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Red Internacional

El año pasado la diversidad sexogenérica conquistó varios derechos, pero aún faltan cosas por las que seguir luchando.

Martes 10 de enero | 18:55

El año pasado se logró conquistar el matrimonio igualitario en "todo" el país, porque aún hay estados como Chihuahua y Guanajuato, donde solo se permite por decreto o como es el caso de Aguascalientes, Chiapas y Nuevo León, donde solo se permite por orden judicial, esto porque aún no se han cambiado sus códigos civiles.

En trece estados se prohibieron los Ecosig (CDMX, Edomex, Baja California, Baja California Sur, Jalisco, Zacatecas, Yucatán, Colima, Nuevo León, Sonora, Hidalgo, Tlaxcala y Puebla).

Pero aún falta mucho por lo que luchar, porque los crímenes de odio siguen siendo una realidad, tan solo del 2014 al 2021, se registraron 380 asesinatos, dónde enero de este año se posicionó como uno de los más sangrientos para las personas LGBT+.

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¡Por plenos derechos!

Si bien hace falta luchar por derechos como:

Salud Integral, porque nuestra salud no es un capricho, ni un negocio, es un derecho

Que se termine el ciclo infinito de desabasto de antirretrovirales, así como poner todos los conocimientos científicos para buscar una cura, que sea gratuita y así dejar de engordar los bolsillos de las farmacéuticas. Además de garantizar que el proceso de reasignación sexogénerica y demás procesos quirúrgicos, hormonas e inhibidores sean gratuitos y que abran más clínicas especializadas en todo el país.

Por la separación efectiva de la Iglesia y el Estado, por una educación sexual no sexista, ni heteronormada y por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, para todas las mujeres y personas con capacidad de gestar, para que nadie muera por abortos clandestinos.

Por condiciones laborales dignas y cupo laboral trans

A casi tres años de la pandemia con la cual se profundizó la precarización laboral, los despidos o la no contratación, es necesario luchar por plenos derechos laborales y por el cupo laboral trans, y para que se nos sigan pidiendo estudios de VIH para ser contratados.

Por la prohibición de los Ecosig en todo el país

Hasta la fecha van 13 estados que lo han ilegalizado, lo cual no es suficiente falta que sea prohibido en todo el país, además que sean desmantelados todos los sitios donde se realizan y que estas instalaciones sean convertidas en refugios, para todas las personas que las han corrido de sus casas por su orientación sexual o identidad de género o que huyen de la violencia que viven en sus casas, o que sean convertidos en centros de salud sexual para todas las personas LGBT+, con atención integral y de calidad.

Porque nuestras vidas valen más que sus ganancias y para que ellos paguen la crisis hay que seguir luchando.

Contra la represión policial y los crímenes de odio

Basta de acoso policíaco y militar en esta pandemia dejó claro su función, que es la de reprimir y matar a la clase trabajadora y a los que luchan por un mundo distinto.

Contra la mercantilización de nuestros cuerpos y sexualidad, ¡basta de pinkwashing! No a la utilización de nuestras demandas por ninguna empresa, ni gobierno o partido patronal, para lavarse la cara y pintársela de defensores de derechos humanos, mientras continúan con la precarización laboral, la represión y persecución de los que luchamos por un mundo distinto.

¡Hay qué darle vuelta a todo!

En 2023 tenemos el gran desafío de construir la unidad y solidaridad entre los diferentes movimientos sociales y disidentes, manteniendo nuestra independencia política, pues tenemos al mismo enemigo en común: los patrones y empresarios, sus gobiernos y sus partidos.

Por eso es necesario levantar un gran movimiento combativo e independiente, en unidad con todxs los explotadxs y oprimidxs, para eso también es necesario recuperar la calle y construir espacios de coordinación de lucha permanente, donde logremos integrar las luchas del movimiento de mujeres y de la clase trabajadora en su conjunto, que es la que echa andar la maquinaria del país y el mundo, así como puede paralizarlos si se lo propone, haga propia la lucha por nuestros derechos y contra toda forma de opresión.

No basta con pelear por algunas migajas que nos da este sistema, no basta con algunas reformas, aunque desde ya la conquista de derechos nos deja en mejores condiciones y hay que defender lo ya logrado, no nos garantiza una vida digna.

Tampoco basta con luchar por la inclusión como si fuera nuestro último fin, ya que muchas veces responde a qué las empresas nos ven como un negocio, aunque desde ya esa inclusión ayuda a visibilizar las distintas identidades y sexualidades, aunque muchas veces terminan siendo moldes aceptables para este sistema patriarcal y capitalista.

Tampoco hay que limitarnos solamente a nuestras propias demandas, tal como se manifiesta hoy en la principal tendencia del activismo de la diversidad sexual, porque la conquista de nuestros derechos solo lo lograremos en unidad con todes lxs explotadxs y oprimidxs.

Nuestra lucha debe ayudar a avanzar en la liberación sexual de toda la clase trabajadora, por ende acabar con el capitalismo y el patriarcado y así romper las cadenas que atan a nuestra sexualidad, nuestros cuerpos y deseos.

Por eso es importante levantar una corriente anticapitalista y revolucionaria, al interior del movimiento de la diversidad sexogenérica, que levanté las demandas de los explotadxs y oprimidxs.

Te invitamos a qué te organices con nosotres en la agrupación de mujeres y disidencias Pan y Rosas.


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