con hijos, “esta sociedad fundada en la explotación del trabajo asalariado, también reprime la sexualidad que no está ligada estrictamente con la función reproductiva, como por ejemplo, la homosexualidad, el lesbianismo, etc.”

Donde la familia juega un rol importante, no solamente porque muchas veces son quienes obligan a las personas de las disidencias sexogénericas a asistir a este tipo de “terapias”, sino porque es la familia la que enseña y reproduce la moral de este sistema y educa a los más peques en lo que es supuestamente correcto e incorrecto en esta sociedad, imponiendo los roles, según el género impuesto al nacer.

Es desde ahí que todo lo que salga de las normas establecidas por este sistema es castigado, incluyendo la “rebeldía”, ayudando poco a las personas LGBT+ a salir del closet, aceptarse y vivir su sexualidad libremente, ya que muchas veces no se cuenta con el apoyo de las familias.

Los Ecosig y la violación de los derechos humanos

Los Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género violan los derechos humanos, porque las personas que han tenido que enfrentar este tipo de “terapias” tienen que pasar por abusos físicos y psicológicos, desde el ser llevados a sitios donde realizan Ecosig a la fuerza, sin su consentimiento y con coerción, donde son privados de su libertad y enfrentan violencia verbal y psicológicas, además del uso obligatorio de medicamentos, violaciones, entre otras formas.

Como se ve, este tipo de “terapias” se usan como un modo de tortura para las disidencias, donde su principal apogeo fue entre la década de los 30 y 60, incluso fue ocupada por los nazis.

Para los nazis, la homosexualidad y las orientaciones e identidades de género conocidas en el momento era vista como una enfermedad, que se oponía a la visión de la “raza aria” que buscaban perfeccionar, por eso intentaban curar la homosexualidad, en los campos de concentración donde se enfrentaban inyecciones de hormonas, castración, lobotomía, violaciones, descargas eléctricas, entre otras maneras de tortura, que incluso después del nazismo continuaron realizándose en los centros donde se realizan Ecosig.

Pese a que el consenso médico ha cambiado en todos estos años y que desde 1990 la homosexualidad ya no es considerada como una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en el 2018 la transexualidad, aún vemos que siguen existiendo los Ecosig como método de tortura para lxs LGBT+ y en 69 países de la ONU el ser de la diversidad sexogénerica es motivo para ser criminalizados.

Luchar por la libertad sexual es luchar por la libertad de la humanidad

Por eso es necesario luchar por nuestros derechos y para acabar con los Ecosig, que buscan aleccionarnos a los que tenemos una orientación o identidad de género que sale del orden establecido y que cuestiona y enfrenta la sexualidad que bajo este sistema es vista solamente como forma de reproducción.

Para eso hay que organizarnos de manera independiente al gobierno, los partidos patronales y las empresas que solo nos ocupan como botín electoral y pinkwashing, ya que es una manera de mostrarse como más democráticos y defensores de los derechos humanos, mientras a toda la clase trabajadora y en especial a las mujeres y disidencias que pertenecemos a esta clase, nos mantienen en la precarización laboral, sin que se garanticen nuestros derechos, incluso mientras los países imperialistas hablan de nuestros derechos, votan guerras, bombardeos, donde también mueren personas LGBT+, mujeres, niños de la clase trabajadora.

Por eso más que nunca es necesario levantar un movimiento de la diversidad sexogénerica, combativo y en las calles, independiente, internacionalista, anticapitalista, en unidad con otros sectores, como con el movimiento de mujeres, las luchas obreras, que luche para transformar esta sociedad que pone cadenas sobre nuestros cuerpos y sexualidad, que nos explota y oprime, porque luchar por la libertad sexual es luchar por la libertad de la humanidad.

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